.

.

domingo, 8 de mayo de 2016

Izquierda Unida lanza un “nítido” mensaje para alcanzar un acuerdo con Podemos y otras fuerzas, y convoca una nueva consulta a las bases para que se pronuncien

El texto, impulsado por Alberto Garzón, incluye un anexo para el desarrollo de puntos programáticos específicos durante las conversaciones que restan y especifica la “imperiosa necesidad de atajar la emergencia social de las clases populares”
El Consejo Político Federal (CPF) de Izquierda Unida ha aprobado hoy una resolución defendida por su portavoz parlamentario, Alberto Garzón, en relación a las negociaciones que se siguen con Podemos y otras fuerzas políticas para cerrar un acuerdo electoral de cara a los próximos comicios generales del 26J en la que se manda un mensaje “nítido y contundente” a favor de “alcanzar un acuerdo para ganar y transformar nuestro país a partir de un suficiente programa mínimo común, que siempre será el eje de la política de nuestra organización”. El texto incluye la convocatoria de una segunda consulta a las bases de IU la próxima semana -tras la cebrada los pasados días 2, 3 y 4- para que puedan pronunciarse sobre los puntos concretos para el posible acuerdo que haya cerrados hasta ese momento.
La resolución ha sido aprobada por 105 votos a favor, 1 en contra y 9 abstenciones al término de una reunión del CPF que se ha prolongado por espacio de más de más de cinco horas. Incluye también un anexo para que sirva “de plataforma para el acuerdo político en los próximos días”, con el desarrollo de puntos programáticos muy concretos.
En esta propuesta política, además de incluir una felicitación expresa “a la militancia y a los/as simpatizantes de Izquierda Unida por su enorme trabajo en este proceso”, evidenciado en la consulta realizada esta semana, se hace una alusión explícita a que “con este firme apoyo nuestra organización puede decir alto y claro que apuesta por la unidad popular como estrategia para transformar nuestro país y que, particularmente, apoya la conformación de candidaturas conjuntas con otras formaciones políticas, como Podemos, de cara a las próximas elecciones generales”.
“Estamos convencidos -indica la resolución- de que la única forma de iniciar un proceso de ruptura democrática que permita que las clases populares recuperemos los derechos robados en las últimas décadas, así como sentar las bases de un proceso constituyente, es articular candidaturas electorales conjuntas entre Izquierda Unida, Podemos y otras fuerzas aliadas en este proyecto”.
Dado que el contenido político es fundamental para IU a la hora de las negociaciones en marcha se especifica también que un acuerdo electoral de estas características tendrá que concretar, entre otras cuestiones programáticas, aspectos sobre “la imperiosa necesidad de atajar la emergencia social de las clases populares”.
El Consejo Político Federal ha debatido también el tema de la configuración de las listas electorales. La resolución aprobada consta finalmente que ésta “debe abordarse desde criterios de generosidad y altura de miras ante este momento histórico”. De ahí que se apostille que “somos conscientes de que los resultados del 20D muestran una fotografía útil para esta elaboración, y que ello significa que los votos de IU-UP suponen aproximadamente un tercio de los de Podemos como contribución a la coalición. También sabemos que nuestra organización ha realizado un trabajo en los últimos meses que ha sido reconocido en las encuestas y que supone que con toda probabilidad estaríamos en condiciones de tener un mejor resultado que el 20D”.
Se puntualiza finalmente que “en aras de demostrar con hechos la generosidad debida y la firme creencia de estar ante un momento histórico, consideramos que una correspondencia en escaños en una relación de un sexto sería una referencia oportuna y suficiente para alcanzar un acuerdo satisfactorio.”.
A raíz del debate suscitado sobre la necesidad de una nueva consulta a las bases de la organización a partir de elementos más concretos del acuerdo, el texto final emplaza al secretario de Organización -Adolfo Barrena, la misma persona que lleva directamente las conversaciones con su homólogo de Podemos- a que “continúe haciendo el seguimiento de las negociaciones y convoque una nueva consulta a la militancia en cuanto considere oportuno y en el plazo correspondiente”. Aunque no se establece una fecha concreta para la misma, se materializará la próxima semana antes del plazo oficial para registrar las coaliciones ante la Junta Electoral Central, fijado para el viernes 13.
Resolución aprobada en:

sábado, 7 de mayo de 2016

Izquierda Unida de Málaga celebra su asamblea provincial en un proceso novedoso e ilusionante para desde la unidad popular construir un nuevo país

