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martes, 16 de febrero de 2016

En el 80 Aniversario del Frente Popular. Hacia un proceso constituyente para un nuevo país, para una nueva democracia: la III República.

Eduardo J. del Rosal
Responsable de Memoria Histórica del PCA de Málaga
Hoy hace 80 años de aquel 16 de febrero de 1936 en que se celebraron elecciones a Cortes, motivadas por escándalos financieros de las derechas en el Gobierno, y al que concurrieron dos bloques electorales contrapuestos. La CEDA que unía por fin a los monárquicos y concertaba alianzas con los republicanos conservadores y radicales de Lerroux. Y por otro lado, el Frente Popular, cuyo pacto se firma el 15 de enero de 1936, agrupando a la izquierda republicana con los partidos obreros: PSOE, PCE, IR, UR, UGT, POUM, Partido Sindicalista y Partido Republicano Federal, y que contaba con el apoyo explicito del sindicato UGT y algunas secciones de la CNT.
El programa del Frente Popular se limitaba a la Amnistía general, la reintegración a sus puestos de trabajo de los represaliados por el movimiento de Octubre del 1934 y derogar las contrarreformas de la derecha, como reinstaurar los ayuntamientos democráticos, hacer vigente la reforma agraria y el Estatuto de Cataluña, o las reformas de la legislación social y de enseñanza del primer periodo republicano.
El Pacto del Frente Popular- Frente de Izquierdas en Cataluña aglutinaba a toda la opinión de izquierdas, no obstante, cada organización política o grupo que lo integraba lo concebía de muy diversa manera. Para los sectores republicanos moderados y el PSOE se trataba de una alianza electoral más impuesta por las circunstancias. En cambio para el ala izquierda del socialismo, encabezada por Largo Caballero, muy reacia a la alianza con republicanos, era un pacto electoral de circunstancias que podría superarse por la acción de la clase obrera que debía marchar sola hacia la revolución. Para el PCE, el Frente Popular, no podía ser un limitado pacto electoral, sino que debía proseguir después y robustecerse con órganos de base, convirtiéndolo en un frente de lucha no solo en el Parlamento, sino principalmente en la calle, un frente que agrupara a todos los trabajadores en la perspectiva de hacer frente al fascismo.
 El Frente Popular, ganó las elecciones, con 257 escaños de 453 elegidos, en una jornada de gran participación popular (72’9%). En todas las provincias andaluzas gana el Frente Popular, siendo elegidos 17 diputados comunistas, entre ellos nuevamente Cayetano Bolívar por Málaga, Jesús Hernández y Bautista Garcés por Córdoba, y el comunista cordobés Adriano Romero por Pontevedra, Antonio Pretel Fernández por Granada, Antonio Mije por Sevilla o José Díaz por Madrid. 
La amnistía, la cuestión agraria, la cuestión nacional, el problema del paro y de los salarios de hambre, continuaban reclamando una inaplazable solución. Las huelgas se mantuvieron ininterrumpidamente, en gran medida hostigadas por la actitud de las patronales que abiertamente negaban el trabajo, muchas de ellas impulsadas por la CNT que no se consideraba ligada por ningún vínculo al Frente Popular. José Díaz en su discurso de Zaragoza de 1º de junio de 1936 se refería al respecto: “Antes de ir a la huelga es necesario agotar todas las formas posibles de lucha...estamos en un periodo en que los patronos provocan y atizan las huelgas por conveniencias políticas de sabotaje...”
La escalada de violencia por parte de las derechas y sus pistoleros falangistas y los más que evidentes indicios de conspiración militar contra el Gobierno del Frente Popular caracteriza esta etapa. Son asesinados el concejal comunista malagueño Andrés Rodríguez, el Presidente de la Diputación el socialista José Román y un vendedor de Mundo Obrero en La Coracha.
Las denuncias del PCE contra el peligro que se avecinaba para la República, de la amenaza fascista no fueron tenidas en cuenta, ni se tomaron medidas contra los conspiradores, se nombró a Franco Capitán General de Canarias, a Goded de Baleares y a Mola de Navarra. 
El 18 julio de 1936 se produce el levantamiento militar y arranca la cruenta Guerra Civil. En ella el PCE nunca dejó de luchar en todos los frentes hasta convertirse en el Partido de la Resistencia, y hasta el último día estuvo convencido que resistir era vencer. El PCE defendió al Gobierno legítimo de la República presidido por el doctor Negrin, a sus instituciones y a la voluntad popular, otros abandonaron a su suerte a la República claudicando y  traicionando al pueblo y a la causa antifascista. 
Hoy las clases trabajadoras de nuestro país son víctimas de la prolongada y agónica recesión-depresión que gracias a las políticas de austeridad a ultranza practicadas primero por Zapatero y luego por Rajoy siguiendo el dictado que impone la UE-Troika amenazan con agravar indefinidamente su estado hasta llevarnos a un grado de subdesarrollo insoportable. Estamos ante un estado de excepción económico, social, político y nacional. Todo un golpe de Estado a los derechos sociales, laborales, culturales, a las libertades y a la propia soberanía nacional.
Mientras tanto, la corrupción se extiende como una mancha de aceite que lo impregna todo y a todas las instituciones del Estado. Estamos ante una crisis profunda del régimen del 78. Pero este estado de putrefacción del capitalismo español y del régimen bipartidista (y aliados) que lo sustenta no caerá por sí solo. El entramado jurídico, institucional, económico,…, hacen inviable cualquier perspectiva de gobierno que ejerza políticas de izquierdas, a lo sumo podrá realizar políticas asistencialistas para reducir el dolor de los sectores más desfavorecidos, recobrar libertades democráticas y mejorar la posición de los trabajadores en sus conflictos con las patronales, que no es poco con lo que está cayendo.
Pero si lo que se quiere es avanzar como señala nuestro camarada José Luis Centella en “La construcción de un nuevo país pasa imprescindiblemente por el cambio de estructura social y la derrota del bloque de poder dominante y responsable de la actual crisis. Nuestro reto es demostrar que no es posible una salida social de la crisis en beneficio de la mayoría sin la construcción de un nuevo país, por eso la campaña por un Nuevo País, no es una cuestión electoral, sino la base de nuestra propuesta política y debe tomar el carácter de defensa de un proceso constituyente, de una nueva constitución en la que se materialice el proyecto político de revolución democrática que defendemos”.
Y en la Carta Magna de la II República de 1931, tenemos esa fuente de inspiración para esa nueva democracia. El artículo 6. decía: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”, puede haber mayor actualidad para un mundo convulsionado por las guerras. Además de la actualidad de la idea republicana de democracia y federalidad,  frente al neocentralismo de la derecha o el independentismo, hoy en día está indisolublemente unida, en España, a la idea de igualdad y solidaridad, en definitiva a la idea de Socialismo.
La República será socialista o no será, no es cambiar a los “borbones” para situar a otros profesionales de la política. Es construir una nueva democracia que haga emerger ese nuevo país.
En esa tarea siempre ha estado el PCE y de ello debatirá en si próximo XX Congreso sabiendo que la construcción siempre es una tarea colectiva que solo puede hacerse realidad con la máxima unidad popular. Pero no puede haber unidad popular si no hay un poder popular cimentado en la movilización, en la articulación de una amplia red de espacios de encuentro y organizaciones donde nuestro pueblo, y especialmente la clase obrera, experimente por sí mismo su capacidad de intervención política y social, sea consciente de su poder y se confronte con los poderes de las élites que nos gobiernan. No partir de esas premisas es dejarlo todo a ilusiones y fantasías sobre la predestinación de ciertos “salvadores” que solo pueden llevar a la pasividad y a la frustración popular y a un desastroso desmantelamiento de las escasas redes de resistencia existentes.
Como bien señala nuestro camarada Alberto Garzón, en este momento histórico, lo que está en juego es el futuro de las próximas generaciones, de ahí que la experiencia del Frente Popular, de unidad, movilización y solidaridad popular para vencer o para resistir sea la base de la acción de nuestro PCE.
Como bien señalara Julio Anguita: “Este proceso será un largo trayecto en el que la difusión del ideal republicano debe pasar de la fase de nostalgia, recuerdo o vaga aspiración a una fase de compromiso militante con el objetivo común y con las líneas de acción consensuadas en un amplio movimiento ciudadano, con su especial manera de organizarse y de constituirse en sujeto de decisiones”.
¡Viva el Frente Popular!

