viernes, 12 de febrero de 2010

Antonio Romero: “España habrá dejado de ser un Estado de Derecho si se procesa al juez Baltasar Garzón”

Carta abierta a la opinión pública internacional sobre el posible procesamiento de Garzón.
Estimadas Ciudadanas y ciudadanos:
Si Baltasar Garzón es finalmente procesado y expulsado de la carrera judicial por haber abierto una investigación sobre los crímenes del franquismo, España continuará blindada, con todo “atado y bien atado” por los herederos del franquismo y de la dictadura. La Democracia será solo un cascarón formal en cuyo seno anida y se cobija la impunidad.
El Tribunal Supremo, al sentar a Baltasar Garzón en el banquillo, da un aval a la dictadura franquista, trasladando judicialmente una imagen vergonzosa al mundo que significaría además que el periodo abierto por la transición aún no ha terminado.
El juez Varela y la Sala de lo Penal del máximo tribunal, admitiendo las querellas del seudo sindicato Manos Limpias y de Falange Española de la JONS, han dictado autos y resoluciones que sitúan cada vez más cerca del juicio oral al magistrado Garzón, acusándolo de prevaricación, por haber admitido las peticiones de las victimas del franquismo.
Los argumentos para procesar a Garzón, según el auto del juez instructor, más destacados son la Ley de Amnistía de 1977 y la llamada ley de la memoria histórica aprobada recientemente por las Cortes.
La Ley de Amnistía, como las leyes de punto final promulgadas en algunos países latinoamericanos no pueden evitar, en los casos de crímenes contra la humanidad, que estos sean investigados.
Países europeos como Italia, Alemania, Francia… actualmente continúan juzgando crímenes de guerra cometidos en el periodo entre 1940 y 1945. Por ejemplo, en Alemania se han rehabilitado hace solo unas semanas a todos los soldados represaliados por Hitler y el nazismo.
España es firmante de convenios y tratados internacionales como el Convenio Europeo de Derechos Humanos, del Pacto de Derechos Civiles y Políticos de Nueva York, de la Carta del Consejo de Europa y del Tribunal Penal Intencional. La jurisprudencia internacional avala las investigaciones sobre crímenes y desaparecidos bajo la dictaduras militares de Latinoamérica y en la guerra de la antigua Yugoslavia.
La llamada Ley de la Memoria Histórica aunque descafeinada e insuficiente no invalida, ni sustituye, al Código Penal ni a los tratados internacionales. Cuando Baltasar Garzón admite las peticiones por parte de victimas del franquismo y por las asociaciones de recuperación de la memoria histórica, lo que hace es garantizarles la tutela judicial efectiva que es un derecho constitucional básico. En un párrafo de las alegaciones presentadas al auto de procesamiento del juez Varela, Garzón dice: “¿de quién era adversario político García Lorca? ¿Y los miles de niños raptados? ¿Y las decenas de miles de personas desaparecidas en nuestros pueblos y ciudades enterradas en fosas comunes?”
Como dijo el poeta Juan Gelman en su discurso en la entrega del Premio Cervantes ante las máximas autoridades: “Pero hay recuerdos que no necesitan ser llamados y siempre están ahí y muestran su rostro sin descanso. Es el rostro de los seres amados que las dictaduras militares desaparecieron. Pesan en el interior de cada familiar, de cada amigo, de cada compañero de trabajo, alimentan preguntas incesantes: ¿cómo murieron? ¿Quiénes lo mataron? ¿Por qué? ¿Dónde están sus restos para recuperarlos y darles un lugar de homenaje y de memoria? ¿Dónde está la verdad, su verdad? La nuestra es la verdad del sufrimiento. La de los asesinos, la cobardía del silencio. Así prolongan la impunidad de sus crímenes y la convierten en impunidad dos veces.
Enterrar a sus muertos es una ley no escrita, (…),Y los hombres no han logrado aún curar el infortunio con el canto.
Hay quienes vilipendian este esfuerzo de memoria. Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego, la justicia. Sólo así es posible el olvido verdadero. La memoria es memoria si es presente y así como Don Quijote limpiaba sus armas, hay que limpiar el pasado para que entre en su pasado. Y sospecho que no pocos de quienes preconizan la destitución del pasado en general, en realidad quieren la destitución de su pasado en particular”.
Señor Zapatero, llegado el caso ¿plantearía usted un conflicto de poderes desde el ejecutivo y el legislativo con el judicial o se plegaria ante un proceso que actúa contra los Derechos Humanos, los Tratados Internacionales y el núcleo duro de la Constitución? En la transición quedaron estructuras como la judicial intacta y jueces y fiscales que formaron parte de la maquinaria de represión de franquismo continuaron y han ascendido en la arquitectura judicial de nuestro país. Hemos de recordar otro escándalo que continúa en vigor: las sentencias condenatorias como las de Luís Company, Blas Infante, Julián Grimau o Miguel Hernández.
Por otro lado a Baltasar Garzón no le perdonan que luchara contra el terrorismo de estado y la corrupción en la época del felipismo, y ahora en el caso Gürtel de corrupción del PP, por lo que su procesamiento tiene muchos amigos. La envidia, los celos profesionales, también juegan su papel al estar en el seno de este terrón que es España como dijera el poeta. A los jueces “estrella” se les manda callar, en nuestra sociedad las únicas estrellas mediáticas son la trouppe de las tertulias del corazón y los gurús que creían que el sistema neoliberal seria eterno.
Hoy la solidaridad con Garzón va más allá de que su forma de actuar como juez guste más o menos, más allá incluso de que sea el juez español con más proyección a nivel internacional. Estamos ante el juez que procesó a Pinochet, investigó a los desaparecidos de las distintas dictaduras de Latinoamérica, luchó contra el GAL y la corrupción, y continúa luchando incansablemente contra el terrorismo ETARRA. Sin embargo, la solidaridad va más allá porque lo que se ha puesto a prueba con el caso de Baltasar Garzón es la calidad de la democracia y de los Derechos Humanos en nuestro país
- Se pueden sacar de las fosas comunes a miles de muertos y darles un entierro digno.
- Se pueden investigar los crímenes del franquismo.
- Se puede arrojar luz sobre la verdad de nuestra historia.
Si ahora resulta que lo impiden judicialmente debemos preguntarnos ¿podemos los demócratas quedarnos con los brazos cruzados? Yo propongo que rompamos la baraja y apostemos por un proceso constituyente en España porque habrá dejado de ser un estado de derecho.
Antonio Romero Ruiz
Ex Parlamentario
Secretario Político del PCA Málaga
Coordinador de la Red de Municipios por la III Republica

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