miércoles, 12 de septiembre de 2012

IU propone un código de buenas prácticas de los excedentes alimentarios para ser "entregados a organizaciones sociales y distribuidos entre los más necesitados"


La iniciativa registrada en el Congreso por José Luis Centella y Alberto Garzón insta al Gobierno a que contribuya a “concienciar a toda la cadena, desde productores a consumidores, de la necesidad de realizar un consumo responsable y de reducir el derroche de alimentos”
El portavoz parlamentario de Izquierda Unida en el Congreso, José Luis Centella, ha registrado una iniciativa parlamentaria para la “elaboración del Código de Buenas Prácticas en la distribución de excedentes alimentarios” en la que se propone, entre otras cuestiones, que se establezcan mecanismos “para que los excedentes de estos productos sean entregados a organizaciones sociales y distribuidos entre las personas con más necesidades”.
En esta proposición no de ley, firmada también por el portavoz económico de IU, Alberto Garzón,  se incide también en que debe mejorarse “la eficiencia de los procesos para reducir los excedentes de alimentos aptos para el consumo pero no para la comercialización”.
La iniciativa de IU señala a “la pobreza y la exclusión social” como las consecuencias más dramáticas de la crisis social y económica que “sufren” millones de personas en todo el Estado. El empobrecimiento ya no afecta “solamente” a los sectores que tradicionalmente alimentaban esta estadística, “ya que cada día se nutre vorazmente de miles de personas a las que la violencia estructural de la crisis ha abocado a la exclusión social sin que los poderes públicos les garanticen un nivel mínimo de subsistencia”.
Se produce pues la incorporación a la pobreza de “miles de personas que han hecho lo indecible por integrarse junto a sus hijos en la sociedad del llamado Estado del bienestar y que hoy, sin embargo, se encuentran sin recurso alguno”.
Según el Informe del Parlamento Europeo sobre cómo evitar el desperdicio de alimentos, “cada año se pierden en Europa más alimentos sanos y comestibles -según algunas estimaciones hasta el 50%- a lo largo de los eslabones de la cadena agroalimentaria hasta llegar al consumidor que se convierten en residuos”.
De ahí que la iniciativa parlamentaria inste también al Gobierno a “contribuir a concienciar a toda la cadena, desde productores a consumidores, de la necesidad de realizar un consumo responsable y de reducir el derroche de alimentos”.
También subraya la PNL que firman Centella y Garzón que en España “más de un 20% de la población activa está en paro y más de un millón de personas pasando hambre”, según recoge la ‘Encuesta de Condiciones de Vida’ que realiza cada año el INE, cuyos datos señalan que un 2,4% de los residentes en España ‘no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días’. Informes recientes de organizaciones como Fundación FOESSA o UNICEF han identificado tendencias parecidas, que afectan de manera particular al bienestar de los niños y los mayores.

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