¡Viva la República!

¿Qué Partido Comunista necesita la clase trabajadora?

Efraín Campos Vidal
Secretario Político Provincial del PCA en Málaga
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar
que todo está perdido y hay que empezar de nuevo
Julio Cortazar
Lo primero sería preguntarnos si es realmente necesario un Partido Comunista, lo que implica plantearse inequívocamente la necesidad para nuestra clase de un proceso revolucionario. Mi respuesta es que no solo es necesario, si no imprescindible: el sistema capitalista se ha demostrado incapaz de gestionar las contradicciones que produce su existencia y para que nuestra clase pueda vivir dignamente es necesario cambiarlo por el Socialismo, es decir, un sistema en el que la clase dominante no sea la burguesía si no el proletariado. En función de ello se necesita una organización de clase que sea capaz de dirigir el proceso revolucionario cuando se produzca, además de trabajar para la eclosión del mismo. Esa organización no puede ser otra el Partido Comunista de España, por historia, por ideología, por capacidad y por su militancia.
Dilucidado esto, es cuestión de definir cuál es la mejor fórmula organizativa para conseguir estos objetivos. Como ya hemos llegado a la conclusión de que conseguir poder institucional poco tiene que ver con la toma real del Poder, necesitamos sentar bases para la construcción de un contrapoder que sea el germen de la nueva sociedad; no podemos esperar cambiar la sociedad desde los parámetros del capitalismo, lo cual nos lleva a la necesidad de un proceso de construcción de Poder Popular, que tendrá avances y retrocesos, pero que es imprescindible, y además ligado al proceso de Ruptura Democrática que ya hemos teorizado.
La construcción de dicho Poder Popular tiene mucho que ver con el avance de la clase trabajadora desde clase en sí a clase para sí, lo que implica, primero una toma de conciencia y posterior empoderamiento. Y el cómo hacerlo es la madre del cordero. Necesitamos movilización, claro, pero también ceder a los y las trabajadoras espacio de toma de decisiones. Históricamente este papel ha sido propio de los sindicatos de clase, el problema surge del análisis actual que tenemos de los sindicatos, en el que entendemos que han perdido su capacidad de concienciación de las trabajadoras, además cambiar la lucha de movilización y huelga por la negociación, lo que hace bascular la centralidad de las decisiones del trabajador a sus representantes sindicales; por tanto nos encontramos en una encrucijada en que las herramientas clásicas no tienen validez.
Por otro lado también partimos de un panorama desolador frente a los movimientos sociales, la otra pata de la movilización; hoy día la desarticulación social lleva a unos movimientos sociales débiles, con poca militancia e ideológicamente volubles (tómese esta aseveración como una generalidad gruesa, ya que existen organizaciones que se salen totalmente de ella). Con lo cual también dificulta que el Partido se nutra de activistas de estas organizaciones para aumentar sus filas. Curiosamente, tras muchos años defendiendo que debíamos dejar autonomía a los MM.SS. y no incorporarlos a nuestras filas, en los últimos procesos se han integrado sin ningún tapujo en listas electorales de otras fuerzas políticas.
Para que todo sea más complicado, la batalla cultural, la de las ideas, la perdimos hace mucho tiempo, a partir de la ofensiva liberal encabezada por Thatcher y Reagan, complementada con la reofensiva tras la caída del muro de Berlín, con lo que nos encontramos no ya a la defensiva, si no desarmados ideológicamente. El pensamiento neoliberal campa a sus anchas y no hay una respuesta a la altura del enemigo.
Sin embargo, también es cierto que las ideas comunistas organizadas alrededor del PCE siguen existiendo. La militancia comunista sigue siendo el gran valor no solo del PCE, si no de la clase trabajadora, aunque lejos de lo que deseamos, es una certeza que nuestra militancia es la mejor formada de los distintos grupos políticos actualmente existentes. Además la implantación territorial, sobre todo en Andalucía, es otra de las grandes fortalezas que poseemos, existimos en gran parte de las poblaciones y somos reconocidos por nuestro trabajo.
Necesitamos crecer en influencia, por lo tanto el PCE debe ser el interlocutor entre las distintos espacios de respuesta y crecer por sus márgenes. Y para ello necesitamos lo primero un modelo completo de sociedad, tenemos que trabajar no solo un programa político, si no un modelo de país, de relaciones, de cultura, de ocio… el comunismo no es simplemente un decálogo de lo que haremos al tomar el palacio de invierno, es una forma de dar sentido a la vida. La cultura comunista, desaparecida de la calle, es imprescindible que vuelva a surgir y ser hegemónica en la clase trabajadora si realmente queremos dar la vuelta al mundo.
Con este tablero de juego debemos ser capaces de marcar una estrategia de crecimiento cualitativo del movimiento comunista. A partir de este análisis hay que plantear las respuestas para superar la situación. Metodológicamente voy a plantear 3 puntos, que deben considerarse íntimamente relacionados, ya que no son compartimentos estancos y están en permanente contacto entre ellos.
1. A nivel social. El modelo organizativo actualmente desarrollado en el PCE no tiene capacidad para actuar sobre la movilización, a no ser a través de las estructuras de dirección. No significa esto que los militantes de base no participen, pero lo hacen de forma desorganizada y por intuición, sin directrices políticas claras. Por otro lado, las estructuras que pueden tener más información sobre la política a aplicar en estos espacios, generalmente están en muchos otros frentes, la mayoría internos, con lo que no se puede dar una relación fluida. Y por supuesto no podemos dejar de lado la falta de organicidad en el Partido en la periodicidad de reuniones y muchos otros aspectos, lo que implica que es mucho más complicado romper esta inercia. Es necesario pues crear un espacio de socialización de políticas y, por otro, una mayor atención de los frentes donde actúan las camaradas y su seguimiento.
Una de las maneras de conseguir esto es reducir el tamaño de las agrupaciones, proponiendo un número máximo de militantes que podría rondar los 10 camaradas, o dividir las grandes en grupos de acción (similar a las células), donde se den espacios regulares de debate y puesta en común y rendición de cuentas de la actividad de los militantes. Obviamente hay que tener en cuenta que la actividad de algunos militantes se reduce a pagar la cuota y participar puntualmente en alguna actividad, por ello estos grupos deben buscar un equilibrio para compensar los distintos perfiles. Por otro lado la dirección del Partido debe comprometerse sin excusas a plantear en los órganos guías de acción que orienten a las militantes sobre la línea política del trabajo que desarrollan, desde una permanente comunicación. Los informes de coyuntura no pueden ser el 90% del tiempo de los Comités en los distintos niveles, los planes de trabajo y la rendición de cuentas deben ser el centro. Un Partido dispuesto a actuar en la sociedad necesita tener claro cuál es su trabajo en ella.
2. A nivel institucional. El PCE no puede dedicar su acción política al frente institucional la estrategia prioritaria; siendo una parte importante de la lucha política, no es la única, ni siquiera la más importante. En los últimos años hemos reaprendido que las instituciones burguesas, cuando las tomamos como un fin en si mismas, acaban frenando la lucha social. De hecho, el proceso que ha llevado a los resultados de las últimas elecciones está acelerando esta situación, y la movilización ha frenado radicalmente. Esto llevará a una decepción de la ciudadanía, corriendo el peligro de que, al no ofrecérseles una alternativa, volverán a su casa y será muy complicado recuperarlos para la lucha política en el sentido que decía Marx.
El modelo de organización que tenemos se basa en gran parte en los recursos que conseguimos directa o indirectamente por las instituciones: los trabajadores del Partido se consiguen en gran medida de ellos, pagamos las sedes, sufragamos actos… con lo cual lo primero es cambiar esto: necesitamos un modelo financiero que nos permita desarrollar las finanzas al margen de la institución. Una vez hecho esto, podemos empezar a plantear cambios en la acción institucional, ya que no seremos tan dependientes de los resultados electorales.
El trabajo institucional debe ser el complemento al trabajo social, nunca al contrario. Los camaradas que designamos para ocupar cargos públicos deben estar al servicio de la organización y de la calle. Debemos tender también a reducir el número de cargos públicos en los órganos de dirección (y también de trabajadores del Partido) para ampliar nuestra visión colectiva en los órganos.
3. A nivel propagandístico. Si realmente queremos sacar al PCE de la segunda clandestinidad necesitamos un aparato de propaganda estable. Las ideas no viven sin organización, pero aun menos vivirán si no somos capaces de trasladarlas a la clase trabajadora. Podemos tener los mejores análisis y los mejores planes de acción, pero si no somos capaces de darle difusión quedarán muy bonitos en los informes que se presenten y poco más. Un aparato de propaganda con una acción constante y metódica, perfectamente engrasada y capaz de llegar a todos los lugares donde tengamos militantes es imprescindible, no ya en el PCE, si no en cualquier partido que aspira a ser revolucionario. No puede haber revolución si no hay revolucionarios, y no puede haber revolucionarios sin la difusión de las ideas.

