lunes, 1 de junio de 2015

Los renglones torcidos de la (necesaria) unidad popular. Una reflexión desde la militancia en el PCA e IULVCA

José Manuel Luque
Secretario Político del Comité Local “Cayetano Bolívar” del PCA de Málaga
La unidad popular no suma, multiplica (electoralmente) y la división resta a todos.
El resultado de las pasadas elecciones municipales ha marcado las posibilidades y límites de las alternativas al régimen.
En primer lugar, aunque dañados, los partidos claramente alineados con el sistema continúan ostentando una clara supremacía. Incluso en las grandes ciudades donde va a ser posible alcanzar la alcaldía por las candidaturas de unidad popular, PP, PSOE, CIU y Cs siguen sumando mayoría.
Hay un deslizamiento de la tendencia electoral a la sustitución de los gobiernos del PP. El PSOE solo consigue levantar resultados en situaciones de falta de alternativa unitaria, en algunos casos ni eso. Las candidaturas de Unidad Popular, dando igual su forma (partidos instrumentales, coaliciones, casi ninguna agrupación de electorales), han logrado arrebatar el gobierno al PP en lugares tan significativos como Madrid, Barcelona, Zaragoza, A Coruña o Compostela.
Los resultados de Ahora Madrid, comparados con los de Podemos e IUCM por separado en las autonómicas muestran la capacidad de arrastre de estas candidaturas: Ahora Madrid obtiene un 31,85% para el Ayuntamiento mientras Podemos (17,77%) e IUCM (4,14%) no suman más que un 21,87 en las elecciones a la Comunidad de Madrid.
Los resultados de las grandes ciudades andaluzas, en los que no concluyó ningún proceso unitario son significativos: las candidaturas impulsadas por Podemos obtienen un resultado, inferior (en general bastante inferior) al de Podemos en las autonómicas; las candidaturas de, o auspiciadas por, Izquierda Unida suben ligeramente, todas menos una.. La consecuencia ha sido que el PSOE se ha visto reconocido como la candidatura que podía desalojar al PP.
La gente primero?
El resultado ha sido que Almería, Granada, Jaén y Málaga continuarán gobernadas por el PP y el resto, menos Cádiz, puede tener alcalde socialista. Candidaturas de Unidad Popular, sin duda, hubieran desalojado al PP de más lugares y podrían haber alcanzado la Alcaldía en la mayoría de ellas.
Creo que esto merece una autocrítica por parte de todos lo sectores que pusimos en marcha procesos de confluencia (en general ganemos) que no fuimos capaces de culminar. Una autocrítica severa, porque a la luz de los resultados no es cierto que la gente fuese lo primero. La situación de emergencia social que vive buena parte de la población, el 42,3% de andaluces que viven en riesgo de exclusión, van a tener que esperar otros cuatro años para tener ayuntamientos centrados en asegurar suministros básicos y potenciar la creación de empleo.
Podemos envió directrices precisas para no prosperaran los ganemos y aprobó en su Consejo Ciudadano Estatal este desacuerdo explicito, y le fue fácil encontrar aliados suficientes para fraguar estas rupturas.
De otra parte la posición de IULVCA ha sido la siguiente: en algunos lugares no ha habido voluntad de confluencia, en otros la misma ha tenido como límite la línea roja marcada en su momento (y traspasada después, fuera de Andalucía) por sus direcciones andaluza y federal: forma jurídica de coalición electoral. Esta línea roja ha sido usada para forzar rupturas en muchos lugares. Finalmente pocos han sido los lugares donde se han presentado las agrupaciones de electores que justificaban las divisiones. Esto es debido a dos motivos: a la escasa participación ciudadana en los procesos y a su mero papel instrumental para justificar las divisiones.
El resultado global de IULVA en Andalucía ha sido más que aceptable, situándose como tercera fuerza, muy por delante del resto, con 423,172 votos (11,02%), 1.064 concejales, 48 mayorías absolutas, 21 relativas (entre 80 y 90 alcaldías, según los acuerdos que se alcancen). Sin IU Andalucía no hay alternativa al PP y al PSOE.