Izquierda Unida de Málaga celebrará mañana domingo, 8 de mayo, su XX Asamblea Provincial que se ha adelantado unos meses, principalmente, por el nuevo escenario político nacional, junto a la necesidad de abordar ya la materialización de todos los cambios que debe operar Izquierda Unida y que la coalición viene diagnosticando desde hace un tiempo, para constituirse en un verdadero movimiento político y social de izquierdas de carácter anticapitalista, ecologista y feminista.
Según ha explicado el Coordinador provincial, José Antonio Castro, es un proceso muy diferente a todos los realizados hasta ahora por la formación. “Para empezar, decir que este proceso se inició hace unos meses con un proceso de análisis (DAFO) realizado por todas las asambleas locales para hacer el diagnóstico de IU -tanto de sus debilidades como de sus fortalezas-. Sobre ese análisis es sobre los que se han realizado las ponencias”. Esta es, precisamente, una de las diferencias con respecto a otros procesos asamblearios anteriores: ya no hay un solo documento político, organizativo y estatutos. Hay cuatro ponencias que lo abordan todo y que reflejan la visión sobre el proyecto político y organizativo que debe ser IU. Cada ponencia puede llevar detrás una propuesta de candidatura para dirigir la organización de izquierdas.
Pero, lo más novedoso es la participación de toda la adscripción de IU; es decir, militantes y simpatizantes eligen directamente a la Dirección Federal. “Hasta ahora, se elegía a los delegados encargados de materializar la concreción de los documentos y la elección de la Dirección, ahora será el conjunto de la militancia, en referéndum quienes decidan la ponencia que determine nuestro futuro y la dirección que dirija la organización”.
El PCE, en línea con su defensa de una estrategia de ruptura en lo político y de una forma de organización que supere la IU partido político y avance hacia la configuración de un Movimiento Político y Social, en el XX Congreso del PCE asumió como documento de referencia para el debate en la próxima XI Asamblea Federal de IU el documento Una IU Por un Nuevo País que encabeza Alberto Garzón. Este documento, fruto de diversas aportaciones y que recoge la pluralidad de enfoques, referencia las propuestas que ha venido construyendo el PCE y sirve de base en el debate asambleario para recoger las tesis políticas que los/las comunistas aprobaron en este Congreso.

La Asamblea Provincial de IULV-CA del domingo, donde se debatirá por los delegados y delegadas de las diferentes asambleas de Málaga sobre los mencionados documentos de IU, se celebrará en el Centro Cívico de la Misericordia, a partir de las 10,30 horas.

viernes, 6 de mayo de 2016

El 85% de la militancia y simpatizantes impulsan una coalición con Podemos y otras fuerzas en el referéndum de IU con el objetivo de construir un nuevo país