En definitiva, necesitamos un Partido que huya de lo superfluo y repiense cuáles son sus esencias irrenunciables. El futuro se presenta magnífico si somos capaces de hacerlo.

domingo, 14 de febrero de 2016

El PCA llama a la unidad para asegurar el éxito del XX Congreso del PCE en la forja del partido que necesita el pueblo trabajador y para la construcción de unidad popular

La Conferencia Política del PCA se celebrará el 19 de marzo, prévio a la primera fase del XX Congreso del PCE. Las conferencias provinciales, el 12 y 13 de marzo.
“La unidad orgánica del partido en torno a los acuerdos y el aprovechamiento democrático de la diversidad de análisis sobre cuestiones concretas son las dos condiciones necesarias, aunque no suficientes, para hacer un buen Congreso”. Así lo ha recogido el informe de acción política aprobado hoy – aprobado hoy con 60 votos a favor, 2 abstenciones y un voto en contra – por el Comité Central del PCA, máximo órgano de dirección del Partido, reunido en Málaga y con los ojos puestos en el proceso congresual que el PCE afronta en estos momentos.
 “Los y las comunistas del PCA no vamos a entrar a alimentar frentes que nos enfrenten entre nosotras mismas”, ha asegurado el Secretario general, José Manuel Mariscal, que ha asegurado que “al contrario, Andalucía hace hoy la declaración solemne de constituirse como elemento de unidad en torno a la política, factor aglutinador para hacer del PCE el partido que necesita el pueblo trabajador y para la construcción de unidad popular”.
Por tanto, el Comité Central del PCA ha rechazado “las dos etiquetas falsas, los dos supuestos proyectos enfrentados en IU” que, según explica, están “alimentados por los grandes medios de comunicación y que son confrontados desde la política del PCE”. Ambos proyectos supuestamente enfrentados son, para el PCA, “el que se siente atraído por Podemos como proyecto electoral triunfante y aquel que atribuye los fracasos electorales a que no se ha culminado el proceso de transformación de IU en un Partido ágil y eficiente”.
“Son dos vías agotadas”, añade el informe, “porque ninguna de las dos sale de situar el terreno electoral como el prioritario, como la vía de transformación social” y además, “coinciden en el fondo en que necesitan que IU se transforme en un Partido Político, bien sea para presentarse a las elecciones o bien sea para pactar con Podemos. Son dos proyectos que sitúan a la izquierda transformadora en una situación subsidiaria con respecto a la socialdemocracia, sea con Podemos o con el PSOE”.
Frente a ello, el PCA se conjura para que en el proceso congresual del PCE, los andaluces y andaluzas “situamos a las trabajadoras y los trabajadores precarizados y en paro como el principal objetivo de la actividad del Partido”. “Cualitativamente y cuantitativamente son claves en el éxito del proceso de movilización” y para ello apuesta por “unir las luchas que, cada vez más, desarrollan las trabajadoras precarias es fundamental en la construcción de la unidad de la clase trabajadora”.
Para ello, el PCA sigue situando en el centro de la movilización a las Marchas de la Dignidad que como plataformas unitarias y transversales, “son los instrumentos desde donde alcanzar alianzas sociales que permitan construir acuerdos programáticos y políticos”.
En clave andaluza, el PCA elige, una vez más, el 28 de febrero como cita en la calle, una fecha que “debe llevarnos a reencontrarnos en la calle tras la cita electoral del 20D” y “reivindicar una Andalucía que debe situarse en pie de igualdad para jugar, como hizo en su momento, un papel protagonista por la ruptura democrática y a la hora de avanzar hacia un estado federal y solidario”.
CALENDARIO CONGRESUAL
El Comité Central del PCA también ha aprobado su calendario para la primera fase del XX Congreso del PCE. La Conferencia Política del PCA se celebrará el 19 de marzo, previa celebración de las conferencias provinciales los días 12 y 13 de marzo. El día 9 de abril será la fecha de la primera fase del PCE.
La Conferencia andaluza contará con la participación de 310 delegados y delegadas, de los que 269 serán elegidos en las conferencias provinciales; 10 serán de la Unión de Juventudes Comunistas y 31 delegados serán los miembros natos.

Para la primera fase del XX Congreso del PCE, Andalucía mandará a 123 delegados y delegadas de los que 62 se elegirán en la Conferencia Política Andaluza y el resto lo designarán las provincias.

El Parlamento andaluz da luz verde al necesario proyecto de Ley de Memoria Democrática elaborado por Izquierda Unida en la anterior legislatura

Alberto Otero/Mundo Obrero
 “Hoy es un día para felicitar a la ciudadanía andaluza y especialmente al movimiento memorialista”, decía el Secretario general del PCA, José Manuel Mariscal, en el Parlamento de Andalucía minutos antes de que el texto de la Ley de Memoria Democrática de Andalucía superase su primer trámite sin obstáculos. La Cámara andaluza dio luz verde al proyecto de Ley, elaborado por IULV-CA en la anterior legislatura, al no haberse presentado ninguna enmiendas a la totalidad del texto por ninguno de los cinco grupos que componen el hemiciclo andaluz.
Mariscal llegó al antiguo Hospital de las Cinco Llagas, sede el legislativo autonómico, acompañado por Diego Valderas, que dirigió el anteproyecto desde su papel de vicepresidente del Gobierno andaluz, y Marina Albiol, portavoz de IU en el Parlamento Europeo que también asistió al debate para acompañar a los diputados andaluces y a los foros memorialistas en este día especial.
El texto fue presentado por la Consejera de Cultura, Rosa Aguilar, que destacó que ningún grupo presentase enmienda a la totalidad o textos alternativos como “un buen punto de partida para el diálogo” y para la que este hecho “responde a la deuda con las familias y las víctimas, la reparación y la justicia”.
Inmaculada Nieto defendió la postura de Izquierda Unida de Andalucía en el debate y manifestó el deseo de “una tramitación sin sorpresas, sin enmiendas parciales que frustren las expectativas de las asociaciones memorialistas que sienten el texto como suyo porque responde a sus demandas y a su trabajo en el mismo”. “Esta Ley es necesaria para restablecer y dar veracidad al hilo conductor de nuestra historia” y “sirve para corregir el déficit democrático en que estamos inmersos como país y sociedad”, abundó la portavoz de IULV-CA.
Nieto también destacó el papel de Diego Valderas y del Partido Comunista en la elaboración de una Ley que bebe de otro texto de la VIII legislatura “ambicioso”, “que ponía en cuestión la equidistancia de las políticas del PSOE” cuando por entonces poseía la mayoría absoluta y se escudaba en la Ley de Memoria Histórica estatal de 2007, que situaba las exhumaciones como un hecho técnico-arqueológico. Los socialistas asumían así, según Nieto, la “reaccionaria jurisprudencia del Tribunal Supremo, contraria al derecho internacional según la cual los crímenes del Franquismo habrían prescrito o están amparados por la Ley de Amnistía de 1977”.
No faltaron al abarrotado Salón de Plenos amigos y familiares de víctimas del franquismo y la Guerra Civil, así como portavoces de los distintos foros y asociaciones memorialistas que participaron en la elaboración del texto que se presentaba. Durante el debate portaron fotos en blanco y negro de sus seres queridos represaliados.
Tampoco reprimieron su desacuerdo ante las exposiciones de la derecha, que en un primer momento mostró su “voluntad” hacia la reparación de las víctimas, pero mostró su desacuerdo con el texto. El portavoz de Ciudadanos, Sergio Romero, mostró más preocupación en ensalzar y abanderar la transición, comparándose con la UCD, que en la reparación de las víctimas, esencia del texto que se debatía y que abarca desde la II República hasta el año 1982. Los primeros murmullos se desataron entre los invitados cuando incidió en el argumento de que “todo fue por ideologías y bandos”, obviando el golpe de estado fascista a un régimen democrático y la posterior represión durante cuarenta largos años.
Pero el momento más bronco y que generó un gran abucheo se produjo cuando el diputado popular, Juan Ramón Ferreira, defendió que la ley es “innecesaria” y que “muchos andaluces de izquierda no quieren saber más de leyes que despiertan rencor”. Ferreira también tildó a la ley de “revisionista” y rechazó que se introduzca el contenido memorialista en el currículum de la enseñanza primaria y secundaria, como recoge el texto.
Para Ferreira, fue “suficiente” con la Ley de Memoria Histórica de Zapatero de 2007. María Márquez, diputada socialista, retomó este asunto para criticar a los populares, recordando que el Gobierno de Rajoy no ha dedicado un solo euro a esta partida, además de otras “perlas” como las declaraciones de su portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, que dijo que “algunos familiares sólo se acuerdan de sus muertos para cobrar subvenciones”.
Podemos, por su parte, criticó que la Ley se enmarque en las competencias Consejería de Cultura y no en Justicia, y mostró preocupación ante la posibilidad de que los cadáveres de las víctimas fuesen equiparados a objetos arqueológicos siguiendo los protocolos de la Ley de Patrimonio Histórico. En este aspecto, IULV-CA espera una modificación técnica de la Ley de Patrimonio para que no se produzca tal situación.
Una ley pionera
El anteproyecto presenta novedades, como el concepto de Memoria Democrática, “más amplio que el de Memoria Histórica”, según apuntaba José Manuel Mariscal en un artículo hace unos días. Para el secretario general del PCA este es un concepto que “junto a la memoria de la represión y las víctimas, incluye el relato de las luchas por las libertades y por los derechos sociales que se dan en el inicio del régimen republicano y se perpetúan tras la muerte del dictador hasta las masivas movilizaciones sociales por las que el pueblo andaluz conquistó el acceso al autogobierno en 1982”.
También destaca que se fije por primera vez un límite de tiempo para que los ayuntamientos eliminen cualquier vestigio del franquismo en edificios públicos e inmuebles sufragados con dinero público. Además, la normativa incluye la simbología presente en iglesias o en el callejero de pueblos y ciudades. Y no queda ahí. De mantenerse el texto, una vez aprobada la Ley la Junta tendría competencias para retirar cualquier símbolo e imponer sanciones a los consistorios que incumplan dicha normativa, exponiéndose incluso a la pérdida de ayudas públicas.

Ahora toca que el anteproyecto pase por las Comisión parlamentaria en la que las asociaciones y foros memorialistas seguirán teniendo voz, antes de volver a debatir el texto para su aprobación definitiva que, presumiblemente, llegará a principios de julio. Si se cumple lo previsto y, como pidió Mariscal, el PSOE “no se amilana ante los ataques de la derecha”, el Parlamento aprobará la Ley más avanzada de España en esta materia.

jueves, 11 de febrero de 2016

El PCA lanza “Tribuna Abierta”, espacio de opinión y debate con el objetivo de que “trascienda las paredes del partido” de cara al XX Congreso del PCE

El Partido Comunista de Andalucía inaugura hoy ‘Tribuna Abierta. Construyendo Unidad Popular’ una plataforma on line para que militantes, simpatizantes, activistas, sindicalistas y el “conjunto del pueblo trabajador andaluz” aporten, con artículos de opinión, sus reflexiones de cara al XX Congreso del PCE.
En una carta con la que el PCA presenta la plataforma, firmada por los secretarios generales del Partido Comunista de España y de Andalucía, José Luis Centella y José Manuel Mariscal respectivamente, asegura que “los documentos aprobados por el Comité Federal para su debate en esta primera fase del XX Congreso no son en absoluto un ejercicio de ombliguismo” sino que, “al contrario, son una propuesta provocadora para el debate del PCE que, por los asuntos que se abordan, afecta al conjunto de la clase trabajadora”.
El debate en la web ‘Tribuna Abierta’ se estructura con la presentación de cuatro temas: ¿Qué partido comunista necesita la clase trabajadora?; el Movimiento Obrero; la política de alianzas; y la Unión Europea y la Europa del Euro. A estos cuatro temas, el PCA invita a aportar puntos de vista, en forma de artículos de opinión que serán públicados en esta web para que puedan ser sea leídos y compartidos por el resto de visitantes.
Tal y como apuntan Mariscal y Centella en su carta de presentación, se trata de una iniciativa que “contribuye a que el debate transcienda las paredes de nuestro partido”.


Presentación de José Luis Centella y José Manuel Mariscal
El Partido Comunista de Andalucía inaugura hoy esta tribuna de debate abierta al conjunto del pueblo trabajador andaluz. Saludamos esta iniciativa y queremos, con este saludo de presentación, contribuir al debate para que transcienda las paredes de nuestro partido. «Los comunistas no tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado», seguimos diciendo desde que Marx y Engels así lo señalasen en el Manifiesto Comunista.
Los documentos aprobados por el Comité Federal para su debate en esta primera fase del XX Congreso no son en absoluto un ejercicio de ombliguismo, al contrario, son una propuesta provocadora para el debate del PCE que, por los asuntos que se abordan, afecta al conjunto de la clase trabajadora. La crisis del capitalismo se está tratando de resolver exprimiendo la reproducción social hasta el extremo y las comunistas estamos convencidas de que hay que superar el capitalismo en un proceso de emancipación consciente del conjunto de la clase trabajadora.
Tenemos por delante la celebración de diversos debates simultáneos en el tiempo y confluyentes en sus resultados: la Asamblea de IU, el Congreso del PCE y el proceso de construcción del bloque Social y Político desde la unidad popular. Pero también deben ser tiempos de acción frente a las más duras agresiones del capital y a los más brutales recortes de las libertades que se atisban en el horizonte. La crisis no ha terminado, las contradicciones se van a agudizar y, de la solución de las mismas y nuestra capacidad de incidir y maniobrar en ellas, depende el futuro  de las próximas generaciones.
Entendemos que hay dos formas de afrontar estos momentos decisivos para la izquierda en general y para el PCE en particular:
Una es resaltando y agrandando las diferencias para justificar el enfrentamiento y la configuración de bloques, con falsos debates, con acusaciones, etiquetas y medias verdades para confundir: todo ello nos lleva a terminar en un proceso de confrontación o ruptura basado en el ajuste de cuentas, imposibilitando el acuerdo e incluso la propia potencia deliberativa de nuestras agrupaciones de militantes.
Pero también existe otra forma de afrontar la Asamblea de IU o el Congreso del PCE, en la que, personalmente, nos vamos a implicar y dejar la piel, que es situando en primer lugar lo que nos une, lo que hace que trabajemos en una misma organización.
Dejemos sentado que todos, o la gran mayoría, compartimos la necesidad de una izquierda rupturista, la que se ve reflejada en el discurso de las candidaturas de IU-UP de las últimas elecciones generales, en el trabajo del anterior Grupo Parlamentario: una Izquierda que no está dispuesta a disolverse en ningún modelo de casa común por muy actualizado o remodelado que esté, o por muy de moda que parezca. Discutamos, por lo tanto, sobre las diferentes formas de organizarnos, de concretar alianzas, de afrontar la imprescindible renovación política y de dirección, porque aquí defenderemos posturas diferentes.
Resaltemos que estamos de acuerdo en proclamar que, en el marco de la actual UE sustentada en la llamada «Europa del Euro», es imposible una salida social a la crisis a favor de la mayoría social trabajadora y debatamos sobre cómo romper el Euro como instrumento de dominación de la economía y, por tanto, de la vida de la gente, porque aquí también tendremos diferencias.
Digamos que estamos de acuerdo en mantener la apuesta estratégica en torno a la ruptura democrática y la necesidad de construir un nuevo proyecto de país y discutamos sobre las medidas básicas o las prioridades.
Resaltemos que estos debates son necesarios e imprescindibles, pero hagámoslo desde la propuesta concreta, desde la voluntad de síntesis, que no es sinónimo de componenda; no agrandemos de forma artificial las diferencias, legitimas, necesarias.
Sobre todo, la obligación de las y los dirigentes en este momento es no fomentar la ruptura, ni por activa ni por pasiva.
Preparemos una asamblea de IU y un Congreso del PCE que nos permitan debatir acerca de ideas, de propuestas, de luchas; preparemos nuestro trabajo para participar en la construcción de poder popular a todos los niveles, para que desborde a quienes tratan de reformar el régimen y mantener el sistema, e ilusione a quienes queremos, en este año 2016 de debate y lucha, ser capaces de crecer en organización, en capacidad de movilización y también, como no, en perspectivas electorales.
Desde esta reflexión, apelamos a quien hoy tiene la palabra, a la base, para que nadie nos divida de forma falsa entre los que quieren enterrar Izquierda Unida y los que quieren salvarla. IU no necesita salvadoras ni salvadores. Lo que necesitamos es asumir el reto y dar la batalla de las ideas frente al capitalismo, frente al autoritarismo, en defensa de la clase trabajadora, de una democracia real, participativa, de una política de solidaridad y paz.
Por ello, desde las asambleas de base que hoy están hablando, se nos debe exigir a quienes tenemos responsabilidades de dirección que seamos conscientes de que es mucho más lo que nos une que lo que nos puede separar.
Que nadie haga trampas, que nadie oculte proyectos. Expongamos nuestras posturas de forma clara y honesta  para debatirlas. En definitiva, aprendamos de lo que nos enseñaron Pepe Díaz y Dolores Ibárruri, con esa pasión por la unidad que hoy tiene más sentido que nunca.
Estamos seguros de que en la IU actual se encuentra mucho de lo mejor de la izquierda española, pero también somos conscientes de que fuera de IU existen muchas personas y colectivos con los que necesitamos confluir, converger para configurar esa alternativa de ruptura que necesita la mayoría social trabajadora para conquistar una salida de la crisis social, justa y democrática. Y esta confluencia, esta convergencia, necesita organizarse con un debate abierto y amplio, en el que no sobra nadie sino que, por el contrario, falta mucha gente.
En este sentido, la primera fase del Congreso del PCE debe ser útil en primer lugar al propio Partido, porque sin un PCE fuerte, activo, capaz de implicarse en el conflicto social, no es posible una izquierda que confronte con el capitalismo. Pero también debe ser útil a la configuración de la Unidad Popular que hoy necesitan la clase trabajadora y las capas populares para disputar la hegemonía al neoliberalismo.
Por ello, el PCE debe afrontar este debate desde la necesidad de hacerlo sin intermediarios, con plena personalidad y toda la energía de la que hemos sido capaces la militancia comunista en los momentos más difíciles de nuestra historia. Vamos a defender el Partido de Dolores y Pepe Díaz, el Partido del Frente Popular, que antepuso la unidad de las fuerzas republicanas al sectarismo de quienes buscaban la división.
En definitiva, es la hora del debate sincero, sin trampas ni falsos argumentos, desde el respeto a todas las posiciones y la voluntad de unidad.
El pueblo trabajador, cuyo elemento más consciente son el millón de votos obtenidos en las recientes elecciones, es el destinatario de nuestra praxis política. A ellos y a ellas nos debemos. Del análisis de las grandes derrotas del movimiento obrero y democrático han surgido las posibilidades de las victorias futuras. Marx nos regaló las preciosas páginas sobre 1848 y 1871. No habría 1917 sin el análisis de Lenin y su partido de la derrota de 1905. No tendríamos al más útil Gramsci sin su derrota política y personal.
Con esto queremos decir que las posibilidades de victoria en la lucha de clases se incrementaran si sabemos adecuar nuestra estrategia y nuestra táctica política al ciclo largo de luchas que parece abrirse: un ciclo largo en el que la derrota y el miedo aún pueden cambiar de bando.
José Luis Centella. Secretario General del PCE
José Manuel Mariscal. Secretario General del PCA

¿Cómo funciona?
Te proponemos cuatro temas de debate. A cualquier de ellos, o a cuantos quieras, puedes enviar tu artículo de opinión que será pública en esta web para que sea leída y compartida por el resto de visitantes. Sólo tienes que seleccionar el tema al que quieres aportar con tu artículo y enviarlo a través del formulario. Lo publicaremos en cuanto lo recibamos.
Temas a debate:
1. ¿QUÉ PARTIDO COMUNISTA NECESITA LA CLASE TRABAJADORA?
¿Para qué crees que deberían reunirse las Agrupaciones del Partido?, ¿qué funciones deberían tener?, ¿y en qué modo crees que debería intervenir el Partido en la sociedad?¿Cómo harías la información más accesible al conjunto de la militancia?, ¿cómo facilitarías la participación de la militancia en las reuniones del Partido y en sus actividades, ya sean propias o de un frente de masas de referencia del mismo?, ¿cómo garantizarías la agilidad en la toma de decisiones y la democracia interna? ¿Qué vías de financiación propones para fortalecer al Partido y garantizar su independencia?, ¿cómo mejorarías las vías existentes?, ¿qué uso le darías a las finanzas para garantizar que el Partido se acerca a sus objetivos políticos? ¿A qué luchas le darías prioridad en el momento actual de acuerdo con los objetivos del Partido Comunista?, ¿qué mejorarías de la propaganda y de la comunicación que utilizamos?, ¿cómo coordinarías a los y las camaradas que están en los frentes de lucha para ganar la hegemonía política en dichos espacios? ¿Qué harías para mejorar la política de formación en el Partido?, ¿qué materias formativas consideras básicas para cada nivel de dirección? ¿qué otras actividades desarrollarías para apoyar la formación teórica?
2. MOVIMIENTO OBRERO
Tomando como tesis la centralidad del Mundo del Trabajo en nuestro Partido, ¿se ajusta nuestra estructura organizativa a la clase obrera y trabajadora de nuestro país?, ¿qué utilidad tiene el Partido para los trabajadores y las trabajadoras?, ¿es nuestro Partido un lugar donde los trabajadores/as se sienten cómodos y pueden discutir de sus inquietudes y necesidades?, ¿ofrece el Partido un espacio donde los elementos más destacados de la clase trabajadora organizada puedan avanzar en su formación como dirigentes comunistas?. Actualmente, ¿es el Partido Comunista un partido compuesto por trabajadores/as o tiene la clase trabajadora un peso específico en sus órganos y en sus decisiones? ¿Nuestro actual modelo organizativo nos permite este trabajo?. En la actualidad, ¿crees que el discurso del Partido se dirige y es comprendido por la clase obrera, o por el contrario se dirige a otras clases subalternas (intelectuales, profesiones liberales, etc?¿Piensas que el Partido debe marcar las líneas de trabajo y actuación de los/as comunistas en el seno del sindicato?, ¿cuál piensas que debe ser el papel principal de los/as comunistas en el sindicato: la lucha orgánica y de posicionamientos internos en CC.OO o implantar un método de trabajo comunista en la acción sindical de nuestra militancia?, ¿qué sindicalismo debe promover el Partido entre sus bases y qué papel deben jugar los/las comunistas en sus centros de trabajo?
3. POLITICA DE ALIANZAS
¿Se ajusta la actual política de alianzas del partido a ese objetivo estratégico?, ¿debe el Partido funcionar dentro de un movimiento o espacio unitario más amplio?. ¿Crees que IU funciona como un MPS o como un partido?, ¿nuestra participación en IU ha acercado más gente a la política del PCE?, ¿la práctica política de IU ha estado demasiado centrada en lo institucional?, ¿por qué estas carencias no han sido diferentes donde el PCE es mayoritario?. ¿Necesitan las clases populares la existencia de la izquierda revolucionaria? y si es necesaria ¿existe espacio político para la existencia la izquierda revolucionaria de manera autónoma e independiente de la vieja y nueva socialdemocracia?, ¿consideras necesaria la existencia de un espacio unitario permanente con aquellas personas con las que coincidimos políticamente pero no militan en el PCE?, ¿cómo debe ser la relación de la militancia comunista con ese espacio?, ¿qué aspectos debería tener a nivel organizativo ese espacio?, ¿qué papel debemos jugar como comunistas en este proceso de rearticulación de la izquierda?, ¿qué forma debe tener este proceso de repensar o rearticulación de la izquierda?
4. LA UNION EUROPEA Y LA EUROPA DEL EURO

¿Cuál es la mejor estrategia para confrontar con el consenso ideológico dominante que sitúa a la Unión Europea como garante del bienestar social y económico del país, y al euro como eje central en el blindaje del mantenimiento de nuestro poder adquisitivo? Desde un punto de vista táctico cual es la mejor fórmula para romper con la UE y el euro. ¿Cuál es la hoja de ruta que planteamos más allá de salirnos? ¿Es necesario un proyecto de integración europea? ¿Cuál? ¿Quiénes son nuestros aliados europeos principales? ¿Debemos dar prioridad a las alianzas con los países denominados (PIIGS)? ¿Es posible, además, utilizar una campaña periférica de la izquierda para reconstruir y reimpulsar proyecto coordinado de izquierdas y rupturista en el seno de la Unión Europea? O dicho de otro modo, ¿se puede fundar una alternativa anticapitalista que traspase el marco de los estados-nación sobre la idea de construir una especie de ALBA de los periféricos de Europa? ¿Es posible compatibilizar el anhelo de soberanía nacional generado por las políticas de recortes y austeridad de la UE con nuestra tradición internacionalista y los lógicos complejos sobre el concepto de España que aún padecemos? ¿Podemos construir y trabajar un concepto de patriotismo revolucionario integrador con las nacionalidades del estado?

miércoles, 10 de febrero de 2016

IU-Málaga para la Gente, reclama la recuperación y uso de la antigua Prisión Provincial, así como dignificar los espacios de la memoria de quienes lucharon por la libertad

El Grupo municipal de IU-Málaga para la Gente reclamó ayer, martes 9 de febrero, que se emprenda cuanto antes la reforma de la antigua Prisión Provincial y se le de uso, así como que se dignifique el espacio del Parque del Panteón de la Memoria en el antiguo cementerio de San Rafael y el Lugar de la Memoria que homenajea a las víctimas de la masacre de la Carretera de Almería en 1937, en el paseo de los Canadienses del Peñón del Cuervo.
Esta iniciativa de la izquierda malagueña se realiza cuando se conmemora el 79 aniversario de la caída de Málaga en manos de las tropas fascistas y la posterior huida y masacre de la población de la Carretera de Almería. IU-Málaga para la Gente ha reclamado al Ayuntamiento que no abandone e inicie aquellos obligados compromisos relacionados con la Historia de esta ciudad.
Estas declaraciones las ha realizado el portavoz del Grupo municipal de Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, durante la presentación de una nueva iniciativa reclamando al equipo de gobierno la recuperación del edificio de la antigua prisión provincial que y le de los usos que reclaman los vecinos del distrito de Cruz de Humilladero.
Se trata de un edificio que lleva 15 años en desuso, deteriorándose, a pesar de que tanto el Grupo de Izquierda Unida en los anteriores mandatos municipales, y ahora el de IU-Málaga para la Gente, junto a decenas de colectivos sociales, han venido reclamando la recuperación del edificio, lo que se ha plasmado en distintas mociones e iniciativas, cuatro de ellas aprobadas por unanimidad por el pleno, que no se han cumplido.
Hace más de un año, denuncia Eduardo Zorrilla, las delegadas de Cultura y del Distrito visitaron el edificio y se hicieron una foto mientras anunciaban un proyecto que al parecer ya estaba en marcha  para convertir la antigua cárcel de Cruz de Humilladero en un gran centro cultural del que no se ha vuelto a hablar. Se da la circunstancia de que era en periodo electoral, añade el edil.
IU-Málaga para la Gente vuelve a presentar una moción en la que quiere que el equipo de gobierno ponga en marcha el proyecto de rehabilitación del edificio y que lo destine a uso social y cultural y donde se instale un centro de interpretación de la memoria, ya que en la misma estuvieron recluidos, y centenares de ellos ejecutados a garrote vil o murieron a causa de las deplorables condiciones de habitabilidad y masificación del recinto, miles de militantes de organizaciones obreras y republicanas que “defendieron la democracia y la libertad tras el golpe de estado fascista”.
Este grupo político comprende que el proyecto integral pueda ser muy costoso para ponerlo en marcha al completo, pero Zorrilla recuerda que se puede iniciar parte del mismo para abrirlo a los usos vecinales y de recuperación de la memoria viva de Málaga.
Remedios Ramos, concejal comunista de IU-Málaga para la Gente, junto al presidente de la Asoc. Contra el Silencio y el Olvido de MRH, José Sánchez, se dirige el pasado domingo a los congregados en el acto homenaje a las víctimas de la carretera Málaga a Almería 1937, en el Lugar de Memoria del paseo de los canadienses. 

En la próxima comisión, ha adelantado el concejal, IU-Málaga para la Gente también pedirá que se arregle el Panteón del antiguo cementerio de San Rafael, ya que los familiares de las personas cuyos restos están descansando o fueron fusiladas allí han denunciado que se encuentra en mal estado e incluso hay filtraciones de agua. Igualmente, se reclamará el parque prometido en este solar. “Donde fueron fusiladas más de 4.000 personas y enterradas en  fosas comunes por defender la Democracia y la Libertad hay ahora mismo un erial para perros”.

Zorrilla también quiere que el Ayuntamiento inste a la Junta de Andalucía a que “dignifique” la placa instalada en el Peñón del Cuervo donde se recuerda a las víctimas de la Carretera de Almería y en honor de Norma Bethune, médico comunista canadiense que asistió a la población malagueña y a las decenas de miles de familias refugiadas en nuestra ciudad que huían, documentó los hechos e hizo las primeras transfusiones de sangre.

martes, 9 de febrero de 2016

Alberto Garzón: “En defensa de Izquierda Unida”

Izquierda Unida define y decide su futuro en los próximos meses. Atacada una y otra vez desde todos los flancos, externos pero también internos, es la organización que más potencial transformador tiene de todas las existentes en la actualidad. No obstante, para muchos es una sorpresa que aún estemos vivos. Recuerdo a Paco Marhuenda decirme en privado hace unos meses que él contaba con que ya hubiéramos desaparecidos bajo el tsunami de Podemos. Afortunadamente para la izquierda y para las clases populares de este país, y desafortunadamente para los tertulianos que representan a la oligarquía, eso no ha sucedido.
Es verdad que lo hemos tenido casi todo en contra en los dos últimos años. Como consecuencia de errores propios pero también por un claro interés externo en quitar de en medio a la fuerza anticapitalista mejor organizada, hemos tenido que esforzarnos mucho para seguir teniendo presencia institucional. Cuando acepté ser candidato de IU, allá por noviembre de 2014, sabía perfectamente que íbamos a un escenario de resistencia lleno de obstáculos. Hoy, comenzando 2016, sabemos que no nos equivocábamos en absoluto.
Muchas veces algunos amigos que me quieren me han preguntado que por qué hice eso. Que por qué no me fui a Podemos, una organización en alza, y abandonaba así “un proyecto agotado”. Siempre sonrío. Y trato de explicarlo con amabilidad. Les comento que yo quiero ganar pero que para mí los resultados electorales sólo son un poco de información más, que lo que verdaderamente importa es la red de activistas y militantes comprometidos que, con una cultura política común, inciden en la vida de la gente. Que el mundo no se cambia sólo a través de las leyes. Y dedico minutos y minutos a explicar a mis amigos qué es para mí la transformación social… Pero al final el mensaje que mejor se entiende es el siguiente: porque soy comunista.

Y es que ser comunista implica una serie de cosas que se sobreentienden por casi todo el mundo.
Ser comunista es defender un proyecto político basado en ideales de justicia social y derechos humanos. Es tener una aspiración ético-política sobre la sociedad del futuro. Pocos recordarán, a estas alturas, que el socialismo y el movimiento obrero fueron los responsables de mantener viva la llama de los derechos humanos desde 1794 hasta 1948. Y lo hicieron a un coste muy alto. Pero ser comunista es también sentirse parte de la misma historia de los que luchan por un mundo mejor, desde Espartaco hasta la Pasionaria, desde Robespierre hasta Anguita, desde Luxemburgo hasta Ernesto Ché Guevara. No son las mismas historias ni los mismos contextos, pero existe un hilo rojo de la historia que da sentido a la noción de progreso. Y es verdad que el materialismo histórico está tan dañado como la modernidad, que nos trajo guerras mundiales y bombas atómicas y no un paraíso terrenal. Pero también es verdad que sin principios, valores ni gente que lucha este mundo se hundiría en la competición salvaje del sistema más insaciable e inhumano que ha existido: el capitalismo.
Y para desplegar este/nuestro proyecto nos juntamos unos con otros; nos organizamos. Lo hacemos en los centros de trabajo y en las calles, en los institutos y facultades, en los pueblos y en las ciudades, y en todas partes construimos organización. Una organización para transformar el mundo en el que vivimos, para que nuestra gente abandone el reino de la necesidad y alcance el reino de la libertad. Por eso estudiamos, pensamos, debatimos y enseñamos, para tener ideología; y por eso elaboramos estrategias y tácticas, para convertirla en realidad. Miramos a las encuestas y a los resultados electorales, sí, pero mucho más el mundo real que nos rodea.
Conozco muy bien esta organización y sus debilidades y fortalezas. Soy militante desde el año 2003, un período muy difícil para nosotros y que para muchos significaba el fin de la historia; ya se sabe, el fin de las ideologías y la reducción de la política a la gestión posibilista del capitalismo. Ser comunista era entonces aún más complicado, aunque parezca extraño. En ocasiones incluso me sentía expulsado de mi propia organización por serlo. En el año 2008 no pude votar en las primarias entre la candidata comunista –mi opción preferente- y Gaspar Llamazares –entonces coordinador general y partidario de una política de extremo acercamiento al PSOE- porque misteriosamente mi nombre había desaparecido del censo. Porque yo era del PCE; comunista. Ni siquiera en aquellos momentos pensé en dejar de luchar, ni dentro ni fuera.
Tampoco ahora que otros han quedado deslumbrados por Podemos y han decidido abandonarnos y tomar una salida individual que daña al proyecto colectivo. Una ceguera causada por la idealización, cercana al enamoramiento, de nuevos fenómenos sociales que se analizan sin el menor atisbo de crítica. ¡Como si uno no pudiera reconocer lo que supone Podemos sin tener que engrosar sus filas o plantear al mismo tiempo sus inconvenientes y errores! El daño a la izquierda marxista es grande, pero de ningún modo determinante o definitivo.
En estos años de militancia he luchado también contra el neocarrillismo y contra los anticomunistas, que a veces van de la mano. ¿Recuerdan la alianza madrileña en las últimas elecciones municipales? El neocarrillismo propugna una salida puramente institucional, centrada en las elecciones, y en eso en nada se diferencia de Podemos. El neocarrillismo se embadurna de retórica ortodoxa vacía de contenido y se envuelve en banderas de patriotismo cuando detrás lo que hay es lo de siempre: deseos indisimulados de ser la izquierda del régimen, bien sea para cogobernar con el PSOE bien para sostener a las cúpulas sindicales en sus regresivos pactos con la patronal. Un neocarrillismo que a veces se dice comunista pero que vive de un marxismo fosilizado y simplista, alérgico al estudio y aún más a la estrategia política. Un neocarrillismo que niega la crisis de régimen y desconfía de las movilizaciones no sindicales (15M, Rodea el Congreso, PAH…). ¿Recuerdan qué dijeron algunos patriotas sobre las acciones del SAT o sobre Rodea el Congreso? En definitiva, un neocarrillismo que dice querer fortalecer IU pero sólo trabaja para constituirla definitivamente como partido clásico en el que las células vivas del PCE queden prisioneras y ahogadas.
Por todo ello, en estos momentos en los que nuestro país se juega tanto, un orden social y las formas de vida de las próximas generaciones, muchos vamos a dar la batalla. Pues un mundo mejor requiere instrumentos adecuados para construirlo. Daremos la batalla para no dejar al alma podemita o al alma neocarrillista esta organización. La batalla para que la militancia tome la palabra. La batalla para que IU vuelva a ser lo que nunca debió de dejar de ser: un organismo vivo, un movimiento social de carácter republicano, feminista, ecologista y democrático-radical, un instrumento para la transformación social, una organización que continúe el hilo rojo de la historia. Y un espacio desde el que el PCE pueda desplegar su mejor tradición: la de Pepe Díaz y la unidad popular. Y es que algunos somos, mal que pese a tantos, comunistas.

lunes, 8 de febrero de 2016

Alberto Garzón: “Je suis titiritero”

Lo que está sucediendo con los titiriteros es un ejemplo de manual sobre lo que es la hegemonía. Y es que la hegemonía no se mide en porcentaje de votos sino en la forma dominante de pensar de la gente, en su concepción del mundo.
En estos días estamos viendo cómo mucha gente justifica que hayan dictado prisión incondicional a dos titiriteros por hacer una obra de teatro. Tan absurdo como meter en prisión al elenco de El Hundimiento por hacer apología nazi. Claro que esta vez hay dos diferencias. La primera, que es una obra que denuncia la criminalización y la represión. Qué ironía. Qué poco hubiera durado Dario Fo y su Muerte accidental de un anarquista en nuestros días. La segunda, que es un evento organizado por Ahora Madrid y ya se sabe que todo lo que sale de ahí es presuntamente delictivo, presuntamente culpable.
La derecha no sólo gana elecciones. Lo más importante, y al mismo tiempo lo más grave, es que gana las conciencias. Así es como han conseguido hacer creer a la ciudadanía que los derechos humanos y las libertades pueden suspenderse si el número de tertulianos, jueces reconvertidos y políticos que participan en la caza de brujas es suficiente.
En abril se estrenará en España Trumbo, la película en la que Bryan Cranston encarna al director y guionista perseguido por la caza de brujas de McCarthy. Eran los años cincuenta y EEUU detenía y encarcelaba a los sospechosos de simpatizar con el comunismo. Trumbo pasó once meses en prisión. La película llega a tiempo, pues en España ya ni hace falta simpatizar con el comunismo. Basta hacer alguna broma o juego de palabras, de menor o mayor gusto, para que la Santa Inquisición te flagele mediática y judicialmente. Hoy la excusa es un juego de palabra con una organización terrorista; mañana puede ser una broma sobre la URSS; y pasado mañana sobre cómo los gobiernos occidentales dejan morir niños en el mediterráneo.
Estamos ante una dinámica muy peligrosa. Primero, porque la espiral nunca se detiene y ya cualquiera, haga lo que haga, puede ser tachado de cómplice de todo terrible delito. Segundo, porque manda un mensaje de miedo y genera un contexto de menos libertad para representar una obra de teatro como a cada uno le de la gana. A ver quién es el listo que hace a partir de ahora un chiste sobre determinados temas, ¡o incluso una crítica!, cuando la amenaza de denuncia sobrevuela tu cabeza.
¿Cómo combatir esta fanática espiral? Desde la respuesta cultural, claro está. Y para eso necesitamos a valientes, no a cobardes. Necesitamos que no se normalice este atentado contra la libertad, y para eso sólo vale la impugnación total de lo que está sucediendo. Ninguna concesión, por pequeña que parezca, a quienes quieren normalizar esta nueva inquisición. Nada de medias tintas ni de táctica política. Sólo una firme defensa de la libertad de expresión. Je suis titiritero.
Lunes, 8 de febrero de 2016

martes, 2 de febrero de 2016

Alberto Garzón: “Por qué necesitamos una banca pública”

Durante los próximos meses nuestro país tendrá que enfrentar nuevos e importantes retos sociales, políticos, económicos y ecológicos. Por eso no parece que tenga mucho sentido que el debate actual, sobre la conformación de un nuevo Gobierno, esté girando en torno a abstracciones y riñas de poder en el seno de los partidos. El clásico quítate tú que me pongo yo. Al contrario, lo sensato es el planteamiento de propuestas concretas, programáticas, que ofrezcan una respuesta válida a todos esos retos. Y, sobre esas propuestas, el debate serio y honesto.
Uno de esos retos es el que afectará al sistema financiero español. Como es sabido, la reciente crisis financiera y la política de los últimos gobiernos han cambiado completamente el panorama del sector. Las cajas de ahorro se han transformado definitivamente en bancos —en un proceso en el que, no obstante, llevaban inmersas muchos años— y unas pocas entidades se han hecho con el control del mercado. Al mismo tiempo, la política de privatización de las ganancias y socialización de las pérdidas del Gobierno del PP ha permitido sanear los balances de muchas entidades e incluso nacionalizar de facto algunas de ellas. Sin embargo, la economía real no parece haberse beneficiado de todo ello y, en tanto el sistema financiero vive de la economía real —cosa que tiende a olvidarse demasiado a menudo—, han vuelto las tensiones al sector.
Y es que la presunta recuperación económica —en realidad bonanza macroeconómica y miseria microeconómica— está basada en la inyección billonaria de dinero en el sistema financiero internacional. Los principales bancos centrales del mundo desarrollado han abierto una barra libre de liquidez que ha inundado el sistema financiero y ha animado los mercados durante los últimos años. Subieron las bolsas, bajó la prima de riesgo y, en suma, aquellos actores que operaban en el sistema financiero vieron cómo continuaba el flujo de dinero —y de especulación— y con ello también sus ganancias. Pero por lo general ese dinero no ha bajado a la economía real, que sigue asolada por el paro, la precariedad y la desigualdad, y estas prácticas solo han servido para mantener los indicadores macroeconómicos aparentemente sanos. Pero lo que realmente hay de fondo es la crudeza de las burbujas financieras, y las tensiones y las contradicciones no tardarán mucho en estallar. De hecho, ya vemos algunas señales en la situación reciente de las bolsas en Estados Unidos y China.
Una nueva crisis financiera internacional es una hipótesis cada vez más plausible, y las condiciones objetivas ya se dan. Las consecuencias para una economía como la nuestra serían dramáticas, más aún cuando los últimos años no han sido aprovechados para fortalecer los instrumentos públicos. Sin embargo, estamos a tiempo de responder si un nuevo Gobierno manifiesta y pone en marcha tal voluntad política. Y la propuesta aquí es clara: paralizar de forma inmediata el proceso de privatización de las entidades financieras nacionalizadas y aprovechar la situación actual para conformar y extender un polo de banca pública que permita afrontar con mayores garantías los retos próximos.
No cabe duda de que el sistema financiero español, como el europeo, necesita una regulación más estricta que alinee sus intereses a los de la economía real. Hay que revertir esa desconexión que existe entre el mundo financiero y la economía real. Al tiempo que es fundamental que exista un polo de banca pública con la que poder proteger a la ciudadanía y a nuestros ahorros, facilitar una política de alquiler público barato, reducir el imponente poder de la oligarquía financiera, establecer líneas de crédito a sectores productivos relevantes y transformar nuestro modelo productivo. Todo eso es necesario pero también posible… si se quiere.
Alberto Garzón Espinosa
Portavoz parlamentario de UP-IU

Publicado en El País 31-1-16