miércoles, 15 de abril de 2015

14 abril, caminando hacia la ¡República! ¡Soberanía popular y república ya!

Antonio Romero Ruíz. Coordinador de la Red de Municipios por la III República. Presidente de honor del PCA. Exparlamentario de Izquierda Unida
Keila Fernández Martínez. Licenciada en Filosofía. Miembro Comité Andaluz y Provincial de Granada del  PCA
España, su régimen autoritario y neoliberal demandan una enmienda a la totalidad, un proceso constituyente que abra el camino a una democracia real.
La juventud está en un nuevo tiempo político, en sus movilizaciones, en sus prácticas organizativas, en su nivel de formación, en sus reivindicaciones...
El divorcio y la desafección de la sociedad con la política y con las instituciones y las reglas del modelo surgido en la transición de 1978 demuestran su agotamiento. No se trata de presentar una enmienda parcial, unas reformas a lo que hoy llaman democracia y no lo es. Hemos de presentar una alternativa global, en la que la crisis y la situación actual deben ser palancas para ese gran proyecto esperanzador.
De los países analizados de la UE, en España es donde ha crecido más la pobreza severa (aquellos que disponen de menos de 3.700 euros al año). La diferencia de ingresos entre el 10% de la población más rica y el 10% de la población más pobre ha aumentado un 16% desde 2007. También aumenta el paro: la EPA ha marcado un nuevo récord de más de 6.000.000 de parados, España ha superado el 26% por primera vez en la historia, y según las estadísticas no bajará del 21% hasta 2019.
Pero las elites capitalistas no pretenden devolvernos los derechos sociales y económicos que hoy nos niegan a los trabajadores, sino que por el contrario aprovechan la crisis para arrebatarnos los recursos económicos y financieros a la gran mayoría mientras los concentran en pocas manos. Sin duda esta crisis está siendo utilizada para consolidar un nuevo modelo de sociedad basada en la explotación sin contrapartidas y en la rivalidad entre los pobres, los pueblos y los subalternos. Con ello el capitalismo condena a toda una generación a la constante incertidumbre laboral y vital y abre el campo de juego de las opciones totalitarias.
Nos encontramos frente a un modelo económico neoliberal que es incapaz, por su propia naturaleza, de ofrecer una vida digna a los millones de trabajadores en desempleo, a los miles de ciudadanos que son desahuciados, a los jóvenes que trabajan en precario y con sueldos basura, a los jubilados que sobreviven a duras penas con pensiones de miseria, etc. Con una política exterior que se distingue por el sometimiento a los intereses de Estados Unidos, con el abandono del pueblo saharaui y palestino, la presencia de bases y la OTAN, los gastos militares, la colaboración en las guerras imperialistas de agresión contra Iraq, Afganistán y Libia, etc.
Las soluciones a esta situación han de ser extraordinarias y ambiciosas, por lo que creemos que es necesario impulsar un Nuevo Proceso Constituyente para un nuevo proyecto de país, que supere este régimen cuya representación es una monarquía heredada del franquismo y opaca en la gestión económica y patrimonial, con casos de corrupción en su seno. Entendemos que el nuevo Estado ha de construirse sobre bases federales y solidarias, dotándonos de esta forma de mecanismos para estar en una Europa federal de los pueblos que ponga solución a la creciente incompatibilidad entre democracia y Estados-nación, en un mundo de trabajadores multinacionales, de migrantes y redes de cooperación y comunicación transnacionales. La esfera de los asuntos comunes y sus leyes fundamentales tienen que adaptarse a esa nueva condición.
La Constitución debe reformarse para aumentar la calidad democrática. Un referéndum vinculante para temas de especial trascendencia, transparencia del gasto público, un poder judicial controlado por la ciudadanía, un debate sobre Monarquía o República, acceso a las televisiones públicas y privadas y un abanico de peticiones que realiza, para una democracia real.
En materia de derechos económicos, sociales y ambientales: establecer un mandato constitucional para crear una banca pública, impulsar una fiscalidad más proporcional para que pague más el que más tiene, poner fin a la vergüenza de más de 60 paraísos fiscales en el mundo, que funcionan como la caja B del capitalismo. No puede haber viviendas vacías y familias sin vivienda. Impulsar la reforma agraria integral, la renta básica, los derechos medioambientales y la lucha contra la contaminación acústica. Limitar los salarios altos y la defensa de la sanidad pública y de la enseñanza pública.