El pasado 30 de abril, el Comité Ejecutivo del PCE acordó por unanimidad pedir a su militancia la máxima implicación para garantizar el éxito de esta consulta.
Los resultados del referéndum que la Presidencia Federal de Izquierda Unida propuso a la militancia y simpatizantes de Izquierda Unida concluye con una rotunda victoria del “Sí”, es decir un apoyo contundente para ir en coalición con Podemos y otras fuerzas a las próximas elecciones del 26 de junio.
Aunque aún no se sabe los términos de unas negociaciones que están en curso, unos 17.000 votos, de los 20.000 que han participado en esta consulta han querido dar el respaldo al proceso de confluencia por el que apostó el PCE en la 1º fase de su XX Congreso celebrado el 9 de abril, en la línea de trabajar por la construcción de la más amplia unidad popular.
El pasado 30 de abril, el Comité Ejecutivo del PCE acordó por unanimidad pedir a su militancia la máxima implicación para garantizar el éxito de esta consulta al considerar que la posibilidad de la una candidatura conjunta es una oportunidad histórica que puede ayudar a derrotar el bipartidismo.
En la consulta, que se ha realizado los días 2 y 3 de mayo por internet y el 4 de forma presencial, han participado exactamente 20.067 afiliados y simpatizantes, de los cuales 16.953 (84,5%) se han pronunciado por el Sí, frente a los 2.623 que lo han hecho por el No (13,1%) y las 491 (2,4%) abstenciones. La participación ha sido de un 28% de los 70.000 militantes y simpatizantes que tiene la organización.
Alberto Garzón, ha señalado "Estamos muy orgullosos de nuestra militancia que ha trabajado mucho para sacar adelante la consulta” y ante los resultados, en una entrevista realizada ayer en la SER, ha señalado sentirse satisfecho con la participación en la misma si se compara con la habida en los avales de los documentos para la próxima Asamblea Federal que fue de unos 5000 y ahora se ha cuadruplicado la participación, señalando a las críticas que se hacen que "No creo que las críticas tengan un carácter nítidamente procedimental sino que están escondiendo la posición política de ser contrario al acuerdo y utilizar la consulta como una mera excusa para seguir boicoteando la confluencia. Es legítimo pero la consulta era clarísima y todo lo que se va a acordar será refrendado por los órganos de dirección de IU
Para Adolfo Barrena, secretario de organización Federal de IU, ha sido "tremendamente positiva" la votación, porque, reflejan la "sintonía" de las bases con el camino emprendido por la dirección. Barrena, que es quien negocia con su homólogo de Podemos, Pablo Echenique, el contenido de la alianza de las fuerzas de ruptura frente al régimen.
Por otro lado el vicesecretario general del PCA, Juan de Dios Villanueva, también ha mostrado su satisfacción ante el "apabullante" apoyo al sí en la consulta celebrada en IU y entiende que es un "espaldarazo" al papel de Alberto Garzón "resistiendo" tras los pasados comicios del 20D, “como rostro de IU-UP durante estos meses y como cabeza de un proyecto de ruptura democrática de cara a la Asamblea Federal que IU celebrará en junio”.
En declaraciones a Europa Press, Villanueva ha considerado que el resultado de la consulta "muestra la inteligencia colectiva de una militancia que, en la mayoría de las ocasiones, supera los propios debates entre dirigentes".

Por su parte, Antonio Maillo, Coordinador de IULV-CA, ha afirmado “Vamos construyendo la alegría y la esperanza. Por IU de Andalucía no va a quedar: Apostar por las confluencias de ríos que desborden”.

lunes, 2 de mayo de 2016

Alberto Garzón: “Sí a la confluencia: cinco tesis sobre el momento político”