En estas elecciones autonómicas y municipales han caído dos premisas de la estrategia de Podemos que debieran hacerles reflexionar:
-  la apuesta capaz de ganar al bipartidismo no es el partido único atrapalotodo sino las candidaturas de unidad popular, plurales y diversas confluyendo en torno a un programa alternativo.
 - La identidad izquierda/derecha sigue siendo la central en la conformación del voto. En cualquier alternativa real que se postule la misma no puede obviarse.
En noviembre o hay Unidad Popular para ganar o gana el bipartidismo
Un fantasma recorre España, es el fantasma de la Unidad Popular. Bases de Podemos, Izquierda Unida, activistas sociales, ciudadanos y ciudadanas ilusionados ante la posibilidad de echar al PP y que no sea sustituido por poco más de los mismo, están reclamando la generalización de las experiencias unitarias que han resultado ganadoras en estos comicios.
El triunfo de esta opción no parece cercano, en este momento, son numerosos los que de uno y otro lado se muestran reacios a la convergencia electoral.
Alberto Garzón, candidato a la presidencia por Izquierda Unida por un nuevo pais ha llamado a la unidad para ganar las elecciones de otoño. Pablo Iglesias ha soltado cuerda solo en Cataluña y acusa a Garzón de pretender una tabla de salvación. No creo que Pablo haya querido decir, ni piense que es más importante jugar al hundimiento de IU a costa de otros cuatros años de gobierno popular. Sinceramente no lo creo, supongo que se continúa sin leer bien las recientes elecciones. Las evidencias son tozudas y a los electores les importa poco si se constituye una agrupación de electorales, un partido instrumental o una sopa de siglas, lo que quieren es unidad y capacidad de ser alternativa
En el seno de Izquierda Unida aún debe consolidarse la apuesta por la Unidad. Un porcentaje importante de la organización y de la dirección tienen importantes reservas. El centro del huracán se ha situado en Madrid donde un sector de IUCM y el Partido Comunista de Madrid han apoyado la candidatura de Ahora Madrid y la dirección de la federación madrileña ha presentado una candidatura que no ha sido reconocida por la dirección federal.
En Madrid se ha constituido la "extraña alianza" en torno a la preservación de la identidad de IU. Extraña en cuanto concurren dos ideas muy opuestas. El grueso de este sector está constituido por aquellos que no están por la ruptura democrática y la apertura de un proceso constituyente (Izquierda Abierta, la alargada sombra de Ángel Pérez y las tarjetas "black", un sector de la dirección confederal de CC.OO y la vieja guardia constitucionalista del PCE). Pero a ellos se une un grupo de honrados militantes comunistas preocupados por la pérdida de valores y proyecto transformador de los procesos de unidad. Como respuesta ante esa preocupación hacen bandera de la preservación electoral de los símbolos. Esta conclusión, a mi entender, aparte de inapropiada, resulta profundamente antimarxista. Se sitúa, no ya la ideología sino, la simbología de la misma en el centro. Ahora bien, la preocupación que motiva esta reacción debe de tenerse muy cuenta y constituye, también, mis reservas y advertencias acerca de los contenidos de los procesos electorales de unidad popular.
La conformación de confluencias sobre la estrategia de "atrapalotodo" de Podemos no es asumible. El "ninismo" de ni explotadores ni explotados, ni republicanos ni monárquicos, reducir todo a un falso la buena gente y una nebulosa casta no hace sino dilapidar la toma de conciencia que importantes sectores de la población han adquirido en estos años de movilización, y tirar el 15M por la ventana, Aparte de demostrarse que esa línea no es alternativa viable electoral, aunque lo fuese, hipotecaría la capacidad real de transformación de un futuro gobierno alternativo. El Gobierno no es el poder y sin poder popular el gobierno no puede transformar.
En resumen, la posibilidad de sustituir al Partido Popular o su alternancia con el PSOE pasa por priorizar desde todos y todas las necesidades de la gente sobre sus intereses corporativos, y precisa de construir una convergencia que haga de la pluralidad virtud. Pero, fundamentalmente, debe tener muy claro que sin recuperar la movilización e incrementar la participación real de la ciudadanía no habrá cambio real.
No va ser fácil pero tenemos que poner todo por ello porque es una necesidad de la gente.