lunes, 8 de febrero de 2010

La asociación Contra el Silencio y el Olvido homenajea a las víctimas del éxodo de la carretera a Almería en 1937


El domingo 7 de febrero tuvo lugar el Paseo de los Canadienses, en honor al insigne doctor Norman Bethune, el acto homenaje a las víctimas de la carretera de Málaga a Almería, decenas de miles de población civil malagueña y refugiada que sufrieron el inmenso horror de la guerra y el fascismo.
El evento estuvo organizado por la asociación “Contra el Silencio y el Olvido” de Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga y reunió más de un centenar de familiares de las víctimas e incluso personas que en su infancia corrieron por “la carretera de la muerte”, junto a historiadoras, representantes de organizaciones políticas y sociales malagueñas, como de la Agrupación de Parados de la carretera de Cádiz, CGT, PSOE, IULV-CA y del PCA, que bajo la presidencia de la directiva de la asociación convocante, entre ellos su presidente y vicepresidente, Dorado y José Galisteo respectivamente; Antonio Somoza, Manuel Gallardo Moreno, José Sánchez, Carmen Molina, Paco Sánchez García o Muñoz Frías.
Antonio Somoza fue el encargado de leer un manifiesto conmemorativo de este 73 aniversario dedicado a las víctimas a las que querían rendirles homenaje. En este mensaje se preguntaba la dificultad de hacerse una idea de aquel hecho terrible “al mirar este maravilloso mar Mediterráneo” . Así como recordó las advertencias al pueblo de Málaga, en sus charlas radiofónicas, del criminal Gonzalo Queipo de Llano cuando decía “Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos”, y vaya si cumplió su amenaza asesina. Convirtió la carretera a Almería en una inmensa mortaja que cubría a miles de mujeres, niños, ancianos, trabajadores y trabajadoras que habían soñado con un futuro de esperanza, paz, trabajo y libertad.
Las palabras de Somoza retornaron calidez al recodar “los actos heroicos de quienes se jugaron todo, hasta la propia vida, por ayudar a los indefensos”, entre ellos a los brigadistas canadienses, el comunista Norman Bethune y sus compañeros y compañeras del equipo móvil de transfusión sanguínea a los que dijo que “siempre ocuparán un lugar en nuestros corazones y deberían ser honrados y recordados para que su vida sirva de ejemplo y de guía a generaciones futuras”. Finalizó negando cualquier atisbo de venganza pero que aspiraban a que el rastro y el nombre de los criminales fascistas desaparecieran de calles, plazas o edificios públicos y que por el contrario se recordaran a hombres de la talla de Bethune y nunca más la carretera “sea escenario de algo parecido a los que ocurrió aquí aquel mes de febrero de 1937”.
Posteriormente intervino el vicepresidente de la asociación, José Galisteo Prieto, histórico sindicalista de las primeras CC.OO. y de la reorganización del PCE de los años sesenta, que padeció cárcel por ello, que leyó un poema titulado “la Huida” donde describe con sentidos versos el terror en los rostros de los que sufren la salvaje agresión, que no es más que la cara que dibuja en toda su magnitud el fascismo. (Al final reproducimos este poema).
Seguidamente intervino el directivo de la asociación Manuel Gallardo Moreno que recordó a sus familiares asesinados, entre ellos a Pepe Gallardo uno de los iniciadores del PCE malagueño y que fue Secretario Local de la UGT, además de concejal de la comisión Gestora Municipal de Málaga del Frente Popular cuyo cuerpo yacía en el cementerio de san Rafael e intentó leer un listado de asesinados en los primeros días pero la emoción se lo impidió y propuso a la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Málaga, E. Barranquero, que así lo hizo.
Finalizó este emotivo acto arrojando claveles rojos a las transparentes y serenas aguas del mar, en las playas del Peñón del Cuervo, en memoria de todas aquellas inocentes víctimas del terror de Franco, y sus necesarios aliados, que se paseaban bajo palio a golpe de hambre, torturas y muerte.
La Huida
El terror está reflejado en los rostros.
No hay más salida que huir hacia Almería.
La muerte se acerca.
La violencia es extrema.
Por tierra, mar y aire.
Es el fascismo en estado puro.
Mujeres, niños, ancianos y milicianos huyen del terror y la muerte.
Los pies sangran.
Las bocas se secan.
El frío y el hambre aprietan.
No hay piedad.
No hay humanidad.
Solo muerte y desesperación.
Es el triunfo de la barbarie, que se abate sobre un pueblo indefenso
Y vencido.
Pero aquí estamos y estaremos siempre reivindicando vuestra memoria
Que es y será la nuestra.


José Galisteo Prieto (febrero 2010)

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