sábado, 27 de mayo de 2017

Para las Marchas de la Dignidad la lucha es el único camino



Mundo Obrero
Llamamiento a una movilización unitaria y contundente el próximo 27 de mayo en Madrid. El movimiento denuncia que nos encontramos ante una situación extremadamente difícil, de emergencia social, que evidencia la necesidad de dar una respuesta colectiva.
Las Marchas de la Dignidad han venido convocando a lxs trabajadorxs a movilizarse por unas condiciones laborares y una vida dignas y en respuesta a las políticas injustas que vienen imponiendo los poderes económicos. El movimiento concibe que sin el pulso de la movilización y los espacios de poder popular los cambios y transformaciones reales son imposibles.
El movimiento denuncia que nos encontramos ante una situación extremadamente difícil, de emergencia social, que evidencia la necesidad de dar una respuesta colectiva, contundente y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos, incrementando el nivel de la movilización en la calle para reclamar un mundo mejor, más justo, más solidario y donde las personas estén por encima de los intereses financieros de la banca y las multinacionales.
Para los colectivos que componen las marchas, hoy, millones de trabajadorxs se encuentran sin empleo y quienes sí lo tienen están siendo sometidxs a trabajos cada vez más precarios e inestables. Los trabajadorxs, dicen, no nos merecemos este atropello a nuestra dignidad colectiva. Cientos de miles de familias siguen perdiendo su casa, ligadas a una deuda impagable, mientras se protege a unos banqueros sin escrúpulos que defraudan. Vivimos, continúan diciendo, en un Estado que tiene dinero para rescatar a la banca corrupta, mientras permite el empobrecimiento de la clase trabajadora.
Declaran que la patronal aprovechando el drama del paro masivo, quiere sacar tajada bajando los salarios y las condiciones de trabajo de las personas que trabajan, con medidas de semi-esclavitud. Especial incidencia tiene esta situación sobre las personas migrantes que sufren con particular virulencia la sobrexplotación de un sistema profundamente insolidario. Denuncian que nuestra juventud no tiene posibilidad de forjar un proyecto de vida digno y se ve abocada a buscarse la vida en el extranjero, como antes hicieron sus abuelxs, o a resignarse sin horizonte de futuro que les permita diseñar su propia vida.
Acusan al patriarcado, de forma contundente, de someter a la mitad de la población. Por eso dicen NO a un sistema patriarcal que arrastra a la mujeres a épocas del pasado, quitándoles el derecho a decidir sobre sus cuerpos, provocando su vuelta a los hogares para dedicarse a los cuidados sin reconocimiento, sin remuneración, intensificando la desigualdad mediante, entre otros, la brecha salarial, y que no aborda de forma decidida acabar con el terrorismo machista que siega la vida de mujeres diariamente.
Desde las marchas se continúa planteando que el pago de la deuda ilegítima -de la que la ciudadanía no es responsable- es utilizada como excusa para llevar a cabo los procesos de recortes, el empobrecimiento, la precarización laboral y para instalar un modelo económico donde el pago de esa deuda se sitúa por encima de la vida de las personas y de los derechos del pueblo. Así, tras la modificación del artículo 135 de la Constitución por el gobierno del PSOE, con el apoyo del PP, se han establecido objetivos de Déficit destinados a adelgazar sin límites el gasto público en servicios sociales y las pensiones públicas. La privatización y degradación de los servicios públicos y empresas públicas, tiene como objetivo ceder una parte importante del patrimonio de todxs, para que los poderes financieros continúen enriqueciéndose a costa del empobrecimiento y la precariedad social.
También argumentan que los poderes económicos están aprovechando esta estafa llamada crisis para recortar derechos y denuncian que se recortan y expolian las pensiones, con un atraco sin precedentes a la hucha generada con el sudor y el esfuerzo de años de trabajo de millones de trabajadorxs, roban incluso el derecho a finalizar la vida laboral con dignidad. Un sistema que agrede de esta manera a sus mayores es un sistema enfermo, irrespetuoso, delincuente, sentencia el movimiento 22M.
Exigen la supresión del CETA y del resto de tratados que amenazan el equilibrio ecosistémico y climático del planeta y ahondan en la brecha de la desigualdad global como el TTIP, el TISA o el TPP. Dada la extrema gravedad de las consecuencias sociales y económicas para las clases populares, nadie puede mantenerse al margen ya que afectará a todas las personas arrebatándoles derechos y su soberanía como pueblo.
Al capitalismo, continúan diciendo, le estorban las libertades y los derechos de la mayoría social y cuando se protesta en defensa de los derechos y unas mejores condiciones de vida, siempre se obtienen como respuesta la represión y criminalización del sindicalismo de clase y de los movimientos sociales. Por ello piden la libertad para Bódalo y Alfon, así como la derogación de las leyes mordaza y represivas ya sean tanto por la acción reivindicativa como por la libertad de expresión.
El régimen surgido de la Constitución del 78 se descompone, han expresado, está corroído por la corrupción y no tiene ninguna legitimidad. La corrupción generalizada que es seña de identidad del capitalismo, actúa con total impunidad por la supervivencia de todas las estructuras de poder herederas de la dictadura y lo hace a costa de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de las trabajadoras y trabajadores.
Por todo ello, desde las marchas se realiza un llamamiento a los pueblos para que ejerzan su soberanía, alzando su voz de abajo arriba, para construir un proceso constituyente que garantice realmente las libertades democráticas, la separación real de poderes, la igualdad real de las mujeres, el fin del terrorismo machista, que garantice el derecho a decidir, la soberanía de los pueblos y los derechos fundamentales de las personas.
Desde la MARCHAS DE LA DIGNIDAD, consideran que es importante articular una movilización unitaria, contra las políticas que atentan contra los derechos humanos y la justicia social.

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