miércoles, 10 de febrero de 2010

Hacia la convergencia social y política para el socialismo del siglo XXI

Enrique Santiago/ Mundo Obrero

La crisis actual del capitalismo neoliberal es una oportunidad política para la izquierda. No obstante, no existe ninguna ley histórica que empuje a las sociedades en crisis automáticamente hacia la emancipación social, máxime cuando en nuestro caso padecemos una gran debilidad en la izquierda organizada, que hoy representa principalmente Izquierda Unida. Las salidas emancipatorias a las crisis hay que construirlas políticamente, culturalmente, organizativamente; es insuficiente denunciar la injusticia sin ofrecer alternativas. La única forma de forzar una salida de este calado es construir un foco de poder que sepa dar respuestas, que sea capaz de proponer una nueva forma de civilización frente a la que está en crisis. Y es imposible hacerlo sin la implicación del máximo número de ciudadanos de todos los territorios, sectores y profesiones, único factor que garantizará el surgimiento de una alternativa sólida y creíble al actual orden de cosas.

El proceso de refundación de la izquierda alternativa, transformadora y anticapitalista que IU está impulsando debería ser el primer paso en la construcción de ese foco de poder ciudadano, de un nuevo bloque histórico (utilizando los términos de Gramsci) con capacidad para conquistar una salida emancipatoria a la actual crisis del capitalismo. Crisis de un modelo económico que obliga a destruir cada vez más para crear cada vez menos empleo y bienestar colectivo y que además en España afecta a la propia configuración del Estado y a la legitimidad de sus instituciones, a la vez que está haciendo de la corrupción algo habitual.

Izquierda Unida ha apostado por volcar toda su capacidad organizativa y política en este proceso de refundación de la izquierda de las alternativas. Conforme a una hoja de ruta hasta la Asamblea Federal de Refundación trazada con amplio acuerdo en los órganos federales, debemos involucrar en este proceso a muchos activistas sociales, sindicales, culturales y otros agentes de cambio político a través de los espacios de deliberación ciudadana que hemos denominado “foros”.

Nos dirigimos a todos y todas los que apuestan por una civilización distinta a la neoliberal para que participen en estos foros o para que creen otros cuando éstos no existan en sus espacios más próximos de vida y de trabajo. Convocamos a todos y todas los que consideran que el trabajo debe ser fuente de satisfacción y aprendizaje y no un espacio de explotación y sometimiento, que entienden que la preservación del medio ambiente es incompatible con la lógica depredadora del capitalismo, que la igualdad de género no puede conquistarse con reformas puntuales o que fenómenos como los de la corrupción tienen causas profundas no resueltas, a todos los que piensan que hay que refundar el Estado en un sentido republicano y federal para superar los enfrentamientos entre nacionalismos de uno u otro signo.

Les pedimos predisposición para participar en la creación de una nueva formación política de la izquierda. Una formación que pretende ser mucho más que una marca electoral, que busca ser un polo de referencia cultural, un espacio de análisis, un centro de acción política, una referencia para los de abajo, para los que buscan otras formas de hacer política, para los que quieren trabajar, vivir y consumir de una forma más solidaria y sostenible. Tanto la lucha institucional como los movimientos sociales tienen espacio en este proyecto, pues ambos son imprescindibles para la transformación de las grandes estructuras de poder de una sociedad como la española.

Nuestro objetivo inmediato es crear, junto a la actual Izquierda Unida, una red de foros y mesas con representantes elegidos democráticamente reunidos en convenciones regionales y en una convención estatal (la Asamblea Estatal de Foros) que los representará. El objetivo de esta convención será la elaboración de un nuevo programa y una nueva propuesta organizativa para la constitución de una nueva fuerza que recoja la pluralidad social, nacional, regional y política de este gran mosaico que ha sido siempre la izquierda. Nadie tiene que sentirse amenazado por este proceso, pues debe reflejar una pluralidad política, social y cultural que no queremos eliminar, sino vincular en la acción y en torno a un nuevo programa político. Resulta esencial una comunicación constante entre las partes y un contacto diario con la realidad viva del tejido social.

Se trata de un proyecto ambicioso en el que necesitamos que Izquierda Unida y el PCE tengan un papel activo como sus impulsores. Todas las tradiciones de la izquierda deben converger: las dos experiencias republicanas, las luchas antifranquistas en clandestinidad, los intentos de construir una Transición no hipotecada por el postfranquismo, los esfuerzos por avanzar hacia un Estado federal, plurilingüe y solidario, el movimiento contra la guerra en Irak, los foros republicanos y los foros sociales que arrancaron en Porto Alegre hace justo diez años…

El proyecto de refundación de la izquierda se inscribe también en un amplio proceso de recomposición política y cultural de la izquierda en todo el planeta: procesos latinoamericanos que colocan al pueblo en el centro de las decisiones de los gobiernos y también complejos y esperanzadores procesos de refundación de la izquierda en varios países europeos. Aspiramos, en definitiva, a que los ciudadanos asuman el protagonismo en la construcción de una sociedad distinta, republicana y socialista, para el siglo XXI.

- Enrique Santiago es secretario de Refundación de IU y miembro del Comité Ejecutivo del PCE.

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