lunes, 2 de noviembre de 2015

Alberto Garzón rechaza participar en el “teatro” de pacto de Estado propuesto por Rajoy y considera que "el principal problema es entre ricos y pobres, no entre España y Cataluña"



El candidato de la Unidad Popular e Izquierda Unida a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, se ha reunido esta mañana con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante cerca de una hora en el Palacio de La Moncloa. El mensaje que Garzón ha trasladado a Rajoy se ha articulado en torno a dos ejes: la defensa de un marco federal para España y la necesidad de abrir un proceso constituyente que permita al pueblo “opinar y participar en la nueva Constitución, hecha por la ciudadanía y para la ciudadanía”.
A juicio del candidato electoral del espacio de confluencia de izquierdas donde participa IU, “llevamos 40 años de democracia limitada y la actual Constitución está agotada”. Destacó que “la cuestión catalana es una grieta más de una estructura caduca que se creó al comienzo de ese periodo, en un contexto totalmente distinto al actual. Pero hay más grietas: una grieta que se llama vivienda, otra llamada corrupción, otra grieta que se llama paro... Necesitamos un nuevo país y un proceso constitucional que lo legitime. La próxima Constitución la tienen que escribir los pueblos de España”.
Respecto al modelo territorial, Garzón ha reivindicado un “nuevo modelo de convivencia” para el conjunto del Estado. En esta línea, expuso a Rajoy el contenido de un documento que desarrolla los puntos que Izquierda Unida considera “claves” para el desarrollo del modelo federal.
La cortina de humo de Cataluña para tapar la corrupción y los salvajes recortes
“Nos hemos puesto de acuerdo en que hoy llovía, a partir de ahí todo han sido desacuerdos”, así ha resumido Alberto Garzón  su entrevista con el Presidente del Gobierno y ha tachado las tensiones entre el Gobierno central de Rajoy y el catalán de Artur Mas de “puro ‘teatro de sombras’ que ambos mantienen porque les interesa electoralmente: han creado un clima de confrontación para que la ciudadanía y la Prensa no pongan el foco en su corrupción ni en los salvajes recortes que han practicado a los servicios públicos en los últimos años. Es un teatro en el que la principal víctima es la ciudadanía, en el que no vamos a entrar”.
Por otra parte, consideró que la crisis entre ambos gobiernos es un “síntoma” de que en la actualidad prima la “politiquería”, frente a “la política al servicio de los ciudadanos, la que se preocupa por solucionar el paro, la corrupción, el hambre y el frío que sufren millones de españoles”.
“Hay cerca de cinco millones de personas en el paro y más de 1,3 millones de hogares en situación de pobreza energética que esperan una solución de un presidente que se ha mostrado incapaz de mantener el rumbo de una España desorientada y sin liderazgo. El principal problema es entre ricos y pobres, no entre España y Cataluña”, remarcó Garzón.
Se “esconden en banderas” para evitar que “las clases populares de España y de Catalunya vean lo que tienen en común”. Por eso, Garzón le ha propuesto a Rajoy la constitución inmediata de una mesa de diálogo para buscar una salida “negociada y dialogada” entre todas las fuerzas políticas democráticas.
El federalismo como solución desde la izquierda
Para Garzón “hay mecanismos democráticos” para hacer frente a este proceso, porque “Si la solución del PP es el recurso a los tribunales, será hacer lo mismo que hace décadas, sin dar una solución de fondo a un problema acumulado”, ha precisado.
Garzón ha defendido salir del “callejón sin salida” en el que se encuentran las posturas de “intransigencia y suicidas” del Gobierno de Rajoy y de Mas, rechazando que la solución al problema repose en la maquinaria jurídica. “Eso es una fábrica de independentistas”, ha descartado.
Alberto Garzón ha reiterado que su postura, como la de IU, es firme en contra de la independencia y ha recordado que, si se hubieran interpretado los resultados de las elecciones catalanas como un plebiscito, no habría una mayoría de votos independentistas. “La consulta nos permitiría convencer a la ciudadanía catalana de que la mejor forma de enfrentar los retos del futuro es colaborando en un marco común”, que sería un Estado Federal con competencias bien definidas y autogobierno.
El Estado federal que defiende la federación de izquierdas, es desde luego republicano, y por otro lado, reconocería la "realidad plurinacional" de España, aunque desde la "igualdad de derechos y servicios básicos para todos los ciudadanos vivan donde vivan, con plena igualdad de prestaciones y derechos en todas las unidades federadas"