jueves, 30 de agosto de 2012

Otro muerto en el trabajo, ¡Basta ya!


Pedro Moreno Brenes
Portavoz municipal de IULV-CA en Ayto. de Málaga
1. Yan son muchas, por desgracia, las ocasiones en las cuales algunos ciudadanos nos reunimos para testimoniar nuestro pesar y repulsa por los muertos y heridos en accidentes laborales, y lo hago en las concentraciones que convocan los sindicatos en las puertas de la Delegación de Empleo y los amigos de la HOAC en la Plaza del Obispo los viernes siguientes a cualquier siniestro laboral; cuando termina la concentración siempre tengo la íntima convicción de que será el último, pero no, siempre viene otro y otro….
Alberto Menjíbar Menéndez, 53 años, casado y con cuatro hijos, moría ayer en Benalmádena; era trabajador del servicio de recogida de residuos urbanos de la ciudad y hacía tareas de mantenimiento de un contenedor soterrado del municipio.
El pasado día 20, su compañero Javier Pérez, de 32 años, perdió tres dedos de la mano derecha al quedar atrapado haciendo el mismo trabajo.
¿No había razones para incrementar las medidas de seguridad?; más bien, ¿porqué no funcionaron las mismas que están recogidas en la normativa y planes de prevención?
¿No es hora de que los paladines de tantas reformas laborales, con tanta flexibilidad y movilidad funcional, reflexionen sobre sus efectos en un mercado de trabajo donde la formación y la seguridad se ven como un lujo?
Hay que recordar que CC OO desde hace tiempo había denunciado fallos en las medidas de seguridad del mantenimiento de las instalaciones.
2. Lo peor de lo acontecido es que casi seguro que era evitable, como la mayor parte de los accidentes laborales; no es fuerza mayor ante la que nada cabe hacer y el exacto cumplimiento de las normas de prevención de Riesgos Laborales puede evitar la inmensa mayoría de los riada de muertos y heridos que para nuestra vergüenza siguen poblando las estadísticas.
Confío en el buen hacer de la Inspección de Trabajo para que su investigación depure las correspondientes responsabilidades, pero también reclamo más medios humanos y materiales para que nuestros inspectores de trabajo eviten por la vía preventiva estas desgracias que tanto dolor causan a la sociedad, y en especial a familiares y allegados.
Las empresas no pueden reducir costes por la vía del debilitamiento de sus sistemas de seguridad en el trabajo, y si alguna no tiene escrúpulos en poner en peligro la vida e integridad de sus trabajadores, que sientan todo el peso de la Ley por la vía administrativa y en su caso la penal, y ante todo espero que reciban toda la repulsa de una ciudadanía que no debe permanecer impasible ante estos despropósitos.

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