jueves, 11 de febrero de 2016

El PCA lanza “Tribuna Abierta”, espacio de opinión y debate con el objetivo de que “trascienda las paredes del partido” de cara al XX Congreso del PCE

El Partido Comunista de Andalucía inaugura hoy ‘Tribuna Abierta. Construyendo Unidad Popular’ una plataforma on line para que militantes, simpatizantes, activistas, sindicalistas y el “conjunto del pueblo trabajador andaluz” aporten, con artículos de opinión, sus reflexiones de cara al XX Congreso del PCE.
En una carta con la que el PCA presenta la plataforma, firmada por los secretarios generales del Partido Comunista de España y de Andalucía, José Luis Centella y José Manuel Mariscal respectivamente, asegura que “los documentos aprobados por el Comité Federal para su debate en esta primera fase del XX Congreso no son en absoluto un ejercicio de ombliguismo” sino que, “al contrario, son una propuesta provocadora para el debate del PCE que, por los asuntos que se abordan, afecta al conjunto de la clase trabajadora”.
El debate en la web ‘Tribuna Abierta’ se estructura con la presentación de cuatro temas: ¿Qué partido comunista necesita la clase trabajadora?; el Movimiento Obrero; la política de alianzas; y la Unión Europea y la Europa del Euro. A estos cuatro temas, el PCA invita a aportar puntos de vista, en forma de artículos de opinión que serán públicados en esta web para que puedan ser sea leídos y compartidos por el resto de visitantes.
Tal y como apuntan Mariscal y Centella en su carta de presentación, se trata de una iniciativa que “contribuye a que el debate transcienda las paredes de nuestro partido”.


