martes, 1 de diciembre de 2015

Alberto Garzón plantea una nueva Constitución que avance en la "democratización del país" y acabe con el "drama de la precariedad permanente y los recortes de derechos"

El candidato a la Presidencia del Gobierno de Izquierda Unida-Unidad Popular, Alberto Garzón, ha detallado hoy en profundidad su decidida apuesta por abrir un “proceso constituyente” en nuestro país. Consideró que ha llegado el momento de abordar una “revisión total” de la Constitución para avanzar de manera real en la “democratización del país” y, entre otros puntos importantes, conseguir acabar con el “drama de un modelo extendido de precariedad permanente, privatizaciones, externalizaciones y recorte de derechos sociales”.
Garzón intervino esta mañana en la conferencia-desayuno organizada por el Fórum Europa, desde donde hizo una decidida defensa de las listas de IU-Unidad Popular que se presentan a los comicios del 20D. Garantizó que a través de esta candidatura la gente “sabe lo que va a votar” porque defiende unos principios y valores “que no están a merced del tacticismo”, mucho más en un entorno electoral que se presenta con un “centro político superpoblado” de formaciones, que más se parecen a “empresas de marketing que adecúan su producto a lo que el consumidor quiere comprar”.
Insistió en que el futuro proceso constituyente que plantea IU nada tiene que ver con “parches ni reformas parciales”, además de alertar “ante el espejismo constitucional al que nos quieren empujar algunos partidos, que dicen que hay que cambiar todo pero apuestan por una reforma parcial que sólo puede hacer un ejercicio de maquillaje y cosmética”.
Aclaró que esta apuesta pasa por recurrir a los mecanismos que fija el artículo 168 de la Constitución, que exigen la disolución de las Cámaras y la ratificación por referéndum del nuevo texto constitucional, algo que, recordó, “se demandó desde el 15M en las calles de toda España en 2011” y que Izquierda Unida quiere representar en estas elecciones.
También en relación directa con el 15M está su propuesta para que el nuevo texto constitucional avance en la “democratización del país”, con propuestas específicas como los referéndums vinculantes y obligatorios en determinadas situaciones (la cesión de soberanía a una entidad supranacional, entre ellas), los revocatorios de los cargos públicos o más democracia interna en los partidos.
Alberto Garzón defendió con toda nitidez una nueva Constitución que recoja el modelo de Estado federal y republicano que propugna su candidatura, que serviría para resolver las tensiones soberanistas que hay hoy en el Estado y para superar un modelo monárquico “anacrónico y corresponsable de la corrupción política estructural”.
La nueva Carta Magna articularía también la propuesta de IU de trabajo garantizado, el que un ciudadano pueda reclamar su derecho al trabajo en un juzgado si no lo encuentra en el mercado, el blindaje de las garantías sociales y la defensa específica de los valores feministas. Sobre este último aspecto, reclamó más recursos para aplicar medidas contra la violencia de género, un fenómeno que está estrechamente vinculado a otros tipos de violencia sexual, económica, psicológica, y que se explica por el modelo de sociedad patriarcal.
Tanto en su intervención directa en la conferencia del Fórum Europa como en las respuestas a las preguntas planteadas, Garzón insistió en que debe combatirse el modelo económico y social actual que hace compatible una bonanza macroeconómica para unos pocos con el “drama” microeconómico que sufren muchos, es decir, crecer a un 3% mientras 770.000 familias no tienen ningún ingreso.
Consideró que tras años de “precariedad permanente, privatizaciones, externalizaciones y recortes en derechos sociales” conquistados en décadas, sólo queda “repensar el país” por medio de un debate “calmado y muy transparente” para abordar el problema.
Explicó que la sociedad tiene “madurez suficiente para poder pensar sobre su futuro sin la tutela de las élites políticas ni económicas” y encabezar por sí ese proceso constituyente, y no las “cúpulas de determinados partidos”, desde el consenso “sin imposiciones ni golpes encima de la mesa”.
Alberto Garzón expuso que Izquierda Unida-Unidad Popular apuesta por una “política distinta”, basada en “la verdad y la humildad”, y diferente también en las formas que otros llevan utilizando desde hace meses, mucho más en esta precampaña. Cualquier cambio que no cuente con esta candidatura “será un cambio de maquillaje”, apostilló.
Lamentó la “política espectáculo” que preside la precampaña electoral y reivindicó que, aunque la ciudadanía esté interesada en conocer los “gustos privados o las habilidades” de los candidatos, lo que se les debe exigir es que resuelvan los “problemas cotidianos de la gente. En IU-Unidad Popular no nos rendimos porque creemos en la política”.

A preguntas concretas de los periodistas sobre Podemos, indicó que no comparte el giro al centro mostrado por esta formación y achacó la imposibilidad de llegar a un acuerdo electoral a que las “voces de izquierdas” como la que representa IU “siempre son incómodas a proyectos que aspiran a ser la UCD del presente”.