Como candidato de IU-UP quiero subrayar la importancia política de este acuerdo y animar a compañeros y compañeras a que voten favorablemente
Mañana comienza en Izquierda Unida la consulta sobre una hipotética confluencia con Podemos y otras fuerzas que ya participan en una alianza electoral con la fuerza morada. Hasta el miércoles los militantes y simpatizantes podrán votar para manifestar su apoyo (o rechazo) a esta posibilidad, si bien el acuerdo final tendrá que ser ratificado democráticamente cuando se conozcan todos los detalles. Como candidato de IU-UP quiero subrayar la importancia política de este acuerdo y animar a compañeros y compañeras a que voten favorablemente.
Ahora bien, considero imprescindible enmarcar esta decisión en un análisis del presente momento político. Algo que trataré de sintetizar en cinco tesis.
Tesis primera: la crisis de régimen se resolverá con ruptura o reforma
La crisis de régimen que asola nuestro sistema político encuentra su origen en las dificultades de la oligarquía para gestionar la crisis económica y sus efectos. El desprestigio de las instituciones políticas, desde el Congreso hasta los partidos políticos, está vinculado a la pérdida de legitimidad de quienes han gobernado y dirigido nuestro país durante las últimas décadas. Incapaces de convencer, han tenido que recurrir a la coerción y la represión para mantener el orden -la ley mordaza o la reforma del código penal son expresiones características de ello.
Efectivamente, la ciudadanía ya no cree con la misma convicción en las instituciones que hasta ahora han enmarcado la vida social y política de nuestro país. Pero no es una simple cuestión de relato, fe o concepción del mundo. Hay algo más profundo: el agotamiento de las formas con las que la oligarquía de nuestro país se articulaba para garantizar la acumulación de capital, es decir, la buena marcha de la economía. Bajo el modelo de especulación y pelotazo inmobiliario las grandes empresas y grandes fortunas de nuestro país habían casado sus intereses con una élite política corrupta y clientelar, todo lo cual era funcional a un modelo de crecimiento económico que generaba empleo y atraía rentas del extranjero. La profundidad de la crisis económica ha deshecho esa red de intereses, levantando al mismo tiempo una polvareda de casos de corrupción y estafa por todas partes del territorio español.
La clave es entender que lo que se ha deshecho –que no roto- es la forma realmente existente del Estado, su articulación concreta, para un momento histórico del capitalismo español. El Estado estaba configurado de tal forma que permitía y promovía un modelo de crecimiento económico caracterizado, entre otras cosas, por el endeudamiento privado, la desigualdad y las burbujas especulativas. Ese modelo se ha agotado y con él ha perdido sentido la configuración del Estado mismo. Ha entrado en crisis; en crisis de régimen.
En este punto, las grandes empresas y las grandes fortunas, cuyos beneficios están en juego, han suscrito una hoja de ruta –la de las reformas estructurales neoliberales- que tiene como objetivo recuperar la acumulación de capital sobre la base del incremento de la explotación laboral y la pérdida de derechos sociales. Otra vuelta de tuerca: más privatizaciones, más recortes, más flexibilidad, más desigualdad. Ahora bien, la economía no opera en el vacío, sino en instituciones políticas. Eso significa que los cambios económicos, especialmente si son tan radicales como los que pretenden –pues golpean directamente a la vida de las personas – tienen que tener un fuerte respaldo político bien para intentar generar consenso sobre su inevitabilidad bien para controlar las protestas que provoquen.
Es aquí donde se sitúa el dilema central entre ruptura o reforma. Entre una reforma encaminada a hacer los cambios necesarios para reajustar el Estado a las nuevas necesidades de la acumulación de capital, coincidente con los intereses de las grandes empresas y grandes fortunas, y una ruptura que plantee una alternativa al sistema político y al régimen de acumulación, coincidente con las necesidades objetivas de las clases populares. Obsérvese que la disyuntiva no es entre un Gobierno de cambio y otro que no lo sea; todos los Gobiernos y alternativas son de cambio. Un proceso político de restauración o reforma es precisamente eso: la salida de la crisis de régimen con un Estado rearticulado, legitimado y funcional a la acumulación de capital en su nuevo tipo.
Ahora bien, la oligarquía no ignora que su hoja de ruta conlleva un cambio radical en el orden social mismo, puesto que significa hacer saltar todas las costuras del Estado Social. Por esa misma razón el informe del FMI de agosto de 2013 sobre España puso de manifiesto la necesidad de preservar el soporte político –el bipartidismo, apuntaba entonces- así como preparar las medidas coercitivas necesarias para atajar las protestas sociales. A ello me referiré en las tesis segunda y tercera.
Tesis segunda: la crisis de gobernabilidad es una oportunidad
En agosto de 2013 el FMI alertó de los riesgos de freno en las reformas estructurales que habían comenzado en 2010 con el PSOE en el Gobierno. En el mismo informe que proponía un recorte brutal de las pensiones -propuesta satisfecha apenas unos meses después por el Gobierno del PP- el FMI indicaba su preocupación por la debilidad del bipartidismo y por los posibles estallidos sociales. En cierta medida era un reconocimiento de que las reformas estructurales necesitaban un soporte político específico, que a juicio del organismo internacional residía claramente en el bipartidismo.
Lo que subyacía en esas preocupaciones era la idea de que el bipartidismo era el instrumento político ideal para casar las necesidades de la economía –desde la óptica del FMI, coincidente con la de la oligarquía española- con el ejercicio del poder en el Gobierno. Existiría, en definitiva, una suerte de correspondencia entre los intereses de la oligarquía y las decisiones del bipartidismo. De este planteamiento han nacido ideas como la de la Gran Coalición, que en otros países ya ha sido experimentada.
Sin embargo, lo que estamos viendo en nuestro país es una crisis de gobernabilidad, es decir, la incapacidad de conformar un Gobierno. Algo que revela que no existe esa correspondencia directa. Este es un rasgo característico de la crisis de régimen: los intereses de las grandes empresas y grandes fortunas chocan con los aparatos de unos partidos que están sufriendo la deslegitimación ciudadana y cuya preocupación esencial es su propia supervivencia y reproducción. Así que aunque uno esperaría ver a Rajoy dimitir y que su sustituto/a apoyara el pacto C’s-PSOE, que es por cierto la expresión más clara e inteligente de restauración del régimen, finalmente eso no sucede.
Esta situación es, sin duda, una oportunidad política para cortocircuitar la operación neoliberal y frenar sus reformas estructurales en nuestro país. Abriéndose hueco en esta crisis de régimen es posible plantear una articulación nueva de intereses, desde las clases populares y desde abajo, que dispute el poder político a quienes, de momento, son incapaces de representar corresponsablemente a la oligarquía. Así, lo lógico es pensar que la alternativa se construye articulando, sumando, acumulando en torno a un proyecto político común a los sectores sociales golpeados por la crisis en sus diferentes ámbitos. La oportunidad estará abierta mientras la crisis de régimen siga expresándose en aspectos como la crisis de gobernabilidad.
Tesis tercera: las respuestas populares son el motor del cambio
La crisis y, sobre todo, la gestión neoliberal de la crisis no solo ha causado un cambio en las condiciones de vida de las clases populares sino también estallidos sociales de diverso tipo. Los recortes y el desempleo han provocado un crecimiento notable de las movilizaciones en los últimos años, la mayor parte de las veces en forma sectoriales (como mareas, antidesahucios, huelgas generales…) pero otras veces de forma global (15-M, Rodea el Congreso, Marchas por la Dignidad…). El mensaje parece evidente: la ciudadanía está respondiendo políticamente a la crisis y sus efectos.
Pero eso no significa que estemos ante una respuesta necesariamente consciente, en términos de proyecto político, sino más bien ante la simple manifestación de la frustración de quienes son golpeados por la crisis. Hemos dicho ya que en la habilidad de articular esas diferentes reivindicaciones bajo un proyecto político coherente está la clave. Y ahí no hay nada escrito de antemano.
Los partidarios del proceso de restauración o reforma tratan de convencer a las clases populares de la necesidad de que se resignen ante su nueva situación o incluso para que sigan confiando en un porvenir mejor. Mientras eso sucede emergen distintas opciones de ruptura cuya retórica política está basada siempre en la protección de las clases populares. Pero la sustancia política es muy diferente si esa opción procede de la derecha o de la izquierda. Del primer tipo estamos viendo un crecimiento espectacular en toda Europa con la proliferación de partidos populistas de ultraderecha, xenófobos y fascistas. Del segundo tipo hemos visto procesos esperanzadores en el mediterráneo, especialmente en Grecia y España. Esta es, sin duda, la batalla política más inmediata: la de la representación política de las clases populares.
Para lograr vencer en esa batalla es necesario combinar dos estrategias políticas: las estrategias discursivas y las prácticas políticas de inserción en el conflicto. Ni es posible representar a las clases populares si éstas no entienden –o rechazan- las palabras que pretenden transmitir el proyecto, ni tampoco es posible representarlas si no hay una imbricación directa con la vida cotidiana de los representados. Al fin y al cabo, la subjetividad se construye en la práctica y, particularmente, en el conflicto; es lo que los clásicos llamaron filosofía de la praxis.
En definitiva, el instrumento de transformación ha de parecerse más a las formas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), bien equipada de una estrategia discursiva, que a una simple maquinaria electoral que se desentienda de los espacios vitales de conformación de ideología.   
Tesis cuarta: la unidad popular es el nombre de esa estrategia
Entender que la articulación de los sectores sociales golpeados por la crisis no se puede hacer desde el laboratorio, sino desde la praxis, es básico. La unidad popular no es una consigna de comunicación política, ni tampoco un sujeto político, sino una estrategia de articulación que se desarrolla en planos diversos.
Por un lado, la unidad popular se practica en las movilizaciones en defensa de los derechos, sean los servicios públicos, las condiciones laborales o los derechos políticos. Es ahí donde confluyen diversos sectores y donde se teje cierta unidad en la diversidad: en torno a la defensa concreta de un objetivo político. Pero no solo es eso. Parar un desahucio, ir a la huelga, protestar contra la privatización de la sanidad o exigir el fin del voto rogado no son solo estrategias que funcionan si se alcanza el objetivo concreto, sino que en sí mismas ya transforman al individuo y al colectivo que se ve involucrado. Crean subjetividad.
Por otro lado, la unidad popular debe tener expresiones electorales, es decir, debemos ser capaces de trasladar a las instituciones los reflejos unitarios de las movilizaciones. Al fin y al cabo, tampoco es posible transformar la realidad legal si no se ganan las instituciones. Y es aquí donde llegamos al punto de discusión central de estos días: la necesidad o no de articular electoralmente a organizaciones distintas en torno a un proyecto político concreto. Mi opinión es firme y contundente: es posible y necesario.
Los éxitos electorales de las confluencias municipales son expresión de un clima social que beneficia la proliferación de proyectos rupturistas y de transformación social. Es la oportunidad para aprovechar la crisis de régimen también institucionalmente.
Una confluencia Podemos-IU tendría la capacidad de movilizar y tensionar a gran parte de la sociedad, de cara a disputar efectivamente el Gobierno a los partidos del régimen que están embarcados en un proceso de reforma. Llegar al Gobierno supondría la paralización inmediata de los desahucios, la paralización de la privatización de las entidades financieras rescatadas, planes de empleo y un mensaje muy claro para el resto de Europa. Es decir, supondría un punto de inflexión no solo nacional sino también internacional.
Tesis quinta: Izquierda Unida es un instrumento para la ruptura democrática
Hemos visto el precipicio. Cuando acepté ser candidato a la Presidencia era consciente de las dificultades exógenas y endógenas que enfrentábamos. Sufrimos importantes varapalos electorales, pero logramos aguantar el 20-D con enorme elegancia y respeto gracias a una militancia de oro que supo entender el momento político y la necesidad de preservar el instrumento y la cultura política de IU.
Ahora nos encontramos en otra fase. Fortalecidos por el creciente respaldo que evidencian las encuestas y, sobre todo, por la coherencia política demostrada en los últimos años, en Izquierda Unida debemos afrontar al menos dos retos esenciales.
El primero, nuestra organización debe adaptarse al nuevo contexto socioeconómico por el que atraviesa nuestro país. Estamos ante una fase distinta del capitalismo, distinta de la de 1986, y hemos de adecuar el instrumento a estas nuevas condiciones. Esa es la tarea de la asamblea federal que está teniendo lugar en estos momentos y en las que nuestra candidatura propone una transición hacia un movimiento político y social que permita articular a las clases populares a través de la inserción en el conflicto social (tesis tercera).
El segundo, nuestra organización ha de trabajar para la ruptura democrática y no para la restauración del régimen. Eso significa que debemos ser audaces y valientes a la hora de trabajar con otros proyectos distintos en el marco de la ruptura con el régimen, y no resignarnos a ser una reducida expresión electoral cuya máxima aspiración sea la de facilitar gobiernos de la izquierda del régimen. Es comprensible que determinadas culturas, como la carrillista, sigan teniendo eco en nuestra organización, pero sus prácticas políticas no son ni de lejos lo que ahora mismo necesitan las clases populares de nuestro país. Por mucho que se enmarquen en retóricas histriónicas y sobreactuadas, llenas de consignas litúrgicas sin coherencia conceptual, las propuestas anticonfluencia solo pueden desembocar en el fortalecimiento del lado amable del régimen. Ese mismo lado que, como eslabón débil del régimen, tiembla ante la posibilidad de que un proyecto político diverso pero compacto y de ruptura pueda arrebatarle el espacio político. No olvidemos, en ningún momento, que Izquierda Unida nació como espacio de convergencia y para superar el capitalismo, no como instrumento autoreferencial para el apoyo de los proyectos socioliberales.
Conclusiones
Esta no es una crisis cualquiera, sino una crisis de régimen. Lo que quiere decir que no solo afecta a las políticas económicas sino al espacio político mismo. Nuestro país se encuentra en una encrucijada política en la que tiene que optar por la reforma o la ruptura democrática. La reforma garantizará los fundamentos de la acumulación de capital en las nuevas condiciones –más flexibilidad y precariedad- aunque se adorne con cambios de caras y hasta con cesiones democráticas. La ruptura, en cambio, provocará un punto de inflexión en el avance del neoliberalismo por todo el país y la propia Europa. La ruptura es un momento de esperanza mientras la reforma es un momento de pálida resignación.
La confluencia es una estrategia política, no un sujeto político, y tiene que ver con la necesidad de preservar las conquistas sociales y poner en marcha un proceso constituyente que democratice la propia relación económica. La confluencia se da entre distintos, y es incluso contradictoria en algunos rasgos; de ninguna forma es un acto puro y sobrio. Por el contrario, es diverso, plural y rico en matices. Pero también es firme en su proyección política, lo que lo hace la única estrategia válida para enfrentar al enemigo de las clases populares: el proyecto político neoliberal que encarna el régimen actual.
Sobre los y las militantes de Izquierda Unida descansa ahora una parte importante y necesaria de la responsabilidad moral y política con las clases populares. La tarea es inmensa, y la urgencia aún mayor. Las esperanzas de mucha gente están depositadas en la audacia y habilidad que tengamos los que luchamos por un mundo más justo desde diversas trincheras. La esperanza de que ante esta próxima campaña electoral seamos coherentes en las decisiones que nos corresponden.
Salud y República.
Alberto Garzón Espinosa
http://www.eldiario.es/tribunaabierta/confluencia-tesis-momento-politico_6_511358871.html
01/05/2016


domingo, 1 de mayo de 2016

Carta de José Luis Centella a la militancia del PCE sobre la consulta en IU acerca de un acuerdo con otras fuerzas políticas



Camaradas, ayer el Comité Ejecutivo del PCE, aprobó el voto afirmativo en la consulta, que sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo, con Podemos y otras fuerzas políticas ha convocado IU, hoy el País reconoce, que ese acuerdo, superaría al PSOE en las próximas elecciones.
Como dice nuestra resolución no se trata de dar un cheque en blanco a la dirección, se trata, de fortalecer la posición de quienes tienen la responsabilidad de negociar el acuerdo, con un amplio respaldo de nuestros militantes y simpatizantes.
Es un momento importante en la vida política, las leyes antisociales, autoritarias, patriarcales aprobadas por Zapatero y Rajoy pueden ser derogadas y aprobadas otras, en favor de la clase obrera y capas populares.
Es por tanto el momento de la unidad del Partido, es el momento de aparcar las diferencias internas y volcarnos para que el referéndum sea un éxito de participación, con un amplio apoyo al SI que aprobamos en el Comité Ejecutivo.
Es el momento de sentir la responsabilidad de continuar la historia del PCE de Pepe Díaz y Dolores, el Partido del Frente Popular que supo anteponer la unidad de más fuerzas antifacistas a cualquier otro interés.
Por último, una derrota del Partido Popular, una derrota de los Partidos del régimen no sólo tendrá repercusiones positivas para el pueblo español, también significará un freno para las políticas imperialistas que tratan de derrocar los procesos de cambio que se están dando en América Latina.
Por todo ello, Camaradas este 1 de Mayo ocupemos las calles en defensa de la clase obrera y después volquemos nuestro esfuerzo en el referéndum de IU.
Salud y Republica
José Luis Centella, Secretario General del PCE

Izquierda Unida pone en marcha el proceso para consultar a sus militantes y simpatizantes el 2, 3 y 4 de mayo si respaldan una coalición electoral con Podemos y otras fuerzas políticas



La dirección federal de IU especifica que el objetivo de la negociación abierta es concretar una coalición que “reconozca que somos fuerzas políticas distintas, que garantice la visibilidad de cada fuerza política en la campaña y en el posterior espacio institucional y político que sea resultado del proceso electoral, que respete que la propia identidad de cada fuerza política que tiene sus propios programas y sus propios liderazgos”
Izquierda Unida Federal ya ha puesto en marcha el proceso para realizar los próximos días 2, 3 y 4 de mayo una consulta a sus militantes y simpatizantes para que den su opinión sobre la búsqueda de una confluencia con otras fuerzas políticas, entre ellas Podemos, tal y como aprobó el pasado miércoles sin ningún voto en contra la Presidencia Federal de la organización. IU ha hecho llegar a sus bases la pregunta que deberán votar: “¿Apruebas una coalición electoral con Podemos y otras fuerzas de cara a las elecciones del 26 de junio?”
En los dos primeros días previstos para la consulta se podrá votar ‘Sí’, ‘No’ o ‘Abstención’ vía Internet, a través de la web federal de Izquierda Unida, mientras que el último día, 4 de mayo, se reserva para el voto presencial en los lugares que habiliten para ello las distintas federaciones que componen la organización.
Junto a la pregunta, la dirección federal de IU expone que su órgano directivo debatió y aprobó en esa última reunión del pasado día 27 “abrir la negociación con Podemos para un posible acuerdo electoral, de tal forma que se concrete en una coalición electoral que reconozca que somos fuerzas políticas distintas, que garantice la visibilidad de cada fuerza política en la campaña y en el posterior espacio institucional y político que sea resultado del proceso electoral, que respete que la propia identidad de cada fuerza política que tiene sus propios programas y sus propios liderazgos”.
“Por consiguiente -se detalla en el texto remitido-, aprobó abordar la negociación de la coalición para concretarla en todos los aspectos legales, jurídicos y procedimentales necesarios, y realizar la siguiente consulta a las bases”. Ésta debe ser ratificada, junto con el acuerdo, en el próximo Consejo Político Federal (CPF) -el máximo órgano de dirección federal de IU-, previsto para el primer sábado de mayo, día 7, apenas seis días antes de que se deban concretar las coaliciones ante la Junta Electoral.
Izquierda Unida aborda este proceso consciente de la “obligación de hacer un esfuerzo por presentar a la ciudadanía un proyecto que permita desbloquear la situación haciendo que todos los votos sumen", en la línea de lo que ya aprobó el CPF, “que se comprometió a afrontar las eventuales nuevas elecciones ‘desde la búsqueda clara de la convergencia con el resto de actores que asuman el compromiso de un programa rupturista y alternativo como el que tiene IU-UP (...) con un proceso de convergencia en el que se respeten las identidades de cada cual’”.
Se apostilla la mención expresa aprobada de que todo ello se llevaría a cabo ‘con todos los actores con los que o bien no se pudo o se negaron en el proceso preelectoral anterior y en todas las circunscripciones del Estado, con un programa común de izquierdas y respeto a la identidad de todos’.
La dirección federal de IU valora que “tras años de crisis y políticas de recortes y ajuste, de desmantelamiento de los sistemas públicos, empobrecimiento de los y las trabajadoras, recortes de derechos y libertades, y una corrupción insoportable, el sistema político no ha podido, ni querido, garantizar los cambios necesarios para desmantelar estas políticas”.
Izquierda Unida afronta, de esta manera, el proceso electoral “convencidos y convencidas de que estas nuevas elecciones son una oportunidad para revertir una situación que está llevando a nuestro país a ser uno de los más desiguales, injustos y empobrecidos de nuestro entorno”.