miércoles, 17 de junio de 2015

José Luis Centella, Secretario general del PCE: “Converger para crecer y derrotar al bipartidismo”

Mundo Obrero
Los procesos de convergencia tienen que servir para construir espacios unitarios desde la confluencia política-programática en el horizonte de avanzar hacia la Alternativa Constituyente.
Nos encontramos en un momento en el que la derecha, como siempre al servicio del capital, está consolidando un modelo nuevo de relaciones sociales, institucionales y laborales para que toda la riqueza del país se ponga al servicio del aumento de la tasa de ganancia del capital transnacional, comenzando por garantizar constitucionalmente el pago de la deuda.
En este nuevo modelo los derechos a la vivienda, al trabajo, a la sanidad universal y gratuita y a la educación desaparecen como tales y los últimos se administran en base a su rentabilidad económica olvidando cualquier fin social. Los servicios públicos se mercantilizan, son transformados en oportunidades de negocio con el objetivo de liberalizar todo lo posible.
Se desregulan las relaciones laborales para asegurar el máximo beneficio del capital, poniendo la economía al servicio de la rentabilidad. Se trata de desarticular los Partidos, los sindicatos como instrumentos básicos del sistema institucional, al tiempo que se provoca un retroceso en los derechos de las mujeres, no sólo en cuestiones derivadas de la crisis económica, sino desde el punto de vista ideológico, recuperando los valores más reaccionarios. Se acentúa la explotación de los recursos naturales y se intensifica la mercantilización de la vida.
Es decir, la derecha tiene un proyecto de futuro que desarrolla aprovechando la crisis para un cambio constitucional. Ante esta situación excepcional consideramos que es prioritario construir una alternativa unitaria que confronte y gane a este proyecto de la derecha, ya que, nos guste o no nos guste estamos de facto en un proceso constituyente, lo que hace falta es plantear una alternativa democrática, federal, social y que gane la batalla político-ideológica al plan antidemocrático, centralista y reaccionario de la derecha. Este debe ser el objetivo y para ello es fundamental situar en primer lugar lo que nos une y concretarlo en una serie de puntos básicos.
No olvidamos que la contradicción fundamental está entre la salida capitalista o la salida social a la crisis. Pero tampoco dejamos pasar que en estos momentos la cuestión es ver cómo se relaciona esta contradicción fundamental con las contradicciones principales en el ámbito social, cultural y político para dar cuerpo a nuestra alternativa, de forma que se ponga en evidencia la diferencia entre ruptura y continuismo.
En este debate la propuesta republicana cobra sentido y avanza, por lo que debe ser el marco institucional en el que se referencie el nuevo modelo de país.
Al mismo tiempo, el debate organizativo debe acompañar al debate político, planteando instrumentos de participación, de implicación de la ciudadanía en la política y cómo organizar a los afectados y afectadas por la crisis para confluir en un trabajo coordinado y conjunto que concrete el trabajo que hemos realizado en estos últimos años.
Por todo ello debemos implicarnos en las iniciativas unitarias que por encima de estrategias electorales se impulsen con el objetivo de configurar el Bloque Social y Político de carácter constituyente de manera que no supongan negación de los distintos perfiles y características de una Izquierda que es plural. Y debe mantener esta pluralidad como una riqueza.
Estas candidaturas deben tener una referencia colectiva común y poder sumar en todo el Estado. El objetivo es que en la noche electoral aparezca claramente cómo la alternativa constituyente avanza y gana espacio para disputar realmente las elecciones generales al bipartidismo monárquico, por tanto estas candidaturas deben ser convergencias incluyentes, no excluyentes.
En estas condiciones, los procesos de convergencia tienen que servir para construir espacios unitarios desde la confluencia política-programática, en el horizonte de avanzar hacia la Alternativa Constituyente que debe culminar en las Generales del 2015. El objetivo es derrotar al bipartidismo como pilar del sistema, no sustituirlo.
Las elecciones municipales han demostrado que ninguna fuerza política ha podido derrotar al bipartidismo, y que por el contrario donde se ha dado la unidad, bien sea con las siglas de IU como en Zamora o con otras siglas y formas jurídicas, como en Barcelona, Zaragoza, Santiago, La Coruña o Madrid, SI SE HA PODIDO derrotar al bipartidismo.
Por lo tanto las candidaturas de unidad popular deben estar enmarcadas en este objetivo de acumular fuerzas para una salida social de la crisis que ha provocado el dolor y sufrimiento en millones de personas, por lo que estas candidaturas deben aparecer como una propuesta política/electoral que se sitúe más allá de lo local, mejor dicho, que sepa ligar lo local con lo general, porque solo con una ruptura democrática y social se pueden resolver los problemas que sufre la mayoría social trabajadora, este es el reto que tenemos y al que el PCE debe dedicar todas sus energías.
En este sentido los texto aprobados en el último Comité Ejecutivo sobre política de Convergencia y que se publican en este numero de Mundo Obrero son un buen instrumento. De que seamos capaces de aplicarlos y no queden una vez más en papel mojado dependerá en gran medida nuestro futuro y nuestro papel en la actual fase de la lucha de clases.

Publicado en el Nº 285 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2015