Es hora de que se vaya tejiendo una respuesta social desde abajo, contundente, que abra camino a nuevos horizontes de paz, de igualdad, de más calidad democrática, de valores republicanos y de gestión democrática de los recursos. Que diga NO a este golpe de Estado de los mercados y de sus lacayos.
Tenemos que aglutinar fuerzas suficientes para afrontar con garantías de éxito la lucha y movilización hacia el proceso constituyente. Esta situación que vivimos requiere una respuesta contundente proporcional a las agresiones que recibimos los trabajadores. Hemos de implantar una gestión presidida por la ideología y los valores, abordar por tanto -y se está haciendo- un esfuerzo, la recuperación de la memoria histórica, la vivienda como un derecho y no como una mercancía frente a los desahucios con una importantísima labor como la que se ha hecho desde nuestra consejería en este campo, el banco público de tierras para la reforma agraria y la soberanía alimentaria y la red andaluza de solidaridad alimentaria para luchar contra la exclusión social, la pobreza y el hambre. Así mismo debemos sumar fuerzas y alianzas para impulsar un proceso constituyente sobre bases republicanas y federales.
La desobediencia civil es una herramienta fundamental para ir aumentando el empoderamiento popular, camino del proceso constituyente que legitime lo común y el interés general. Se trata de que nuestra vida cotidiana esté dotada de coherencia en la forma de pensar, en la forma de sentir, en la forma de trabajar, en la forma de actuar en la vida pública.
La insumisión, impugnar el poder actual, deslegitimar los procesos electorales, la ley electoral, el ventajismo de los medios de comunicación y del poder del dinero, en definitiva, plantear una lucha sostenida, pacífica contra el régimen tendrá éxito después de que la insumisión al servicio militar en España haya sido la última batalla ganada desde la calle. Ser insumiso al régimen actual, tejer una red de alternativas para que la insumisión viva y resista en las grietas y márgenes del sistema actual. No puede haber, por otra parte, proceso constituyente si no se impugna el régimen actual y sobre la caída de éste edificar con un proceso constituyente la arquitectura política, económica y social que alumbre con valores republicanos y con defensa de lo común la nueva etapa.
Convirtamos a los Ayuntamientos en palancas para el proceso constituyente hacia la III República
La respuesta de las fuerzas transformadoras para recuperar la iniciativa e imponer la agenda política está en las elecciones Municipales y en la movilización. Ellos exigen tejer una gran convergencia programática y política que, asentada y de la mano de la movilización social, consiga ganar los ayuntamientos. Pero para el Proceso Constituyente con un nuevo municipalismo insertado en la desobediencia institucional, en la individual, en la colectiva y en la social, y de carácter radical. Las palancas para otro modelo económico y otras políticas sociales alternativas al capitalismo neoliberal son acabar con el hambre, los desahucios, la pobreza, incluida la energética.
Las economías sociales son competencia de la gente porque son bienes comunes y ahí los ayuntamientos son piezas fundamentales porque impugnan las jerarquías y las competencias y ponen a debate en sus términos municipales los límites de la propiedad privada.
Si articulamos unos ayuntamientos dirigidos y gobernados juntos y con la gente empoderada y se cavan trincheras en lo económico, en los servicios públicos, creando modelos de economía social, estaríamos demostrando en la práctica que hay otra política y otra alternativa y sería la mejor carta de presentación en la campaña de las Generales, que la libraríamos con una mochila llena de realidad, de hechos, de logros. Hemos de tomar nota que Syriza en Grecia consiguió que la gente viera que desde el gobierno de sus ayuntamientos las cosas cambiaban de verdad.
Hacemos un llamamiento a las millones de personas que en nuestro país luchan por una vida digna para todos, a que avancemos juntos en la construcción de una constitución de lo común a través de asambleas constituyentes en las que la ciudadanía decida su futuro de forma radicalmente democrática. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de superar, con alegría y organización, este régimen corrupto y antidemocrático y abrir un tiempo nuevo de justicia e igualdad. Vamos a ello, porque “LA REPÚBLICA ES DEL PUEBLO, Y SÓLO DEL PUEBLO”.

Publicado en el Nº 283 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2015

No hay comentarios: