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sábado, 30 de enero de 2016

Izquierda Unida aprueba por unanimidad "16 propuestas programáticas" como base para apoyar a un candidato a la presidencia del gobierno



La Presidencia Ejecutiva Federal de Izquierda Unida aprobó por unanimidad en la noche del jueves, 28 de enero, el informe político presentado por el Coordinador Federal, Cayo Lara, en cuyo contenido, como parte destacada, se incluyen las “propuestas programáticas” que servirían de “base de nuestro posible apoyo” de cara a una sesión de investidura a la presidencia del Gobierno, una vez que Felipe de Borbón proponga un candidato a la misma tras la segunda ronda de contactos abierta con los representantes de las formaciones políticas con representación parlamentaria.
Dado que Izquierda Unida ya ha expresado con nitidez que en ningún caso apoyará la investidura del candidato del PP y actual presidente en funciones, Mariano Rajoy, estas propuestas estarían sobre la mesa para la posible investidura de un candidato que planteara un giro sustancial de las políticas regresivas y antisociales impuestas hasta ahora por los ‘populares’ y planteara conformar un nuevo gobierno progresista y de cambio.
En su exposición a los/as miembros de la Presidencia, Cayo Lara expuso 16 medidas, buena parte de las cuales desarrollan el acuerdo aprobado por amplia mayoría por el Consejo Político Federal de IU celebrado el pasado 9 de enero. Estas propuestas son:
1.Aprobación de una reforma fiscal progresiva y combatir el fraude fiscal.
2.Aprobación de un Plan de Emergencia Social y de Empleo (desarrollando así las propuestas programáticas de IU)
3.Elevar el SMI al menos un 20% en 2016.
4.Recuperar la edad de jubilación a los 65 años y 35 años de cotización.
5Creación de un Plan de Empleo-formación.
6.Derogación de las reformas laborales aprobadas por los gobiernos del PP y del PSOE.
7.Modificación sustancial del artículo 135 de la Constitución.
8.Plan de apoyo a la economía social.
9.Creación de una Banca Pública a partir de las entidades bancarias que están  nacionalizadas.
10.Derogación de la LOMCE y apuesta por la universalidad y gratuidad de la Educación.
11.Derogación de la denominada ‘Ley mordaza’ y supresión del artículo 315.3 del Código Penal.
12.Aprobación de un Plan de choque contra la violencia de género.
13.Derogación de las leyes que mantengan contenidos patriarcales.
14.Impulsar la autonomía municipal y derogar las reformas llevadas a cabo por el Gobierno del PP en esta materia.
15. Aprobación de una amplia reforma electoral que respete la proporcionalidad del voto, además de una profunda reforma del Senado para convertirlo de forma efectiva en una cámara de representación territorial.
16.Impulsar la creación de una comisión parlamentaria de investigación sobre la corrupción y la financiación ilegal de los partidos políticos.
Además de esta base de propuestas programáticas dirigidas a la investidura de un nuevo presidente del Gobierno, el informe de Cayo Lara aprobado ayer por la Presidencia incluye también que se deberá crear una comisión negociadora en el caso de la participación de Izquierda Unida en futuras negociaciones con otras fuerzas políticas para la formación de un gobierno de progreso. En todo caso, se señala de forma explícita que “si hubiera una propuesta para entrar en un posible gobierno, debería ser consultado al conjunto de la organización” y al conjunto de la Unidad Popular. 

jueves, 28 de enero de 2016

Elena Cortés, portavoz parlamentaria de IULV-CA denuncia las condiciones de semi-esclavitud que vive “la mayoría social trabajadora” y propone un “plan de empleo garantizado”

Elena Cortés, portavoz adjunta de Izquierda Unida (IULV-CA) en el Parlamento de Andalucía, ha denunciado que los datos de la EPA conocidos hoy, a pesar de reflejar un descenso del paro, muestran que esto sucede por el aumento de la contratación temporal. “¿Cuántos contratos tiene que tener una persona para decir que tiene derecho al trabajo?”, preguntó Cortés, señalando que “la realidad de Andalucía es la de los contratos precarios y los salarios bajos”.
Para la parlamentaria comunista de IULV-CA, que haya en Andalucía casi 1,2 millones de personas en paro y que los contratos a tiempo parcial hayan aumentado en 23.000, mientras que los contratos a tiempo completo bajan en 47.000, demuestra que “la cuestión social más importante es la de la pobreza, la desigualdad y la precariedad”.
IULV-CA reclama la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012, tanto del PSOE como del PP, que sitúa en el origen primero del aumento del paro y ahora del aumento de la precariedad y la bajada de salarios. “Han servido para poner las condiciones de trabajo a la baja, hasta condiciones de esclavitud laboral”, sentenció Elena Cortés, reiterando la propuesta de IULV-CA: el plan de trabajo garantizado.
Para IULV-CA, según explicó Cortés, venimos de “un año perdido” en la lucha contra el paro en Andalucía, sin ningún avance en el cambio del modelo productivo y ni en la reactivación de la industria, que sigue perdiendo empleos. Igualmente señaló que pese a las iniciativas de la Junta para reactivar el sector de la construcción mediante la rehabilitación también se pierde empleo en este sector.
Para Cortés “ni los españoles ni los andaluces hemos salido de la crisis por más que se empeñen el PP y el PSOE de Andalucía, ni es de recibo que Susana Díaz siga diciendo que Andalucía está en la senda de bajar del millón de parados”.
Izquierda Unida de Andalucía centrará su trabajo parlamentario en la lucha contra la desigualdad, la pobreza y la precariedad
El pasado sábado, 23 de enero, tuvo lugar una reunión del Pleno de Áreas de Elaboración de IULV-CA con el Grupo parlamentario andaluz para abordar las prioridades de trabajo en el periodo de sesiones del Parlamento de Andalucía que comienza en febrero próximo. Elena Cortés, portavoz adjunta de IULV-CA en el Parlamento ha explicado que centrarán sus esfuerzos en “la lucha contra la desigualdad, la pobreza y la precariedad”.
Cortés ha anunciado que para ello, IULV-CA llevará al Parlamento dos iniciativas: la reactivación del grupo de trabajo para la renta básica, una demanda realizada por multitud de organizaciones sociales a través de una ILP, y la ley de suministros vitales, que afronten la situación de riego de pobreza que sufre el 42,3% de la población, según el último informe de la Red Andaluza contra la Pobreza y la Exclusión.
Igualmente, Cortés situó la posición de IULV-CA para el debate de tres leyes “fundamentales para las condiciones de vida del pueblo trabajador andaluz”: la ley de servicios sociales, la ley de salud y la de igualdad. “Hay intentos de privatizar algunos de esos servicios públicos, que deben quedarse en lo público, por la capacidad de control social de los mismos y para evitar la precariedad y las condiciones de semi-esclavitud que conlleva la privatización para sus trabajadoras y trabajadores”, recalcó la portavoz adjunta de IU Andalucía.

Por su parte, la Coordinadora de Áreas, Rosalía Martín, explicó que el objetivo de IULV-CA es que el debate de estas leyes “no se quede entre las cuatro paredes del Parlamento, sino que sean leyes participadas y socializarlas con la sociedad andaluza y con las personas y colectivos especialmente afectados por las mismas”.

domingo, 24 de enero de 2016

El Partido Comunista de España recuerda a los abogados laboralistas asesinados por el fascismo en su 39 aniversario



Secretaria de Movimiento Republicano y Memoria Histórica del PCE
El 24 de enero de 1977 es una fecha imborrable en la historia colectiva de la clase trabajadora, y por ello año tras año, el Partido Comunista de España recuerda a los abogados laboralistas asesinados por el fascismo para preservar no sólo su recuerdo, sino también sus luchas, sus principios políticos, sus reivindicaciones de democracia, justicia y libertad.
En ese acto terrorista fallecieron los abogados, Javier Sauquillo, Javier Benavides, Enrique Valdelvira, Serafín Holgado y el sindicalista Ángel Rodríguez Leal y resultaron heridos de gravedad Alejandro Ruiz Huertas, Mª Dolores González, Luís Ramos y Miguel Sarabia.
Los difíciles momentos que vivimos, hace que este 39 aniversario lo recordemos, revindicando la recuperación de los valores que llevaron a los trabajadores a las conquistas que hoy el capitalismo no está dispuesto a consentirnos, una política de recortes que nos ha llevado a un retroceso importante en educación, en sanidad, el libertades, en derechos laborales y sindicales.
Cada recorte, cada medida de ajuste es un batalla más en la lucha de clases en la que nos encontramos. Cada medida es un motivo para rebelarnos, pero también un motivo para reforzar nuestra identidad de clase, un motivo para nuestros derechos.
Durante estos años desde el PCE hemos venido recordándolos, así como impulsando actos y propuestas para que su lucha y lo que esta supuso al movimiento obrero, la democracia y la libertad sea conocida.
“Si el eco de su voz se debilita, pereceremos“
Paul Éluard

miércoles, 20 de enero de 2016

Izquierda Unida-Málaga para la Gente presenta nuevas iniciativas para la creación de un gran parque central en los terrenos de la antigua Repsol

Las asambleas de Cruz Humilladero y Carretera de Cádiz de Izquierda Unida y Málaga para la Gente participarán en todas las reivindicaciones y actividades que se organicen en torno a la defensa de un parque en los terrenos de la antigua Repsol, según anunció ayer, martes 19 de enero, el portavoz del Grupo municipal de Málaga para la Gente-IU, Eduardo Zorrilla.
El edil presentó en los propios terrenos donde se ubicaban los depósitos de Repsol una moción instando al equipo de gobierno del PP, que sostiene Ciudadanos, a la modificación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para poder crear en la zona un gran Parque Central para Málaga que incluya además espacios deportivos y culturales, a la vez que se inicie la tramitación para recuperar aquellos terrenos que aún no son públicos.
Zorrilla ha recordado esta mañana que IULV-CA lleva décadas reivindicando que estos terrenos se destinaran a uso ciudadano e incluso convocó una consulta ciudadana en la zona que tuvo un amplio respaldo. Ahora, los propios vecinos han iniciado una recogida de firmas a través de la plataforma Change.org que ya ha recibido miles de apoyo.
El concejal de Málaga para la Gente entiende que un gran parque en estos terrenos sería la solución idónea para los dos distritos entre los que se encuentra el solar, ya que son los más saturados de la capital y carecen de suficientes equipamientos.
A pesar de que en el PGOU de 1997 contemplaba un parque y sólo una pequeña parte para viviendas que financiarían parte del proyectó todo acabó con un proceso especulativo del suelo de convenios y recalificaciones y un plan para crear rascacielos, para hurtar a la ciudadanía una zona verde que necesitaba con urgencia. El PP fue aumentando el número de viviendas y de edificabilidad y donde se proyectó 350 residencias se pasó a 1.400. “El equipo de gobierno ha vendido y perdido la posibilidad de tener un gran parque en 120.000 metros cuadrados que eran de todos los malagueños/as a cambio de 86 millones de un convenio urbanístico que no se ha cobrado”.
Eduardo Zorrilla ha explicado en el mismo lugar donde se reclama el parque que la propuesta de Málaga para la Gente incluye especies arbóreas autóctonas, con carriles bici. Pero también defiende revitalizar el entorno del futuro parque elaborando planes estratégicos de actuación municipal que permita construir equipamientos sociales, deportivos y culturales para poner a esta zona oeste de la capital a la altura de servicios de otros distritos y de una ciudad más habitable.
MÁLAGA CENTRAL PARK
Eduardo Zorrilla
Portavoz Municipal de Málaga para la Gente-IU de Málaga
Los terrenos de los antiguos depósitos de Repsol se sitúan entre los distritos de Carretera de Cádiz y Cruz de Humilladero, una zona de las más densamente habitadas de Europa.
El PGOU de 1997 destinaba la mayor parte de estos terrenos a un gran parque, y una pequeñísima parte a viviendas, que contribuirían a financiarlo. Tras las revisiones del PGOU y los cambios de propietarios de los terrenos, los suelos se entregaron a la especulación y al pelotazo urbanístico, y del proyecto de Gran Parque se pasó al de grandes Rascacielos. Un convenio urbanístico  permitiría a los nuevos propietarios construir grandes torres, dilapidando la oportunidad de un Gran Parque y multiplicando el volumen edificado y los problemas de movilidad en dos distritos ya muy saturados. Todo ello a cambio de 86 millones de euros.
Pero el Ayuntamiento nunca cobrará esa cantidad, pues se modificó el convenio urbanístico para “perdonar” el pago de más de 70 millones de euros a cambio de unos suelos, que originalmente eran públicos, con una edificabilidad sobrevalorada. Actualmente el Ayuntamiento de Málaga es socio del llamado “Banco Malo” (SAREB) en este plan urbanístico, que ni va a pagar nada ni piensa ejecutar el proyecto.
En la plataforma Change.org se ha iniciado una petición ciudadana por un bosque urbano en los terrenos de la antigua Repsol, con casi 16.000 firmas en pocos días.
Málaga para la Gente apoya esta reclamación ciudadana y propone una modificación del PGOU que permita un gran Parque Central en los antiguos terrenos de Repsol, iniciando los trámites necesarios para la obtención de los terrenos aún no municipales.
Los terrenos de la antigua Repsol representan una oportunidad histórica para el gran Parque Central que necesita Málaga, y para solventar la escasez de espacios libres: un gran pulmón en pleno corazón de Málaga, con mucha vegetación y arbolado, y espacios deportivos.

Publicado en "EL ala izquierda de la Casona" en Viva Málaga del lunes 18 de enero de 2016.

martes, 12 de enero de 2016

Alberto Garzón: “Tenemos que recoger lo mejor del movimiento obrero y de los movimientos sociales”. Entrevista

Aitor Rivero/ eldiario.es
Alberto Garzón (Logroño, 1985) atiende a eldiario.es en una cafetería próxima a su casa en el distrito centro de Madrid. El diputado electo de Unidad Popular-Izquierda Unida saca un hueco para esta entrevista en una agenda muy apretada tanto en lo interno como en lo externo.
IU puso en marcha el sábado pasado un proceso asambleario que debería dirimir hacia dónde va la organización que nació en 1986 al albur de las movilizaciones antiOTAN. Hay tres opciones y Alberto Garzón apuesta por la intermedia: mantener la independencia de una fuerza política “claramente rupturista y anticapitalista”. A partir de ahí, todo está abierto, asegura el dirigente. Incluso reeditar y profundizar la colaboración electoral con Podemos y con otros partidos.
Además, Garzón está inmerso en las negociaciones para elegir la Mesa del Congreso. La fecha de la votación es este mismo 13 de enero y todo está en el aire. También la posibilidad de que IU-UP encuentre una fórmula que le permita tener un grupo propio y dar visibilidad al millón de votos que logró el 20D.
El Consejo Político Federal de IU ha abierto la senda hacia una asamblea ordinaria por calendario pero extraordinaria por el contenido. Usted integra la comisión que pilotará la cita de mayo. ¿Cómo se la plantea?
Es una oportunidad que hay que aprovechar no como una situación ordinaria sino como una situación excepcional. Hace mucho tiempo que dijimos que había que repensar la izquierda ya que tras cuatro años de recortes brutales, el PP iba a volver a ganar las elecciones. Hay que hacer una reflexión conjunta, ser audaz y adaptar la organización a los tiempos políticos que vivimos: el país, la gente y sus condiciones de vida han cambiado. Lo que hay que hacer es fortalecer el instrumento para un tiempo que es muy distinto.
¿Se trata entonces de fortalecer IU o de ir hacia un nuevo instrumento que supere IU?
La asamblea de mayo es de IU. Será un espacio abierto para que participe todo el que quiera y el primer paso de algo más grande. Estamos hablando de fortalecer el instrumento para establecer colaboraciones electorales. Seguimos hablando de Izquierda Unida y de cómo fortalecerla. Eso implica una nueva dirección pero la clave está en las nuevas formas democráticas, en introducir elementos como los revocatorios y abrir un debate muy participado para que la militancia pueda tomar la decisión.
¿Y después?
Tiene que quedar claro que el horizonte es de unidad popular, de colaboración. Nunca de absorción ni de integración en ninguna fuerza. Hay que evitar las dos lógicas que nos han intentado invadir: la del refugio en una visión sectaria, ultrarreducida y marginal de la política limitado a un espacio electoral del 1%, o la del enamoramiento con Podemos, que tampoco es una posibilidad.
¿IU no va entonces a una asamblea destituyente para emprender luego un proceso constituyente?
No es una asamblea destituyente. Es una asamblea para fortalecer y enriquecer IU. Y desde ahí, seguir caminando para fortalecer los espacios de unidad popular municipales en los que participamos y poder contribuir a que se puedan construir otros muchos, porque hemos visto que es el camino. Pero son dos vías paralelas. La autonomía de una proyecto de izquierda radical anticapitalista como es IU está garantizada.
¿IU será entonces el instrumento político que sustentará luego alianzas electorales?
La lógica de IU siempre tiene que ser la colaboración electoral desde el reconocimiento y la diversidad. No puede ser la marginación ni la exclusión. En este país necesitamos un instrumento fuerte que preserve una cultura política como la nuestra, con más de 30.000 militantes y un millón de votos con UP. Todo ese bagaje tiene que servir para construir algo mucho más potente, construir, en última instancia, un nuevo país. Hoy hay elementos que no existían hace siete años y evidentemente la organización tiene que ser distinta que entonces. Y ese es el debate en el que nosotros nos insertamos.
Mencionaba antes la necesidad de cambiar la dirección en la asamblea de mayo. En el CPF se aprobó una comisión que llevará las riendas de la organización hasta la asamblea. En esa comisión no está Cayo Lara, ¿cuál es el motivo?
El coordinador federal está de facto en todos los órganos por su cargo. Puede participar en cualquier comisión, no hay ninguna intencionalidad política. Es una comisión que tiene que dirigir el proceso hacia la asamblea y garantizar que los debates lleguen a toda la militancia. Vamos a hacer una primera fase muy participativa en la que enviaremos cuestionarios a todas las asambleas que sirven para animar y dinamizar los debates que vamos a tratar en la asamblea. Queremos algo distinto a lo que hemos visto hasta ahora.
¿Por ejemplo?
Podemos pensar en vez de en una coordinación general una cocoordinación, que es algo que existe en otros partidos como ICV o el Front de Gauche (Francia). O incluso otras fórmulas como portavocías rotatorias o mecanismos de rotación.
¿Y cuál cree que debería ser?
No quiero tomar la decisión. Aparte de que no lo tengo muy claro no quiero influir en el debate de la asamblea. Pero creo que la mera oportunidad de explorar estas vías y salirse de esa visión del hiperliderazgo al que estamos acostumbrados va a ser muy positivo. Pienso en una izquierda que no dependa de un único líder.
Ya sea una jefatura al uso o una nueva fórmula de liderazgo, ¿es su intención formar parte de ese órgano?
No lo descarto, sería deshonesto hacerlo. Yo siempre estoy a disposición de un instrumento político como es IU. Creo que tenemos dos objetivos políticos muy claros. Uno es inminente: atajar la emergencia social que vive nuestro país y para eso tenemos que hacer un instrumento que haga frente a los desahucios, el hambre, la miseria y el desempleo. Eso es inmediato y no podemos hacerlo solos, sino desde la colaboración. Pero luego tenemos otro horizonte: nuestra sociedad no va a poder sobrevivir en el tiempo a medio y largo plazo con este modelo de producción y consumo que despilfarra recursos y machaca el medio ambiente. Necesitamos cambiar el sistema económico. Por eso mi horizonte es socialista y no tengo ningún problema en decirlo. Y un instrumento que tenga ese mismo horizonte es necesario. Todo lo que sea estar al servicio de esa causa, yo estoy a disposición. Por eso quiero que podamos explorar esas nuevas fórmulas que no están basadas en la estética de un personaje que domina la organización, sino a escenarios participativos.
Mencionaba antes las candidaturas municipales y las de confluencia en Cataluña y Galicia, que han sido fórmulas de éxito desde un punto de vista electoral, aunque no tanto en lo interno. Cayo Lara el sábado fue bastante crítico con ambas coaliciones, que usted defiende. ¿Existen esas dos almas en IU? ¿Son reconciliables?
Yo no creo que existan dos almas en IU. Existen muchas más. Venimos de una tradición en la que afortunadamente la disensión es parte fundamental. En cuanto a la confluencia, no hay dos almas en IU. De hecho, IU en sí misma es una expresión de la confluencia. En esta organización hay miembros del PCE, como yo, o de Izquierda Abierta que ideológicamente están muy lejos. Y sin embargo formamos partes del mismo proyecto porque encontramos cosas en común. La experiencia en Cataluña y Galicia seguramente no sean perfectas y crean fricciones pero sí ha quedado de relieve que la gente de la calle, que opera con códigos mucho más sencillos que las direcciones de los partidos, valora muy bien la unidad. Y esa unidad ha servido para romper el bipartidismo en Galicia y Cataluña. Todo lo que sirva para generar un contrapoder que permita cambiar la sociedad va a ser bienvenido siempre que se haga con un programa rupturista de mínimos.
En el CPF del sábado se abstuvo en la votación del informe del Coordinador que criticaba estos espacios. Le insisto porque parece que dentro de IU hay tensiones ideológicas que pueden ser más o menos solventables pero hay otras más complicadas. Este mismo lunes, Gaspar Llamazares aseguró que Podemos quiere trocear IU, el propio Lara y otras voces con peso dentro de la organización lo han criticado. ¿No cree que pueda haber una ruptura cuando haya que poner negro sobre blanco si se va hacia eso?
No lo creo. Se trata de asegurar un espacio autónomo y desde ahí colaboras con otros. Es lo que ha pasado en Galicia y en Cataluña donde, es curioso, se han dado coaliciones electorales que algunos denostaban como sopa de siglas. Y sí ha funcionado electoralmente. Esto tiene que estar en el bagaje de lo que vamos a hacer. No hay que ir a ningún espacio de integración dentro de otra organización. No tenemos que absorbernos en otros. Colaborar es la única forma posible para generar sinergias. La gente que ha votado UP-IU ha votado eso, no es un voto prestado. Aquellos que abogan por meterse en Podemos, para mí son insensatos.
¿Por qué?
Podemos es un proyecto político diferente a nosotros. Tiene sus matices, sus diferencias y sin embargo se puede colaborar con ellos. Pero siempre desde un espacio de reconocimiento. A veces los debates están muy interpretados porque estoy convencido de que Cayo [Lara] estaba a favor del pacto en Galicia y si se hubiera dado una coalición electoral en el conjunto del Estado hubiera estado completamente a favor. Soy consciente de que ha trabajado a favor de que se pudiera hacer. Las tensiones se han generado porque solo se ha podido en algunas partes.
En la reunión del Consejo Ciudadano de Podemos tras las elecciones Pablo Iglesias dijo que durante la campaña IU había roto puentes con su partido. Usted dijo este sábado sin embargo que la campaña de IU había sido “elegante”. Desde cada lado se aprecia una realidad. ¿Se arrepiente por ejemplo de haber dicho que Podemos aspiraba a ser  la nueva UCD?
Yo creo que hemos sido muy elegantes a la hora de hablar de Podemos. A lo largo de 2015 tuvimos acercamientos a ellos y a otras fuerzas y la mayor hostilidad vino por parte de Podemos. Incluso Pablo Iglesias tuvo que rectificar. Nosotros no respondimos porque no queríamos encerrarnos en ese ámbito del barro al que se nos quería empujar no por Pablo [Iglesias], sino por el escenario, Una vez que no se consigue el acuerdo podemos discrepar políticamente. Cuando yo digo que Podemos ha girado al centro o se ha moderado para asimilar el discurso de parte del centro de este país y ganar votos no estoy diciendo nada nuevo. Estoy haciendo una crítica porque creo que la solución está en la izquierda y el propio Podemos reconoció que se habían moderado porque argumentó, creo, “hemos madurado”. Es legítimo y no vamos a ocultar las discrepancias que tengamos aunque sean compañeros de un proyecto de transformación social.
¿Han hablado Iglesias y usted desde las elecciones? ¿Han entablado conversaciones para algún tipo de colaboración en el Congreso?
Hablamos el día de las elecciones para felicitarnos por los resultados y después para ver las hipótesis de la formación de Gobierno, que siguen abiertas. Pero no de ningún tipo de colaboración porque estas deben ser electorales y ahora no es el momento. Yo imagino que como en Andalucía nos vamos a encontrar en el propio debate porque al final te encuentras votando lo mismo. Sí hemos manifestado a todos los grupos que creemos necesario un grupo de IU porque es importante que un millón de votos puedan verse representados en los debates de envergadura que va a haber en esta legislatura.
¿Y qué respuesta han obtenido?
En general, todos nos han dicho que les parece justo. Incluso el PP, dentro del protocolo, nos han dicho que están para hacer lo que sea justo. Creemos que el PSOE, Podemos y las confluencias pueden tener la decisión clave para que nosotros tengamos visibilidad.
En esas confluencias hay personas de IU, ¿qué pasará si no tienen grupo propio?
Quienes se oponen a esos grupos argumentan que Pablo Iglesias y Podemos se han auto otorgando todos los escaños y que eso hace que aunque jurídicamente se cumplan las condiciones, de facto son todo Podemos. Nosotros vamos a facilitar con humildad que tengan grupo. Si no lo obtienen se daría un escenario casi de ciencia-ficción porque no hay precedentes.
Volviendo al debate en IU, da la sensación de que de las distintas tesis que se han barajado sobre hacia dónde deben ir usted defiende la tesis de la refundación, que es una palabra que ya se ha utilizado en IU. ¿Qué diferencia hay entre la actual y las anteriores?
No sé si llamarle refundación. Es la adaptación de nuestra organización a los tiempos actuales. Y pasa por evitar dos tendencias: quienes se quieren refugiar en el 1% y rechazar toda colaboración y quienes se quieren integrar en Podemos. Y rechazo ambas. Tenemos que fortalecer un instrumento autónomo que tiene 1 millón de votantes junto con UP y seguir fortaleciéndolo con otra gente.
La comisión que dirigirá la organización hasta la asamblea está formada mayoritariamente por gente del PCE. ¿Cuál es el papel del Partido Comunista?
Las líneas que hemos estado debatiendo en el partido son las mismas que estoy señalando yo. IU es un instrumento, no un fin en sí mismo. Y tenemos que hacer crítica porque los resultados son muy malos en un sentido general aunque puedan parecer heroicos por cómo se ha hecho la campaña son muy malos. El PCE está siendo catalizador de que se pueda dar un debate participado para crear un instrumento claramente rupturista y anticapitalista.
Hablaba antes de una nueva dirección, ¿estará el secretario general del PCE, José Luis Centella?
Tenemos que ir a órganos de dirección mucho más reducidos. A una estructura más ágil que huya de la burocratización y que apueste por el papel de las nuevas tecnologías también en lo interno. Yo no pondría ningún nombre, la clave no van a ser los nombres sino la línea política. Vamos a una asamblea muy participada y no sabemos lo que va a decir la gente.
Pero usted, que lidera esa senda, tendrá una idea de qué personas quiere que le acompañen.
Voy a poner un ejemplo que ahora está distorsionado por la actualidad, pero el funcionamiento de la CUP en Cataluña y esos procedimientos heredados del anarquismo y del anarcosindicalismo son algo de lo que aprender. Los procesos no pueden estar en los nombres y apellidos de los dirigentes, sino en los procesos. Y luego el dirigente ha de cumplir. Estamos muy acostumbrados en las últimas décadas a dirigentes que desoían la voluntad de las bases. Eso, entre otras cosas, nos ha hecho actuar en IU Madrid. Hay que salir de ese esquema. Ya sé que los nombres implican cosas, pero podemos dejar ese debate para el último momento.
Además de una organización menos bucrocratizada, ¿qué otros planteamientos hace usted para esa nueva IU?
Mayor horizontalidad, con órganos reducidos y flexibles con capacidad de intervención mucho más rápida e instrumentos de fiscalización de los representantes. Igual que hemos defendido los revocatorios para lo público lo mismo podemos hacer en IU. Queremos recoger lo mejor del movimiento obrero y de los movimientos sociales democratizadores. El resto de partidos van a fórmulas cada vez más dependientes de liderazgos individuales y creemos que hay que recorrer el camino contrario, como enseñó el 15M. Con fórmulas democráticas más ágiles el debate es más sincero y transparente y la voz de la militancia está más presente en las decisiones de los dirigentes.
¿Están pensando en modificar el sistema de financiación de IU?
Nosotros no tenemos una vinculación entre cómo nos financiamos y a quién servimos. Todo el mundo es consciente de cuál es nuestro discurso y nuestra práctica con respecto a los bancos. Lo que sí es cierto es que arrastramos una deuda, reducida en comparación con otros partidos, pero que procede de los años 90 y que ha sido reducida año tras año. Esa ha sido una de las grandes decisiones de Cayo Lara, con presupuestos más austeros.
Para la financiación hay que ser muy creativos. El crowdfunding puede ser una herramienta, pero vamos a necesitar mecanismos en la administración pública que permita a todo el mundo hacer política. Si vamos a una campaña en la que cuatro partidos tienen una hipervisibilidad que nosotros no tenemos lo debemos compensar con actos que suponen contratar sitios que cuestan dinero. Y ahí hay una desigualdad. Con una ley de campaña igual y plural todos gastaríamos mucho menos dinero.
Este fin de semana el Parlamento de Cataluña ha elegido al presidente de la Generalitat después de meses, ¿qué cree que pasará en el Gobierno de la nación? ¿Y qué preferiría?
Es evidente que va a haber presiones para una gran coalición. Pero al mismo tiempo habrá otra presión, la de la calle, que quiere un gobierno progresista. Eso no significa que cumpla nuestro programa al 100%, pero sí tenemos mimbres para derogar la LOMCE, la reforma laboral o la ley mordaza. Y para paralizar los desahucios, reformar el sistema hipotecario, poner en marcha un plan de empleo público, etcétera. Si eso es posible, no entiendo que haya partidos y fuerzas sociales que presionan a favor de unas nuevas elecciones, que es el escenario favorito del PP. Si hay nuevas elecciones por la imposibilidad de un pacto a la izquierda del PP va a salir muy fortalecido.
Para ese acuerdo de mínimos, y dado que IU y EUiA forman parte de las confluencias, ¿es el derecho a decidir y un referéndum en Cataluña uno de esos mínimos?
El derecho a decidir es necesario, hay que facilitar una consulta, pero no puede ser el obstáculo para mantener la LOMCE, la ley mordaza y otras reformas que hacen la vida imposible a mucha gente. No lo pondría nunca como un elemento imprescindible salvo que quisiera elecciones anticipadas y que el PP las ganar de forma abrumadora.