Presentación de José Luis Centella y José Manuel Mariscal
El Partido Comunista de Andalucía inaugura hoy esta tribuna de debate abierta al conjunto del pueblo trabajador andaluz. Saludamos esta iniciativa y queremos, con este saludo de presentación, contribuir al debate para que transcienda las paredes de nuestro partido. «Los comunistas no tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado», seguimos diciendo desde que Marx y Engels así lo señalasen en el Manifiesto Comunista.
Los documentos aprobados por el Comité Federal para su debate en esta primera fase del XX Congreso no son en absoluto un ejercicio de ombliguismo, al contrario, son una propuesta provocadora para el debate del PCE que, por los asuntos que se abordan, afecta al conjunto de la clase trabajadora. La crisis del capitalismo se está tratando de resolver exprimiendo la reproducción social hasta el extremo y las comunistas estamos convencidas de que hay que superar el capitalismo en un proceso de emancipación consciente del conjunto de la clase trabajadora.
Tenemos por delante la celebración de diversos debates simultáneos en el tiempo y confluyentes en sus resultados: la Asamblea de IU, el Congreso del PCE y el proceso de construcción del bloque Social y Político desde la unidad popular. Pero también deben ser tiempos de acción frente a las más duras agresiones del capital y a los más brutales recortes de las libertades que se atisban en el horizonte. La crisis no ha terminado, las contradicciones se van a agudizar y, de la solución de las mismas y nuestra capacidad de incidir y maniobrar en ellas, depende el futuro  de las próximas generaciones.
Entendemos que hay dos formas de afrontar estos momentos decisivos para la izquierda en general y para el PCE en particular:
Una es resaltando y agrandando las diferencias para justificar el enfrentamiento y la configuración de bloques, con falsos debates, con acusaciones, etiquetas y medias verdades para confundir: todo ello nos lleva a terminar en un proceso de confrontación o ruptura basado en el ajuste de cuentas, imposibilitando el acuerdo e incluso la propia potencia deliberativa de nuestras agrupaciones de militantes.
Pero también existe otra forma de afrontar la Asamblea de IU o el Congreso del PCE, en la que, personalmente, nos vamos a implicar y dejar la piel, que es situando en primer lugar lo que nos une, lo que hace que trabajemos en una misma organización.
Dejemos sentado que todos, o la gran mayoría, compartimos la necesidad de una izquierda rupturista, la que se ve reflejada en el discurso de las candidaturas de IU-UP de las últimas elecciones generales, en el trabajo del anterior Grupo Parlamentario: una Izquierda que no está dispuesta a disolverse en ningún modelo de casa común por muy actualizado o remodelado que esté, o por muy de moda que parezca. Discutamos, por lo tanto, sobre las diferentes formas de organizarnos, de concretar alianzas, de afrontar la imprescindible renovación política y de dirección, porque aquí defenderemos posturas diferentes.
Resaltemos que estamos de acuerdo en proclamar que, en el marco de la actual UE sustentada en la llamada «Europa del Euro», es imposible una salida social a la crisis a favor de la mayoría social trabajadora y debatamos sobre cómo romper el Euro como instrumento de dominación de la economía y, por tanto, de la vida de la gente, porque aquí también tendremos diferencias.
Digamos que estamos de acuerdo en mantener la apuesta estratégica en torno a la ruptura democrática y la necesidad de construir un nuevo proyecto de país y discutamos sobre las medidas básicas o las prioridades.
Resaltemos que estos debates son necesarios e imprescindibles, pero hagámoslo desde la propuesta concreta, desde la voluntad de síntesis, que no es sinónimo de componenda; no agrandemos de forma artificial las diferencias, legitimas, necesarias.
Sobre todo, la obligación de las y los dirigentes en este momento es no fomentar la ruptura, ni por activa ni por pasiva.
Preparemos una asamblea de IU y un Congreso del PCE que nos permitan debatir acerca de ideas, de propuestas, de luchas; preparemos nuestro trabajo para participar en la construcción de poder popular a todos los niveles, para que desborde a quienes tratan de reformar el régimen y mantener el sistema, e ilusione a quienes queremos, en este año 2016 de debate y lucha, ser capaces de crecer en organización, en capacidad de movilización y también, como no, en perspectivas electorales.
Desde esta reflexión, apelamos a quien hoy tiene la palabra, a la base, para que nadie nos divida de forma falsa entre los que quieren enterrar Izquierda Unida y los que quieren salvarla. IU no necesita salvadoras ni salvadores. Lo que necesitamos es asumir el reto y dar la batalla de las ideas frente al capitalismo, frente al autoritarismo, en defensa de la clase trabajadora, de una democracia real, participativa, de una política de solidaridad y paz.
Por ello, desde las asambleas de base que hoy están hablando, se nos debe exigir a quienes tenemos responsabilidades de dirección que seamos conscientes de que es mucho más lo que nos une que lo que nos puede separar.
Que nadie haga trampas, que nadie oculte proyectos. Expongamos nuestras posturas de forma clara y honesta  para debatirlas. En definitiva, aprendamos de lo que nos enseñaron Pepe Díaz y Dolores Ibárruri, con esa pasión por la unidad que hoy tiene más sentido que nunca.
Estamos seguros de que en la IU actual se encuentra mucho de lo mejor de la izquierda española, pero también somos conscientes de que fuera de IU existen muchas personas y colectivos con los que necesitamos confluir, converger para configurar esa alternativa de ruptura que necesita la mayoría social trabajadora para conquistar una salida de la crisis social, justa y democrática. Y esta confluencia, esta convergencia, necesita organizarse con un debate abierto y amplio, en el que no sobra nadie sino que, por el contrario, falta mucha gente.
En este sentido, la primera fase del Congreso del PCE debe ser útil en primer lugar al propio Partido, porque sin un PCE fuerte, activo, capaz de implicarse en el conflicto social, no es posible una izquierda que confronte con el capitalismo. Pero también debe ser útil a la configuración de la Unidad Popular que hoy necesitan la clase trabajadora y las capas populares para disputar la hegemonía al neoliberalismo.
Por ello, el PCE debe afrontar este debate desde la necesidad de hacerlo sin intermediarios, con plena personalidad y toda la energía de la que hemos sido capaces la militancia comunista en los momentos más difíciles de nuestra historia. Vamos a defender el Partido de Dolores y Pepe Díaz, el Partido del Frente Popular, que antepuso la unidad de las fuerzas republicanas al sectarismo de quienes buscaban la división.
En definitiva, es la hora del debate sincero, sin trampas ni falsos argumentos, desde el respeto a todas las posiciones y la voluntad de unidad.
El pueblo trabajador, cuyo elemento más consciente son el millón de votos obtenidos en las recientes elecciones, es el destinatario de nuestra praxis política. A ellos y a ellas nos debemos. Del análisis de las grandes derrotas del movimiento obrero y democrático han surgido las posibilidades de las victorias futuras. Marx nos regaló las preciosas páginas sobre 1848 y 1871. No habría 1917 sin el análisis de Lenin y su partido de la derrota de 1905. No tendríamos al más útil Gramsci sin su derrota política y personal.
Con esto queremos decir que las posibilidades de victoria en la lucha de clases se incrementaran si sabemos adecuar nuestra estrategia y nuestra táctica política al ciclo largo de luchas que parece abrirse: un ciclo largo en el que la derrota y el miedo aún pueden cambiar de bando.
José Luis Centella. Secretario General del PCE
José Manuel Mariscal. Secretario General del PCA

¿Cómo funciona?
Te proponemos cuatro temas de debate. A cualquier de ellos, o a cuantos quieras, puedes enviar tu artículo de opinión que será pública en esta web para que sea leída y compartida por el resto de visitantes. Sólo tienes que seleccionar el tema al que quieres aportar con tu artículo y enviarlo a través del formulario. Lo publicaremos en cuanto lo recibamos.
Temas a debate:
1. ¿QUÉ PARTIDO COMUNISTA NECESITA LA CLASE TRABAJADORA?
¿Para qué crees que deberían reunirse las Agrupaciones del Partido?, ¿qué funciones deberían tener?, ¿y en qué modo crees que debería intervenir el Partido en la sociedad?¿Cómo harías la información más accesible al conjunto de la militancia?, ¿cómo facilitarías la participación de la militancia en las reuniones del Partido y en sus actividades, ya sean propias o de un frente de masas de referencia del mismo?, ¿cómo garantizarías la agilidad en la toma de decisiones y la democracia interna? ¿Qué vías de financiación propones para fortalecer al Partido y garantizar su independencia?, ¿cómo mejorarías las vías existentes?, ¿qué uso le darías a las finanzas para garantizar que el Partido se acerca a sus objetivos políticos? ¿A qué luchas le darías prioridad en el momento actual de acuerdo con los objetivos del Partido Comunista?, ¿qué mejorarías de la propaganda y de la comunicación que utilizamos?, ¿cómo coordinarías a los y las camaradas que están en los frentes de lucha para ganar la hegemonía política en dichos espacios? ¿Qué harías para mejorar la política de formación en el Partido?, ¿qué materias formativas consideras básicas para cada nivel de dirección? ¿qué otras actividades desarrollarías para apoyar la formación teórica?
2. MOVIMIENTO OBRERO
Tomando como tesis la centralidad del Mundo del Trabajo en nuestro Partido, ¿se ajusta nuestra estructura organizativa a la clase obrera y trabajadora de nuestro país?, ¿qué utilidad tiene el Partido para los trabajadores y las trabajadoras?, ¿es nuestro Partido un lugar donde los trabajadores/as se sienten cómodos y pueden discutir de sus inquietudes y necesidades?, ¿ofrece el Partido un espacio donde los elementos más destacados de la clase trabajadora organizada puedan avanzar en su formación como dirigentes comunistas?. Actualmente, ¿es el Partido Comunista un partido compuesto por trabajadores/as o tiene la clase trabajadora un peso específico en sus órganos y en sus decisiones? ¿Nuestro actual modelo organizativo nos permite este trabajo?. En la actualidad, ¿crees que el discurso del Partido se dirige y es comprendido por la clase obrera, o por el contrario se dirige a otras clases subalternas (intelectuales, profesiones liberales, etc?¿Piensas que el Partido debe marcar las líneas de trabajo y actuación de los/as comunistas en el seno del sindicato?, ¿cuál piensas que debe ser el papel principal de los/as comunistas en el sindicato: la lucha orgánica y de posicionamientos internos en CC.OO o implantar un método de trabajo comunista en la acción sindical de nuestra militancia?, ¿qué sindicalismo debe promover el Partido entre sus bases y qué papel deben jugar los/las comunistas en sus centros de trabajo?
3. POLITICA DE ALIANZAS
¿Se ajusta la actual política de alianzas del partido a ese objetivo estratégico?, ¿debe el Partido funcionar dentro de un movimiento o espacio unitario más amplio?. ¿Crees que IU funciona como un MPS o como un partido?, ¿nuestra participación en IU ha acercado más gente a la política del PCE?, ¿la práctica política de IU ha estado demasiado centrada en lo institucional?, ¿por qué estas carencias no han sido diferentes donde el PCE es mayoritario?. ¿Necesitan las clases populares la existencia de la izquierda revolucionaria? y si es necesaria ¿existe espacio político para la existencia la izquierda revolucionaria de manera autónoma e independiente de la vieja y nueva socialdemocracia?, ¿consideras necesaria la existencia de un espacio unitario permanente con aquellas personas con las que coincidimos políticamente pero no militan en el PCE?, ¿cómo debe ser la relación de la militancia comunista con ese espacio?, ¿qué aspectos debería tener a nivel organizativo ese espacio?, ¿qué papel debemos jugar como comunistas en este proceso de rearticulación de la izquierda?, ¿qué forma debe tener este proceso de repensar o rearticulación de la izquierda?
4. LA UNION EUROPEA Y LA EUROPA DEL EURO

¿Cuál es la mejor estrategia para confrontar con el consenso ideológico dominante que sitúa a la Unión Europea como garante del bienestar social y económico del país, y al euro como eje central en el blindaje del mantenimiento de nuestro poder adquisitivo? Desde un punto de vista táctico cual es la mejor fórmula para romper con la UE y el euro. ¿Cuál es la hoja de ruta que planteamos más allá de salirnos? ¿Es necesario un proyecto de integración europea? ¿Cuál? ¿Quiénes son nuestros aliados europeos principales? ¿Debemos dar prioridad a las alianzas con los países denominados (PIIGS)? ¿Es posible, además, utilizar una campaña periférica de la izquierda para reconstruir y reimpulsar proyecto coordinado de izquierdas y rupturista en el seno de la Unión Europea? O dicho de otro modo, ¿se puede fundar una alternativa anticapitalista que traspase el marco de los estados-nación sobre la idea de construir una especie de ALBA de los periféricos de Europa? ¿Es posible compatibilizar el anhelo de soberanía nacional generado por las políticas de recortes y austeridad de la UE con nuestra tradición internacionalista y los lógicos complejos sobre el concepto de España que aún padecemos? ¿Podemos construir y trabajar un concepto de patriotismo revolucionario integrador con las nacionalidades del estado?