domingo, 10 de enero de 2016

Alberto Garzón: “Informe sobre los resultados electorales e Izquierda Unida”

Han pasado ya bastantes días desde que conocimos los resultados de las últimas elecciones generales. Y ayer- 9 de enero-tuvimos la reunión del Consejo Político Federal de Izquierda Unida, en donde aprovechamos para reflexionar sobre el momento político y el futuro. Este texto que acompaño es mi informe definitivo, aprobado con un 80% de los votos a favor. Entramos en una nueva etapa.
Fortaleciendo el instrumento político
El pasado 20 de diciembre finalizó, por el momento, el largo ciclo electoral que había comenzado en mayo de 2014 con las elecciones europeas. Durante ese período se han dado dos procesos electorales anticipados (Cataluña y Andalucía), las elecciones municipales y autonómicas y las recientes elecciones generales. Para Izquierda Unida han sido muchos meses de enorme intensidad y campañas electorales muy complejas.
El balance final del proceso tiene sus claroscuros. Por un lado, Izquierda Unida-Unidad Popular consiguió el 20D casi un millón de votos en unas condiciones casi heroicas, con prácticamente todo en contra. No es este un ejercicio de triunfalismo, pues los resultados son claramente malos, sino la contextualización de los resultados dentro de las dificultades objetivas que enfrentábamos. La exclusión en debates televisados que han sido fundamentales en la toma de conciencia del voto, la hipervisibilidad de otras candidaturas, el doble llamamiento al voto útil y el estrechamiento del espacio electoral en la izquierda han sido rasgos notables de esta última campaña. Pero el trabajo incansable de militantes y simpatizantes ha permitido que vivamos una hermosa campaña, con una enorme movilización popular en los actos públicos y para la difusión de nuestras propuestas. El esfuerzo de tanta gente comprometida con un proyecto anticapitalista, rupturista, ecologista y feminista ha permitido que los resultados no fueran peores. Sin embargo, esos mismos resultados han sido filtrados por una injusta ley electoral que ha traducido el esfuerzo en únicamente dos diputados por la circunscripción de Madrid. En ese sentido, los resultados son claramente malos. Además, el casi millón de votos no ha sido suficiente para alcanzar el 5% en todo el Estado con lo que el grupo parlamentario está en juego en estos momentos. Ahora bien, en términos generales los resultados para nuestra organización son malos y representan en gran medida los errores del pasado, los deberes no hechos en los últimos años y los incumplimientos sistemáticos de los acuerdos adoptados por los órganos federales; entre ellos el de la llamada refundación.
En todo caso, los resultados de las elecciones muestran el debilitamiento del Partido Popular y del Partido Socialista, pero al mismo tiempo ponen de relieve la oportunidad perdida de una candidatura unitaria de las fuerzas por la ruptura democrática. Al fin y al cabo, el Partido Popular ha vuelto a ganar las elecciones y el bipartidismo tiene mayoría absoluta en escaños. Tras cuatro años de movilizaciones contra los recortes brutales del PP, los resultados generales son claramente insatisfactorios y deberían llevar a una seria reflexión en la izquierda.
La apuesta de Izquierda Unida por la unidad popular ha sido y es incuestionable. Mucho antes de afrontar el reciente proceso electoral Izquierda Unida dedicó todas sus energías a intentar un acuerdo de colaboración entre todas las fuerzas de ruptura. Durante varios meses mantuvimos encuentros con las alcaldías llamadas del “cambio”, con los partidos susceptibles de participar en un acuerdo de estas características y con los movimientos sociales que podrían apoyarlo. El escollo decisivo se encontró, finalmente, en la estrategia del actor con más expectativa de voto: Podemos. La decisión de la fuerza morada de presentarse en solitario a las elecciones cambió tras el conocimiento de los resultados de las elecciones municipales y autonómicas, el 24 de mayo. Sin embargo, su dirección mantuvo la firme intención de excluir a Izquierda Unida Federal de cualquier acuerdo; optaron, en cambio, por una serie de alianzas tácticas en determinados territorios. Así, Podemos llegó a acuerdos con otras fuerzas únicamente en Cataluña, Galicia y País Valencià; y en dos de esos territorios participando nosotros también. En el resto, las conversaciones con Podemos no llegaron a fructificar en un acuerdo de colaboración porque la máxima aspiración de la fuerza morada era incluir a varios candidatos de Izquierda Unida en sus listas electorales como independientes, desestimando al resto de la organización y a su cultura política. En esas condiciones de no reconocimiento de nuestra organización y cultura fue imposible llegar a un acuerdo satisfactorio para la sociedad, algo que sí había sucedido, por ejemplo, en Cataluña o Galicia.
Los resultados han demostrado que teníamos razón. Una fórmula de colaboración como las que se dio en Galicia o Cataluña es un mecanismo capaz de doblegar al bipartidismo y romper la dinámica de las últimas décadas. Por eso, la apuesta de Izquierda Unida por la colaboración electoral se mantendrá en el tiempo; porque es la única vía para la transformación social efectiva.
Aún sin un acuerdo global para una candidatura unitaria, el trabajo que se ha dado en la candidatura de Unidad Popular debe valorarse muy positivamente. Esta experiencia ha servido para seguir tejiendo complicidades entre las gentes que optamos por un proyecto rupturista y que sin embargo no militamos en las mismas organizaciones. El trabajo, codo con codo, con gentes de otras organizaciones y en torno a un programa político común ha sido una experiencia muy satisfactoria. Al mismo tiempo, ha sido la candidatura más coherente con el programa democratizador; ha sido, por ejemplo, la única candidatura en elegir a todos sus candidatos y candidatas en primarias abiertas. No obstante, debemos señalar también que la experiencia de la candidatura de Unidad Popular ha sido desigual a lo largo de todo el Estado, y que no en todos los territorios se ha logrado sumar a gente que trabajaba fuera de las coordenadas de Izquierda Unida.
Composición de Parlamento y Gobierno
Como hemos dicho, no hemos obtenido un porcentaje de votos suficiente para conformar automáticamente un grupo parlamentario. Sin embargo, esta decisión final depende de la interpretación que haga la Mesa del Congreso, la cual se constituirá el próximo 13 de enero. En anteriores legislaturas se han hecho excepciones que han permitido a candidaturas con menos de un 5% de los votos tener finalmente un grupo parlamentario propio. Buscando ese objetivo, estamos explorando todas las posibilidades técnicas y estamos hablando también con todas las fuerzas políticas. En términos de visibilidad, y de presencia parlamentaria en general, sería muy deseable contar con un grupo parlamentario propio. Además, consideramos que en términos de votos absolutos es además lo más justo.
De la misma manera, celebramos que tras las elecciones haya mayoría parlamentaria suficiente para aprobar determinadas leyes que son imprescindibles para las clases populares, así como para derogar leyes injustas puestas en marcha por el PP en estos últimos cuatro años. Con voluntad política suficiente, leyes como la LOMCE, la Ley Mordaza o la última reforma laboral podrían ser derogadas en unos meses. Y con la misma voluntad podrían ponerse en marcha planes de empleo público, paralización de los desahucios y un plan de emergencia social absolutamente imprescindible para las clases populares. Sin embargo, observamos atónitos cómo en vez de hablar de estas posibilidades tanto PSOE como Podemos permanecen enfrascados en riñas de poder que están desconectadas de los intereses de la mayoría social. Pensamos, asimismo, que la convocatoria de unas elecciones anticipadas sería una gran noticia para el Partido Popular, quien por cierto observa con inmensa placidez la incapacidad de diálogo a su izquierda. Por todo ello, creemos necesario un ejercicio de responsabilidad con los votantes y ciudadanos que más sufren la crisis y apostamos por un diálogo sincero y transparente sobre las necesidades sociales más acuciantes que podrían resolverse en poco tiempo. Nuestro programa es la aportación que hacemos al entendimiento, y sobre esa base cualquier otra fuerza política podrá encontrarnos en el diálogo.
Nueva etapa para IU
Es tiempo para repensar la izquierda y tiempo para hacer balance de lo sucedido en los últimos años. A nuestro juicio, Izquierda Unida ha jugado durante décadas un papel imprescindible en la defensa de los intereses de las clases populares. Y aunque ha habido errores y cosas que no se han hecho bien en este tiempo, lo cierto es que en general IU es un instrumento del que estar orgullosos. Porque nuestra organización es ante todo la gente que se patea las calles en la búsqueda de un mundo más justo, y en la lucha concreta contra las injusticias en el mundo laboral y social.
No obstante, toca adaptarse a una nueva fase política y económica en nuestro país. Una nueva fase caracterizada por la crisis orgánica, los parlamentos más fragmentados de la democracia y un escenario de crisis económica que no ha acabado sino que, de hecho, puede volver a empeorar. Las condiciones materiales de vida de la gente siguen deteriorándose, mientras las nubes de una nueva crisis financiera y económica asoman en el horizonte. Y este año, en el que se celebrará la XI Asamblea Federal de IU, es una oportunidad para afrontar esos retos y saber adaptar nuestro instrumento a los cambiantes tiempos que vivimos.
Tenemos que repensar la izquierda no para buscar un “nicho de mercado” como si en vez de una organización política fuéramos una empresa y en vez de dirigentes fuéramos directores ejecutivos. Queremos hacer política, y eso implica preguntarse por todo lo que ha cambiado en nuestra sociedad en estos años. Pues ha cambiado la base material de nuestra sociedad, un país roto incluso generacionalmente, con una autopercibida clase media que al hundirse se deja atraer por la fantasía de una vuelta al pasado y con una sociedad donde el imaginario social y político ha cambiado radicalmente. Estos son algunos de los rasgos del nuevo contexto político en el que nos inscribirnos y para el cual debemos tener un instrumento adecuado.
No obstante, tenemos que estar alerta. En primer lugar, alerta frente a las llamadas al repliegue y a la ceguera política, que son una invitación a la marginalidad política. Ignorar los cambios en nuestra sociedad y la necesidad de repensar el momento político es parte del plan de quienes quieren refugiarse en una suerte de caverna platónica en la que sólo se ven sombras de lo que se fue y en la que ninguna luz muestra futuro. Pero también alerta frente a quienes creen que las promesas del cambio pueden materializarse a través de organizaciones políticas distintas, sean PSOE o Podemos. Ninguno de estas dos organizaciones son, a nuestro juicio, los instrumentos que necesitan las clases populares. Nuestra tarea debería ser fortalecer nuestra organización como instrumento autónomo y radical, que va a la raíz de los problemas, y desde ese espacio colaborar electoralmente con otras fuerzas en la medida en que esos acuerdos puedan ser positivos para la transformación social. Y desde luego nunca desde un ejercicio de subalternidad.
Estamos ante una situación excepcional, y eso supone ir a una asamblea excepcional. Una asamblea que sea no el punto final sino el principio de algo más grande. Una asamblea para estar a la altura del momento político.
El compromiso de la militancia de Izquierda Unida está con la transformación social y con un proyecto de ruptura democrática que nos permita construir un nuevo país desde las coordenadas ideológicas del anticapitalismo, el feminismo y la ecología política. Por eso consideramos imprescindible seguir apostando por la unidad popular, recogiendo lo mejor de las experiencias vividas en los últimos años y proyectando hacia el futuro nuestra capacidad de transformar la realidad. No podemos olvidar que la unidad popular se construye en la movilización social y en las calles, y eso es parte esencial de nuestro proyecto político. Para eso es fundamental que iniciemos acciones y movilizaciones que permitan que nos encontremos con más gente en la política y no en los discursos; que nos permitan luchar contra las injusticias desde la acción y no sólo desde las diferentes instituciones.
En ese sentido, debemos seguir colaborando y contribuyendo a fortalecer los espacios de unidad popular que ya existen, al mismo tiempo que debemos potenciar otros nuevos a fin de que en un horizonte de tiempo lo más cercano posible la colaboración de las fuerzas de ruptura democrática sea una realidad efectiva.
Creemos fundamental que la colaboración entre las fuerzas de ruptura se de desde el reconocimiento de la diversidad, pues es la única forma posible de aprovechar las sinergias políticas. En nuestro país, plurinacional y diverso, convivimos muchas organizaciones de izquierdas que tenemos nuestra propia cultura política y nuestras propias ambiciones sociales; nada de eso debería ser un inconveniente para tejer lazos de colaboración electoral y no electoral. Al contrario, la potencialidad que encierra una colaboración así es algo que no deberíamos desaprovechar.
Así, creemos que toca dos tareas simultáneas.
La primera, fortalecer nuestro proyecto político adaptando nuestra organización a los tiempos que realmente vivimos. Construyamos una organización más democrática, ágil, flexible y capaz de incidir con mayor eficacia en los conflictos sociales y políticos. Fortalezcamos ideológicamente nuestro instrumento, pues seguimos considerando que la solución a los problemas del país vienen desde la izquierda y desde una perspectiva de clase. Aprovechemos la oportunidad de la próxima Asamblea Federal y hagamos un proceso ilusionante que nos permita sentirnos aún más orgullosos de nuestra organización.
La segunda, contribuir a construir los espacios de unidad que ya existen, promoviendo su fortalecimiento. Aprendamos de la extraordinaria campaña electoral en la que hemos sabido trabajar con otros distintos a nosotras, y aprendamos de todos los momentos en los últimos años en los que la colaboración entre diferentes actores, y siempre en torno a un programa común, ha permitido victorias para las clases populares. El horizonte de todas nuestras acciones debe ser la colaboración entre las fuerzas de ruptura. Tanto en lo electoral como en lo no electoral.
Salud y República.
Alberto Garzón Espinosa

9 de enero de 2016